La búsqueda de la perfección ha significado un fenomenal aporte a la evolución. Al arte. A la arquitectura. A la ciencia. A la medicina. Y en definitiva a toda la humanidad. La búsqueda de la perfección ha permanecido en los genes de nuestra especie desde su inicio.La búsqueda de la perfección es una característica que trasciende nuestros días.
Sin embargo hoy muchas veces la confundimos con la búsqueda de la imagen de la perfección. En definitiva, una sola búsqueda. La de la imagen.
Hay una gigantesca, pero a veces imperceptible diferencia, como una grieta oculta en los mares de hielo antárticos, entre la búsqueda de la perfección y la búsqueda de la imagen de la perfección. La búsqueda de la perfección es evolución. La otra, lo contrario.
No haré en estas líneas vagas, inútiles y superfluas, una interpretación profunda de las necesidades humanas relacionadas con las ventajas de mostrar una imagen de perfección. Un blog es necesariamente poco profundo, y me amparo en esa ventaja que permite el análisis superficial.
Me quiero referir a la imagen de la perfección y, posteriormente, al impacto en terceros.
Vivir en función de la imagen de la perfección es, por lo general, ignorado. Ignorado por sus protagonistas. Quienes resultan esclavos de estar viviendo por mostrar una imagen de perfección son verdaderos ignorantes de ello. El sentimiento que los invade, sin embargo y con convencimiento, es que son buscadores de la perfección. Es tal esa certidumbre que hacen alarde de ello. Esa gala es la que impacta en terceros. Volveré sobre este punto.
Los buscadores de imagen por lo general no muestran fisuras. Porque sobre la imagen se cimientan todas sus estructuras. La imagen lo es todo. Las fracturas en esa imagen pefecta atentan contra toda la construcción. Por eso, la ostentación de los buscadores de imagen se traduce en detalles mínimos. Imagen de éxito global. No laboral, familiar, profesional, económico, deportivo, artístico. Todos y cada uno. Se elige alguno sin embargo, para hacer ver que hay una grieta, controlada, que en el fondo, permite hacerles más ecuménicas las otras áreas. Un defecto, que nunca es relevante, para marcar la diferencia frente a los otros logros.
Vivir de la imagen es angustiante y estresante. Sin embargo, muchas personas no conocen otro estado. Todo controlado. Todo perfecto. Sin fisuras. Hay otros malignos envidiosos que buscan los defectos. Esa es la principal creencia que acompaña a los buscadores de imagen, que una conocida psicóloga bautiza, no sin gracia: neuróticos estéticos: la envidia de los otros. Los otros que no alcanzan esa perfección y disfrutan de las pequeñas “caídas”.
Sin embargo, hay una razón valedera en los otros. La razón no es la envidia. Las personas sabemos que somos imperfectas y es un insulto que intenten hacernos creer lo contrario. No hay nada más gratificante que ver una persona exitosa que no intenta esconder sus debilidades. Lo que no perciben los buscadores de imagen, es la fragilidad de sus mensajes. Las fotos de la familia perfecta, la ropa impecable, el trabajo exitoso, el auto acorde, las vacaciones soñadas, las sonrisas perennes, la casa impecable. Los consejos y los discursos, que la mayoría de las veces son mudos. Nadie se lo cree. Nadie deja de percibir el esfuerzo por mostrar. Los otros, los terceros, simplemente saben. Saben que atrás de lo que esconde la búsqueda de la perfección hay en realidad una búsqueda de mostrar una imagen de perfección. Y en el fondo, muchas veces, vidas patéticas.
Y los terceros se ríen, generalmente a sus espaldas. Y de alguna manera disfrutan los fracasos de los buscadores de imagen. Buscan en su memoria las fotos de la familia perfecta, las sonrisas perennes, y las cátedras implícitas. Nadie disfruta que le enrostren perfección, salvo que fuere genuina. Por ello disfrutan cuando se corre el velo. No por envidia, como necesitan creer aquellos. Sino por la maravillosa belleza de la revelación explícita de la verdad.











De alguna manera también la fama es una variante de la belleza. Basta solo mirar los comportamientos de las personas ante famosos para comprenderlo. Y encontrará muchas similitudes a la cantidad de puertas que se abren a ambos.





























































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