lunes, noviembre 30, 2009

Las Sombras de lo que Podría Ser

El estreno de una nueva versión cinematográfica de “A Christmas Carol”, el genial clásico de Charles Dickens, me obligó a releerlo previamente.


¿Cómo ser anciano sin ser viejo? ¿Cómo ser sabio sin ser sabio?


Siempre me ha entusiasmado la posibilidad de aprender sin tener que hacerlo. No por evitar aquel maravilloso placer, sino evitando que la necesidad haya sido la guía. Sin que los hechos obliguen a hacerlo.

No hace falta que un hijo, conyuge, padre, madre, amigo o quienquiera que sea que queramos con toda el alma, se enferme o se vaya para decirle lo que significa para nosotros. No hace falta que perdamos lo que tenemos para valorarlo. No hace falta quedarnos sin techo para valorar nuestra cama abrigada. No hace falta que nos enfermemos para valorar estar sanos. No hace falta ser viejo para tener la sabiduría de un anciano.

En el cuento de Dickens, al avaro Mr. Scrooge se le da la posibilidad de cambiar. Recibe la visita de distintos fantasmas que haciéndole recorrer el pasado, el presente, y el futuro, le permiten cambiar. Le permiten valorar la vida que por años había pasado a su costado. Le permiten de alguna manera disimular las marcas de vida angustiosa en su rostro.

No tendremos esa posibilidad. Nadie va a llevarnos a nuestro pasado para mostrarnos nuestra inocencia, nuestros sueños. Nuestra abrigada infancia. Nadie va a mostrarnos el cariño y cuidado que recibimos. Ni cómo éramos antes de tener nuestra actual dureza. Nadie. No nos mostrarán imágenes, personas ni momentos, como hace el fantasma que traslada a Mr. Scrooge a su pasado y ante lo que ven sus ojos le dice: “Son sombras de cosas que fueron.” Nadie va a mostrarnos lo que no vemos del presente. Nadie va a mostrarnos lo que no vemos, ni lo que no queremos ver. Y peor aún. Nadie va a mostrarnos nuestro futuro. Nuestros errores, aciertos, frutos, creaciones, ni las reacciones de las personas al enterarse de nuestra muerte. Nadie va a mostrarnos la lista de los sueños incumplidos. Mr. Scrooge, tiene la ventaja de verlo. Le fue mostrado. No es inocente que Dickens eligiera la Navidad para este renacer de Mr. Scrooge, quien se pregunta: “¿Son éstas sombras de las cosas qué serán o bien de lo que podrían haber sido?”.
Lo segundo, es la respuesta.

Porque el futuro es futuro. Podemos imaginarnos lo que podría ser. Y más aún. Moldearlo.

Todos los estudios sobre el cambio indican que la mayoría de los intentos por cambiar fracasan. Solo cambiamos cuando algo drástico sucede.

No hace falta tener un infarto para cuidarnos. No debería hacer falta. No hace falta que alguien esté por morir para demostrarle amor. O simplemente decírselo. Si es sabio tomarse las cosas con sabiduría, ¿por qué ser viejo para hacerlo? Cuánto mejor arrepentirse por lo hecho y no por lo dejado de hacer.

Recibimos señales de manera persistente. Cada tanto la vida nos sacude. Nos desgarra. Nos fulmina. En esos momentos nos juramos valorar las cosas relevantes. La familia, la salud, los afectos. Nos juramos cambiar. Nos juramos dejar de correr por las cosas sin sentido. Juramos limpiar nuestras lentes, nuestras gafas que todo lo tiñen. Pero al tiempo vuelven a empañarse.

La verdadera inteligencia debería ser aquella que nos permitiese ser ancianos sin ser viejos.

sábado, octubre 10, 2009

Resabios y Legados de la Dictadura

“Por eso los franceses pronuncian así la r”, me dijo Olivia , orgullosa de su descubrimiento, cuando le expliqué cómo pronunciar Renoir. Desayuno temprano, previo a salir rumbo al colegio. Y agrega: “¿Me pasás por favor el diario, Papá?”. Extraño, pensé. Sabrá que hoy es jueves y se incluye un suplemento de modas, ¿pero tan chiquita? encasillé. “Esa, Papá, la parte de quejas.”

Nada les es ajeno. Tampoco la costumbre de sus padres de murmurar y protestar indignados frente a las noticias. En un asado de fin de semana, en que fui presentado a un muy adinerado empresario francés, éste me comentaba consternado cómo el actual Embajador de Francia en la República Argentina le había dicho, en la misma Embajada, que estaba loco si quería invertir en éste país:




- “Mi objetivo es trabajar con los intercambios culturales, pero ¿negocios? ¿Acá? No.”, relató, el año pasado.

La esquizofrenia es generalizada. Pocos dicen públicamente lo que piensan. Y muchos sienten, como yo, una enorme impotencia. Bronca e indignación. La lista de las pruebas contundentes de la gigantesca corrupción del peronismo, partido enquistado en el poder, es ya tan grande y aburrida que nadie necesita recordarla.

Cada semana podemos agregar ítems de gravedad. El solo hecho que absolutamente todo el país sepa que se compraron con recursos del estado voluntades para el tratamiento de una ley vengativa; o el alquiler de ocho (8, áte, zortzi, acht, átta, octo, huit, vuit, opt, ut, vósem, eight, oito, otto) aviones adicionales a la flota Presidencial, y los documentados vuelos de más de veinte mil dólares para llevarles diarios a “los Presidentes”, o bolsas con contenidos inciertos, pero con custodios; la ida a buscar de su hija en el Tango 10, a Río Gallegos para trasladarla sola a Buenos Aires; o la ligazón entre un lujosísimo yate y el avión privado que la justicia investiga porqué eran utilizados por su en realidad dueño Ricardo Jaime, hombre de extrema confianza de Néstor Kirchner; o la fastuosa casa que se está construyendo uno de sus secretarios en El Calafate; o el impedimento de avanzar hacia un juicio político – no hacia una condena, sino hacia un juicio – a un juez con gravísimas denuncias que nadie debería dudar en investigar, por parte de una corrompida integrante del Consejo de la Magistratura, son sólo hechos ocurridos ésta semana.

Para qué mencionar la confesión por parte del Secretario de Comercio Interior de la repetida estrategia de hacerle daño a una empresa – como ocurrió con Transener, plantas del Grupo Bemberg, YPF y Aerolíneas Argentinas – para poder quedársela el Estado o socios del poder.

El poder peronista. El peronista Néstor Kirchner bendecido por otro peronista, Eduardo Duhalde. El peronismo gobernó el país durante muchísimos años, desde mediados del siglo pasado. Fracasó, si es que era cierto que buscaban mayor bienestar de los sectores pobres.

La mafia que gobierna Argentina está resuelta a empujar las cosas hasta el límite. No importa en definitiva si se llega a ese límite, porque pasado, se transformarán en víctimas. Néstor Kirchner va por todo. No hay riesgo. No hay límite. Porque ese límite también es una solución deseada.

Mientras tanto, oposición, habitantes, trabajadores, profesionales, empresarios, en fin, la comunidad toda, miramos los acontecimientos desde la platea. Algunos sentados en las salas VIP, otros con “pochoclo”, otros sin nada. Y muchos ni siquiera ingresan al cine. Pero nadie se considera protagonista, sino espectador.

Pero a la indignación que genera la corrupción actual, se suma la de la permisividad ante violaciones clarísimas de las leyes y los derechos de las personas. Cortar una ruta es uno, pero suficiente ejemplo. Desde el famoso corte del Puente Internacional de Gualeguaychú, violando las leyes en protesta de la supuesta violación de leyes por parte de Uruguay, a los cortes de la Autopista Panamericana, a la toma del Colegio Nacional Buenos Aires, parecieran ser resabios de la dictadura militar. Porque el aberrante manejo del poder y los silenciamientos en aquellos años de verdadera convulsión civil han transformado cualquier intento de hacer cumplir la norma, en represión.


La dictadura de los 70's fue terrible, como todas lo son. Como le espera a Venezuela. Para peor, encumbrados líderes de aquellos años, como por ejemplo Emilio Eduardo Massera, ensuciaron gravemente sus uniformes con la sangre de personas que se oponían a sus ambiciones personales. No ya con la de los soldados del ERP o Montoneros, que por resolución presidencial les habían ordenado aniquilar, lo que lograron brutalmente.

Acarreamos todavía, por aquella razón, la hipocresía de permitir la violación de derechos básicos, como poder transitar por las calles pagadas con nuestros impuestos. Porque liberarlas de quienes las usurpan, con independencia del derecho a peticionar o el grado de justicia de sus reclamos, sería autoritario.

Sin embargo, un legado positivo nos ha dejado la dictadura. Esto es el convencimiento de la inquebrantable voluntad por mantener el sistema democrático, factor necesario pero no suficiente, para que las naciones mantengan un crecimiento sostenido en pos de mejoras para su gente.


Multi millonario Señor Kirchner, lo lamento. Los argentinos no le daremos el gusto de victimizarlo.

Es cierto, sin embargo, que la historia nunca debe ser interpretada por los que la sobreviven. Las nuevas generaciones, las que descubren la r francesa, pensarán, simplemente, que quieren vivir en un país mejor. Respetando y siendo respetados. Y eligiendo, hasta que el equívoco deje de serlo.

sábado, agosto 29, 2009

Alf

Tal vez nunca esté listo. Tal vez nunca sea el momento.




Pero ahora, en pleno invierno, frío, en un anochecer despejado, frente al mar, con el fuego de la chimenea que entibia mi espalda, en este preciso lugar, por primera vez, me atrevo a intentarlo.

Es imposible no pensar. Y el pensar muchas veces se manifiesta en los rostros. En este caso, es imposible evitar la sonrisa confusa. La sonrisa trunca. Es imposible acordarme de él sin sonreír, pero su muerte ridículamente inoportuna, jamás permitirá que aquella sea plena.

Tengo escasos amigos. Siempre ha sido así. Ha sido mi elección, tal vez involuntaria. Tal vez por incapacidad.

La muerte, que temprano conocí sin conocer, fría, depredadora, me enfrenta a mi necesidad de escape. Cómo no escaparse? Alejarse? Vuelo al entierro populoso, plagado. Qué hace toda esta gente acá? Por qué tanta gente? Porqué tantos luchan por la primera fila? Que sana es la diferencia. Quiero estar lejos, invisible, reservado, en silencio. Quiero ser invisible. Invisible. Invisible. Quiero llorar en el hombro de Benny. Quiero decirte que sos un estúpido. Un ridículo que se cree omnipotente en escaparse temprano. Dejando a los chicos y a tu gran mujer. Y al estúpido de tu amigo que te adora. Y que no tiene a otro. Quién te crees que sos? Quiénes son esos estúpidos que se acercan a tu cajón? Quién se atreve a sentirse más amigo que yo? Quiénes son esos imbéciles que mandan mails recordándote? Si yo ni siquiera puedo nombrarte? Si me dejaste desnudo, abandonado y acallado? Quién dijo que tengo que entender que a todos les duele? No pienso entenderlo. No me importa. No me interesa. Qué me importa saber que otros eran mucho más amigos que yo? A mí solo me importa quien fuiste para mí. Para mi mujer. Para mis hijos. A quienes enseñaste a andar en sulky. Quienes te adoraban por tu humor permanente. Quienes te disfrutaban en la playa, la nieve, el jacuzzi en la montaña, el campo, los caballos o la carpa. Quienes adoran a sus amigos, tus hijos.

Al final, tu alegría contagiosa y tu falta de indignación me hicieron sentir más miserable. Varias veces escribí sobre como la muerte engrandece y bautiza a las personas. Por la manera en que viviste, tu grandeza empequeñeció a la muerte.

El odio se dispersa. El dolor es de todos. El dolor indescriptible de todos los que estaban allí. El de todos los que te querían bien. Quién podría no haberte querido bien? Pasa el momento. Y me abrazo a todos y cada uno de ellos. El primer amigo que se va hace que nos enfrentemos a lo desconocido. A la ausencia no sin tiñe de vulnerabilidad.

Aunque te hayas ido hace más de un año y medio. Tal vez nunca esté listo. Tal vez nunca sea el momento.

Y te recuerdo. Y recuerdo nuestras vidas en sintonía. Y recuerdo nuestros fines de semana, los caballos, el gancia, el polo, que nos refugiaba de nuestro escaso éxito con las chicas. Y nuestras solterías. Y cuando juntos fuimos a Pinamar aquel inolvidable fin de semana que me cambió la vida. Y la amistad de dos que se transformó en cuatro. Y los copetines, y los asados y los tiempos perdidos. Tan vulgares y comunes. Y los miles y miles de recuerdos que son secretos solo por ser parte de nuestro tiempo compartido. Y los hijos de la misma edad. Te extraño flaco. Pude decírtelo, aunque tal vez no sabía cuánto, pero cómo te quiero.

Y con la misma chimenea prendida, hace algunos inviernos, en este mismo lugar, frente al mar, jugando a Dígalo con Mímica, lloramos y lloramos de risa, - y seguimos haciéndolo quienes estábamos allí con esa genial complicidad de la amistad que nos hace impermeables a la ridiculez - , cuando pese a tu esfuerzo y tus caras, que inevitablemente se aparecen en mis retinas, no adivinamos tu ridícula actuación, y me retaste indignado: “¡Alf, boludo, Alf!”.

sábado, agosto 01, 2009

Nuestros Pequeños Mundos

Volvieron. Son de aquí.

Las escucho. Parecieran revivir cuando las estrellas empiezan a aparecer. La luz y el invierno las acallaron. Creí no volverían.

Una fuente cuadrada, apenas profunda, mediana, con plantas, parece ya ser su morada definitiva. En un principio, este verano, cuando se hicieron notar después de años de silencio, las descubrimos. Los ruidos, eso eran, siempre nos incomodan cuando aún no los reconocemos. Cuando son desconocidos. El paso del tren en una nueva casa frente a las vías, el mar en las noches de vacaciones, los colectivos que se meten en el cuarto del reluciente departamento alquilado – ¿como no me dí cuenta? – el silencio en el campo.
Los ruidos nuevos, extraños.

El tren ya no se escucha, el mar se disfruta entre sueños, los colectivos que solo reconocen invitados, el silencio del campo que pareciera ser la única opción para conciliar el sueño. Los sonidos extraños ya son nuestros. Son nuestro entorno. Y con el tiempo, solo son extraños para los extraños.

Volvieron, y las escucho. Croar, cantar. Ya son música que despide al invierno.

Bienvenidas a nuestra casa.

miércoles, julio 01, 2009

Civilidad

Camino al segundo tiro en el hoyo 10. Domingo de invierno, sol tibio, temprano. Las dos pelotas están en el fairway. Camino hacia la mía orgulloso de mi caddie, Eugenio, mientras retomo la charla con mi amigo y compañero de salida.

Cómo es posible que sea tan increíblemente burdo el nivel de corrupción en nuestro país, Argentina, que el matrimonio presidencial, burlándose, reconoce un incremento del 158% en su patrimonio en blanco en el último año – de colosal crisis local y global – llegando a la suma de U$12 millones, nos preguntamos. Pero sorprendidos solo en lo relacionado a nuestra resignación como sociedad.

Pero mientras este brillante abogado se prepara para el golpe, hace un swing de práctica y sin salir de su stance, mira a Eugenio y le dice: “Sin embargo, estamos dejando un país mejor para ustedes, nuestros hijos. Ya aprendimos que los gobiernos deben terminar sus mandatos y nunca más debemos tener golpes militares. Y tendremos que aprender ahora a votar mejor. Pero ese avance que parece menor, es la diferencia. Una Argentina más civilizada para ustedes.”

La democracia es el único camino posible para un país que se quiera alejar de la barbarie. En este caso, tanto electores como elegidos deben hacerse cargo de la brutal e inescrupulosa gestión de los últimos años, incluido el ahora desentendido Padrino Eduardo Duhalde.

Veremos, vaticino, estrategias y movimientos de los actuales guías de nuestro país para mutar a la vereda de las víctimas. La sociedad argentina no debe permitir otra salida que el bastón que el deshonesto Néstor Kirchner revoleó burlonamente en su asunción, pase de las manos de su mujer Cristina - que sí denotan su edad – a un nuevo Presidente elegido al final del mandato. Y si volvemos a equivocarnos, aún teniendo una nueva generación perdida, habremos dado un paso más hacia un país que algún día será nuevamente motivo de orgullo.

martes, junio 02, 2009

Vidas Circulares

Nunca sé si debo, quiero o puedo interpretar a los autores clásicos. La respuesta correcta probablemente sea que no puedo. Esa es la sensación que tengo de manera persistente frente a los prefacios, prólogos o críticas de obras de arte, ya sean literarias, pictóricas o musicales, escritos por terceros. Es una sensación ambigua. Ambigua por lo placentera y frustrante. Ya hemos discutido en este Blog acerca de la intencionalidad de segundas lecturas por parte de los autores. Independientemente de ello, es decir, lo hayan querido, buscado o no los autores, muchas obras de arte tienen esas lecturas que, a veces de manera más genial aún que la de sus creadores, algunas personas saben descubrir.

Por el contrario, muchas veces al releer alguno de mis textos - único arte que a veces pareciera poder descubrir, no dominar - y aún cuando mi abierta intención era mostrar una segunda lectura, la misma parecía difícil de descubrir. Como esas pistas tan ocultas que dejan de serlo por inútiles.

No sé aún si fue su intención, pero Gabriel García Márquez en su extraña, popular y premiada novela Cien Años de Soledad, que leí a temprana edad, me mostró la circularidad del mundo. No me refiero a haber sido previamente ignorante del descubrimiento de Don Cristóbal – que dicho sea de paso gritó al mundo su esfericidad cuando solo en realidad había probado descubrir un nuevo continente, pero en modo alguno ello representaba que aquel no fuera plano – sino a que nuestras historias de vida de alguna manera son circulares. Algo así como la creencia popular de “todo vuelve”.

Con ese sentido, filmé este - ridículo para algunos, modesto sin duda - modo de mostrar los vaivenes de nuestra vida.





No, no enloquecí. Y pensando que tal vez muchos de mis lectores son ignorantes como yo en las segundas – o a veces primeras – lecturas, la explicaré brevemente.

Solemos dar pasos nuevos. A veces firmes. Otros dejan menos huella, pero seguimos. Nos detenemos. Seguimos. Luego miramos. Probamos. Testeamos. Y de alguna manera volvemos sobre nuestros pasos, que nunca son los mismos. Y luego de ellos, seguimos nuevos caminos. Nuevos pasos. Y volvemos. Hasta llegar al mismo lugar, pero sabiendo que hemos andado caminos, que hay huellas, que no intentamos disimular, que forman parte de nuestra vida, pero que nos siguen guiando hasta llegar a ese punto en que sabemos, lo básico, lo esencial, es lo que permanece inmutable. El mar de fondo, casi imperceptible, la "Arena", la hora y las sombras, no son inocentes.

Sé sin embargo que algunos de mis lectores le darán otra interpretación. Sería extraordinario contar entre ellos con esa genialidad que permite vislumbrar lo que no vislumbro. Develar.


No son pasos en la arena. O tal vez sí. De cualquier manera, creo que las personas sabemos, conocemos, valoramos, nuestras vueltas a lo importante. A lo esencial.

jueves, mayo 07, 2009

Los Imperfectos

La búsqueda de la perfección ha significado un fenomenal aporte a la evolución. Al arte. A la arquitectura. A la ciencia. A la medicina. Y en definitiva a toda la humanidad. La búsqueda de la perfección ha permanecido en los genes de nuestra especie desde su inicio.

La búsqueda de la perfección es una característica que trasciende nuestros días.

Sin embargo hoy muchas veces la confundimos con la búsqueda de la imagen de la perfección. En definitiva, una sola búsqueda. La de la imagen.

Hay una gigantesca, pero a veces imperceptible diferencia, como una grieta oculta en los mares de hielo antárticos, entre la búsqueda de la perfección y la búsqueda de la imagen de la perfección. La búsqueda de la perfección es evolución. La otra, lo contrario.

No haré en estas líneas vagas, inútiles y superfluas, una interpretación profunda de las necesidades humanas relacionadas con las ventajas de mostrar una imagen de perfección. Un blog es necesariamente poco profundo, y me amparo en esa ventaja que permite el análisis superficial.

Me quiero referir a la imagen de la perfección y, posteriormente, al impacto en terceros.

Vivir en función de la imagen de la perfección es, por lo general, ignorado. Ignorado por sus protagonistas. Quienes resultan esclavos de estar viviendo por mostrar una imagen de perfección son verdaderos ignorantes de ello. El sentimiento que los invade, sin embargo y con convencimiento, es que son buscadores de la perfección. Es tal esa certidumbre que hacen alarde de ello. Esa gala es la que impacta en terceros. Volveré sobre este punto.

Los buscadores de imagen por lo general no muestran fisuras. Porque sobre la imagen se cimientan todas sus estructuras. La imagen lo es todo. Las fracturas en esa imagen pefecta atentan contra toda la construcción. Por eso, la ostentación de los buscadores de imagen se traduce en detalles mínimos. Imagen de éxito global. No laboral, familiar, profesional, económico, deportivo, artístico. Todos y cada uno. Se elige alguno sin embargo, para hacer ver que hay una grieta, controlada, que en el fondo, permite hacerles más ecuménicas las otras áreas. Un defecto, que nunca es relevante, para marcar la diferencia frente a los otros logros.

Vivir de la imagen es angustiante y estresante. Sin embargo, muchas personas no conocen otro estado. Todo controlado. Todo perfecto. Sin fisuras. Hay otros malignos envidiosos que buscan los defectos. Esa es la principal creencia que acompaña a los buscadores de imagen, que una conocida psicóloga bautiza, no sin gracia: neuróticos estéticos: la envidia de los otros. Los otros que no alcanzan esa perfección y disfrutan de las pequeñas “caídas”.

Sin embargo, hay una razón valedera en los otros. La razón no es la envidia. Las personas sabemos que somos imperfectas y es un insulto que intenten hacernos creer lo contrario. No hay nada más gratificante que ver una persona exitosa que no intenta esconder sus debilidades. Lo que no perciben los buscadores de imagen, es la fragilidad de sus mensajes. Las fotos de la familia perfecta, la ropa impecable, el trabajo exitoso, el auto acorde, las vacaciones soñadas, las sonrisas perennes, la casa impecable. Los consejos y los discursos, que la mayoría de las veces son mudos. Nadie se lo cree. Nadie deja de percibir el esfuerzo por mostrar. Los otros, los terceros, simplemente saben. Saben que atrás de lo que esconde la búsqueda de la perfección hay en realidad una búsqueda de mostrar una imagen de perfección. Y en el fondo, muchas veces, vidas patéticas.

Y los terceros se ríen, generalmente a sus espaldas. Y de alguna manera disfrutan los fracasos de los buscadores de imagen. Buscan en su memoria las fotos de la familia perfecta, las sonrisas perennes, y las cátedras implícitas. Nadie disfruta que le enrostren perfección, salvo que fuere genuina. Por ello disfrutan cuando se corre el velo. No por envidia, como necesitan creer aquellos. Sino por la maravillosa belleza de la revelación explícita de la verdad.

jueves, abril 02, 2009

La muerte como bautismo

La muerte es un bautismo. Limpia el pecado.

Es de pésimo gusto referirse a los aspectos negativos de los muertos. Salvo acerca de aquellos sobre los cuales es políticamente correcto hacerlo. Mi autora de cabecera en protocolo jamás me lo permitiría, si me conociera.

Ha muerto el ex presidente argentino Raúl Alfonsín. Asisto azorado a la necesidad tangible del pueblo argentino de contar con un líder. Alfonsín, cuando sus deteriorados pulmones se llenaron por última vez a las 20.30 del 31 de marzo de 2009, fue bautizado. No pretendería de los argentinos mal gusto semejante al mío, profiriendo críticas fáciles a quien ya no está, propias de mi nacionalidad. Sin embargo, una demostración inmensurable de cariño, respeto y admiración hace pensar que hemos perdido a uno de los mejores estadistas mundiales de la historia.

Raúl Alfonsín, representa el mejor logro argentino de los últimos cincuenta años. Representa el fin de los golpes de estado. Golpes de estado que en la mayoría de los países de nuestra región han sido perpetrados, con masivo apoyo civil, por inútiles militares. Inútiles por naturaleza, porque no se han preparado para gobernar, sino para defender las naciones. Sin embargo, en casi todos los casos latinoamericanos, desde Cuba para abajo, se han engolosinado con el poder y peor de todo, han creído que sabían hacerlo. Desde Stroessner en Paraguay, el simple ladrón de pacotilla y dictador Pinochet en Chile, el asesino Fidel Castro en Cuba hasta el ex Almirante corrupto y criminal de Massera o el borracho e irresponsable ex General Galtieri en Argentina, son solo algunos ejemplos de ello. Perón o Chavez son demasiado obvios para incluir en la lista.

Raúl Alfonsín o Juan Pérez. Quien represente el fin de una era en Argentina, que esperamos jamás regrese, y que a mi entender ha sido el mejor, y tal vez único, aprendizaje luego de tanto sufrimiento, merece ser refrendado, recordado y nunca olvidado. Por aquello a lo cual representa.

Todos tenemos virtudes. Las del Alfonsín inundan los diarios estos días. Y muchas son realmente ciertas. Muchas virtudes que destacar entre sus pares. Y cuando digo muchas es porque así lo han sido. Ya me he referido, en 2007, en el post Tarde, al momento en que nos acordamos de las virtudes de las personas.

Pero aprendamos también a no bautizar con la muerte. Porque el olvido del pasado empobrece el futuro.

Alfonsín no pudo completar su mandato por inútil. Es la verdad. Y luego acestó, junto a Carlos Menem, una descomunal herida a las instituciones, permitiéndole a éste su reelección, y modificando la carta magna argentina. Todos los logros que pretendía Alfonsín con aquel pacto non santo, se han diluido. Sin embargo, el daño a las instituciones permanece inmutable, y ha sido el principio de muchos atropellos actuales a nuestros derechos.

Sé que puede aburrir a mis lectores en otros países que desconocen y son inmunes a los problemas locales de Argentina, por eso quiero mantener el mensaje que quería transmitir originalmente, que creo es aplicable en la mayoría de los rincones de la tierra, y que con el ejemplo del ex presidente Raúl Alfonsín quise reforzar.

La muerte es un bautismo.

sábado, enero 10, 2009

Los derechos del "hombre"

No tendrá más de catorce años. Mira por el espejo. El espejo no está empotrado ni es grande. Es un espejo de mano que acercan bajo su velo. Lo ponen de tal manera que a ella le permita ver, por primera vez y apenas, el rostro de quien será su marido. Al menos tiene todos los dientes, pese a su edad, podrá pensar. A su lado su padre orgulloso celebra lo que acordó con este desconocido, quien Dios (Alá) sabe como la tratará. Dependerá exclusivamente de él. Año 2009. Invierno en Kabul.

Los derechos humanos han sido el mayor logro del liberalismo. Conozco personas que en nuestra querida América Latina detestan hablar de los derechos humanos porque los sienten un patrimonio de la izquierda. Conozco personas cuyas bocas se empalagan al hablar de derechos humanos, pero niegan o justifican su violación por parte de quienes comparten sus ideas políticas. De derecha y de izquierda. Los derechos esenciales del hombre como el de la libertad y la propiedad privada no son precisamente una bandera que puedan enarbolar ni las derechas ni las izquierdas latinoamericanas. Ambas carecen de estatura moral para hacerlo.

Los derechos de las mujeres se han ido equiparando a los del hombre. No hace tanto las mujeres carecían de su derecho elemental a votar sus representantes en muchos países de la región. Los trabajos ya no requieren de la fuerza bruta de los hombres.

La mayoría de los trabajos, actuales y futuros, tienen como factor común aspectos en los cuales el género es irrelevante. En el pasado gran porcentaje de las labores estaban vinculadas al esfuerzo físico. Ese porcentaje ha descendido brutalmente. No se justifica hoy en día que sea un hombre por ser hombre quien acceda a un determinado puesto.

En varios países de Latinoamérica aún hoy el hombre es considerado como el proveedor.


Señoras, lo siento. Esto ha de acabar.

Ya no hay razones lógicas que justifiquen el rol de proveedor del hombre. Aún muchos de éstos se aferrarán a la tradición mandando a su casa a su mujer a cuidar de los hijos. La enorme dificultad de aceptar cambios nubla la vista. Muchos también querrán mantener su posición de poder. Y muchas lo aceptarán por comodidad.

No son pocas las mujeres enfervorizadas por los derechos que las asisten y la igualdad alcanzada, que encontraran un compendio de argumentos para no salir a trabajar. Las clases sociales adoctrinan. Ya no es un tema de discusión en las familias de clase baja o media, donde la necesidad de trabajar por parte de ambos cónyuges aleja cualquier otra opción. Sin embargo cuando esa necesidad ya no es tan acuciante, en varios de los estados de América Latina, las mujeres asumen como una obligación del marido proveer el sustento.

No voy a desmerecer el trabajo de las amas de casa. Ni el de los hombres que lo hacen, en un número cada vez mayor, mientras sus mujeres trabajan. No me estoy refieriendo a ellos. Pero pareciera que no han de durar mucho los casos en que las mujeres se queden en su casa, sus hijos en el colegio y los maridos en la oficina.


No se justifica que el hombre sea proveedor.

La revolución ha empezado. Y finalmente los derechos del hombre serán equiparables a los de la mujer. Cuántos, agotados y estresados, querrán haber nacido dentro de unos años, cuando ya no tengan que ser los únicos estigmatizados como simples proveedores.

Y aunque en Afganistán los años correrán lentos, en otros rincones del mundo los hombres dejaremos de ser el sexo débil.

martes, diciembre 30, 2008

Borrón y cuenta nueva



¿Quién? ¿Quiénes? ¿Alguien?

Cuando uno está en medio de una tragedia no tiene plena razón de su magnitud. Cuando se está viviendo en el paraíso, tampoco. Lo cierto es que ha sido siempre saludable para una mejor comprensión y objetividad de la historia, que sus protagonistas principales se encuentren ya lejanos a los acontecimientos. Una más enriquecedora interpretación de la historia recién se produce cuando las pasiones de sus protagonistas, y sus subjetividades, se han ido apagando.

Siempre estamos en la historia. Siempre. Los hechos simples y cotidianos son en sí mismo parte de la historia. La historia se compone tanto de acontecimientos extraordinarios como de la ausencia de ellos. En sí mismo, algo extraordinario.

Se preguntará, tal vez, qué parte de la historia estará viviendo usted hoy. Qué recordarán en el futuro de estos días. Serán los días en que las personas fueron contemporáneas de The Beatles. O de las bombas atómicas y la eterna discusión de cuántas personas hubieran muerto si la guerra hubiera continuado, en una eventual e inevitable invasión a Japón, frente al entierro instantáneo de inocentes en Nagasaki o Hiroshima. O ya más en nuestros días el resurgir de la barbarie que representa enfrentarse culpa de las religiones.

Pero lo que seguramente no notamos es la inabarcable consecuencia de la interacción de las personas a través de internet y el acceso a la información, toda, desde cualquier rincón del planeta.

El mundo es otro. Las personas, ya en sus mismas comunidades, ya con intercambios interculturales, están gozando y sufriendo un impacto fenomenal de cambios en la manera de relacionarse.

Cuando se está en medio de una tragedia, o en el paraíso, puede hablarse de él. No necesariamente uno es inconsciente de lo que está viviendo. Sin embargo, eso no significa estar asimilando el impacto y las consecuencias que tendrá.

Y es allí cuando me pregunto.

¿Quién? ¿Quiénes? ¿Alguien?

Los chicos van al colegio. Aprenden a escribir. Sujeto y predicado. La tabla del 6. Bahías y penínsulas. La Ilíada. La definición de historia: “Es la narración verídica y cronológica de los acontecimientos del pasado”. Escriben en letra cursiva y dibujan sobre el mapa físico de México, Argentina o el país donde vivan. Se sientan en pupitres, frente a una Maestra o Profesor, que frente a ellos, en un escritorio separado, les enseña. Detrás, usualmente, un pizarrón.

¿Para qué van al colegio? Qué aprenden distinto de lo que pueden aprender en Internet? Qué información que no pueden cotejar (tal vez incluso tomando contacto con más versiones de las que cuentan con la información unidireccional actual)?

Me pregunto quién, quiénes, o si alguien está pensando en un esquema totalmente distinto de educación. No me refiero a adaptación de herramientas.

Tal vez las escuelas, los colegios, mantendrán el fenomenal aporte a la socialización, al cumplimiento de las normas como base de una sociedad vivible, al respeto a la autoridad, o al uso de las herramientas que le permitirán acercarse a la información. O tal vez desaparezcan de manera física. Y los chicos del futuro solo se sentarán frente a su pantalla, tal vez de la dimensión de toda la pared de su cuarto, y cumplirán desde sus casas, con simples cámaras, del ritual escolar. Adivino su cara de espanto. Imagínese la de sus padres cuando vieron el la primer bikini.

Señor mío, sepa que su opinión sobre lo ridículo de tirar por la borda el esquema de educación actual, está viciada. Viciada porque es la que le permitió ser exitoso. O no. Y porque quiere lo mejor para sus hijos. Pero lamento decirle que ese ser parte de la historia le quita objetividad. Si la educación solo cambia en poner más computadoras en los colegios, habremos perdido muchísimos años. Mi visión es que la historia que nos toca vivir, la del fenomenal impacto del acceso a la información de manera quasi gratuita, y la extremadamente fácil interacción con otras culturas derrumbando las restricciones de las distancias, finalmente desembocará en un absolutamente nuevo sistema educativo. Y mantengo las esperanzas de que sea mejor.

Usar las mismas herramientas cuando el cambio es tan fenomenal, parece más un mecanismo de defensa ante el miedo al cambio que estar usando la inteligencia para mejorar a la humanidad.

Yo no lo estoy pensando. ¿Alguien lo estará haciendo? ¿Ud.?

martes, noviembre 11, 2008

Un Lugar en el Mundo


¿Donde estás ahora?

Ocupamos hoy, en este momento un lugar en el mundo. ¿Cuál? La pregunta no es profunda. Es simple. Sin segundas interpretaciones. Ocupamos un lugar en el mundo en este momento. En este siglo, en este instante.

Lo interesante es la relación de los otros con esos lugares o esos momentos. Siempre me ha sorprendido, cuando encuentro a alguien después de mucho tiempo sin verlo, el pensar donde habrá estado este tiempo. Cual ha sido su lugar en el mundo. Ese tiempo en el que yo ocupé un determinado lugar y viví cosas que el otro no vivió.

Ahora en este instante, cuántas personas que han ocupado un lugar en nuestras vidas ahora ocupan otro lugar, otro espacio y tal vez nunca se volverán a cruzar en nuestro camino.

Es muy valioso cuando las rectas vuelven a encontrarse. Y se aclara el panorama. Con los cuentos y narraciones acerca de donde han transcurrido tantos años. Es lo que pasa cuando volvemos a encontrarnos con los amigos de la infancia.

Y en el mejor de los casos detectamos como esos otros lugares en el mundo han sido de alguna manera incompletos. Y vuelven a completarse en el reencuentro.

Hoy estás leyendo estas palabras. En este momento. En este momento, aunque yo, autor, no lo sepa, vos, lector, estás allí, frente a tu computadora. Hoy tu camino cruza estas palabras. Cuantas personas que alguna vez fueron parte de tu vida, en la infancia, en la juventud o en tu madurez, están ocupando otro lugar en el mundo, ignorando que, tal vez, estés pensando en ellos. O no.

Pero por cada minuto que vivimos. Por cada segundo que respiramos, reímos o lloramos. Por cada instante. Por cada uno de ellos el otro vive su instante. Inconexo. Aislado. Autista. Resiliente.

Cada uno en su lugar en el mundo.

viernes, octubre 31, 2008

El mundo de los Inteligentes

Ser inteligente es tan genético como ser lindo.

En el post pasado me referí, no sin despertar bastante polémica que lamentablemente no se tradujo en comentarios, al impacto que causa la belleza en las personas. Y a las ventajas que esto permite a sus poseedores.

Ahora quiero referirme a la admiración que genera la inteligencia. Es decididamente más socialmente correcto admirar a alguien por su inteligencia más que por su belleza. Pero sin embargo, las razones que derivan en una u otra cualidad son igualmente genéticas. Por lo tanto, sin mérito alguno del sujeto en cuestión. Invariablemente, en mi estudio sobre este tema, he recibido la respuesta acerca de cómo, en contraposición a la belleza, la inteligencia se cultiva. Sin embargo, en mi opinión, ambas requieren esfuerzo para mantenerse atractivas y generar lo que generan en los terceros. Y por otro lado, entonces, el valor en cuestión es el esfuerzo y no la inteligencia.

Muchas veces cuando me sumerjo en las palabras escritas inteligentemente, suelo sentir envidia, que no reconozco aún como sana. Alguna vez me aclararon: es que alguien está ordenando lo que vos desordenada y confusamente tenías en mente.

Es cierto que el amparo genético de la inteligencia suele repercutir en obras y acciones más trascendentes para la humanidad que las acciones de las personas u obras de arte que calificaríamos como “bellas”. No siempre.

La inteligencia, indudablemente, provoca admiración. Como lo hace la belleza. Y ambas carecen, aunque puedan cultivarse o incrementarse y cuidarse, del mérito propio. Aún así, disfrutamos de ambas. Pero hacer prevalecer una sobre otra, cuando nos referimos al valor del sujeto, es puro snobismo. De cualquier manera, me alegro que todavía muchos prioricen el beneficio genético de la inteligencia.

jueves, septiembre 25, 2008

El Mundo de los Lindos

Siete kilos que desde hace quince años se resisten, no más de 1,70 de altura, pelada incipiente, cara redonda, muestran de manera inequívoca que el motor de este post es el resentimiento.

Nunca me sentí tan agradable como en aquel verano de juventud en Brasil. Nunca salí tanto. Lo entendí ya en Buenos Aires, cuando una amiga me preguntó:
- ¿Quién es éste despelote? (en Argentina dícese de alguien muy atractivo, entre otras acepciones)
- Bueno, sí, salí bastante bien, dije estúpidamente.
- No, querido, tú amigo. Es un bombón!

Siempre me sorprendió ese extraño mecanismo de defensa que hace que los hombres no nos demos cuenta de lo atractivo de otros hombres, aunque las mujeres no nos crean. Lo cierto es que esta revelación me hizo entender porqué a cada paso, en la arena blanca de Florianópolis, a Martín siempre le estaban diciendo: ¿No querés salir con tal o cual?. Por suerte siempre cual o tal quedaba libre, y allí aparecía yo.

La belleza genera en las personas una especie de embobamiento que nos hace sonreír y reaccionar autómatas y serviciales. Festejamos los chistes y miramos de reojo. O sin dejar de mirar. No hablo de hombres ante mujeres. Ni de mujeres ante hombres. Ni cualquier otro gusto “unigenérico”. Hablo de personas ante la belleza.

En selección de personal se vive de manera cotidiana. Sobretodo en las entrevistas realizadas por las líneas operativas, usualmente carentes de método. Los candidatos agradables a la vista y bien vestidos, llevan ventajas injustificables. O sí.

Cuando enseño técnicas de selección siempre hago hincapié en la importancia de “objetivar” la entrevista, es decir, identificar cuales son las características que por mis propias experiencias puedan estar distorsionando las habilidades o características que en realidad el puesto vacante requiere. Sin embargo, también insisto en prestar atención a las reacciones que generan las personas en nosotros, ya que en algunos casos, podría ser que se repitieran en el futuro en otras personas que interactúen con el potencial candidato. Y en efecto la belleza, cuando no es avasallante, suele generar en las personas que la enfrentan, una actitud positiva.

La recepción suele ser una posición clave, donde la belleza juega un factor no menor. La visita al edificio o planta de una empresa suele ser uno de los mayores generadores de imagen pública de esa empresa, más allá de los productos. Y las personas que primero interactúan personalmente con el visitante, suelen ser los/las recepcionistas. Por lo tanto, la primera imagen que se harán de las personas de esa empresa, será en ese momento. Piense en la imagen que quiera dar y en base a eso seleccione a su personal en recepción. A veces, la belleza, también juega su rol aquí.

De alguna manera también la fama es una variante de la belleza. Basta solo mirar los comportamientos de las personas ante famosos para comprenderlo. Y encontrará muchas similitudes a la cantidad de puertas que se abren a ambos.

Lo cierto es que la belleza, históricamente en la literatura– infantil o no - y otras artes, se ha asociado con el bien, lo cual abrillanta la obra de Oscar Wilde “El retrato de Dorian Grey”. Por el contrario, la fealdad al mal. Y ésta suele generar una percepción negativa del sujeto o el objeto.

No intentaré definir lo que no quisieron ni Borges: “La belleza es ese misterio que no descifran ni la psicología ni la retórica”, ni Wilde: “Es muy superior al genio. No necesita explicación.”



La belleza será tal vez lo que resulta agradable a los sentidos y genera placer. Es abstracta y subjetiva, aunque en la antigüedad, a través de los cánones, hayan pretendido definir las proporciones ideales de las personas. Se va tornando más objetiva dentro de cada raza o cultura, que identifican algunos patrones comunes de belleza. En China será el color blanco de la piel en las mujeres o en occidente los músculos marcados en los varones.


Pero siempre la belleza es armonía. Y la armonía abre puertas.

Sólo un frívolo diría que éste post es frívolo. La belleza existe. Interior o exterior. Y produce efectos en los demás. Generalmente positivos.

El consuelo lo da la finitud, y a palabras de Sócrates: “La belleza es una tiranía de corta duración.” También el genial Hermann Hesse encuentra alivio: “No hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y adorarla.”

No importa. Lo nuestro tiene más mérito. Por lo menos ¿no les parece que tengo linda letra?

jueves, agosto 28, 2008

Santiago Elizalde

Pacheco 274 Martínez.

Un jardín lleno de flores en un barrio muy tranquilo, en el que aún hoy se encuentra la casa en que nací. Y donde viví hasta los 19 años, salvo en los impasses obligados que me llevaron a Ushuaia, Bahía y Trelew y aquel a Punta Indio forzado por la guerrilla y sus consecuencias.

1971? 1972?

Mi hermana María Silvia estudia. Un compañero de facultad canta. Saca un LP. Martes a la tarde. Llego del colegio, a mis 7 años. Juan Pedro, otro de mis hermanos, faltó por estar enfermo. Me preparo el té, y Juan baja. ¿A que no sabés quien vino y cantó? Mentira. Decime que es mentira. ¿Silvia es verdad? ¿Con nuestra guitarra?

1972

La casa en la base Aeronaval de Punta Indio, adonde tuvimos que mudarnos a mitad de año, tenía un refugio preparado para cualquier posible ataque, en un subsuelo. Mamá hasta un refugio quería elegante. Pintado de blanco inmaculado no pudo resistir la presión unánime por fijar en sus paredes posters de Santiago Elizalde.

2008

Es imposible. Conseguir un MP3 de aquel memorable LP de Santiago Elizalde, donde estaban: Mas Allá del Horizonte o Viejas Fotos. Cualquier buscador falla. Hace 35 años que no escucho esas canciones. Busco. Busco. Nada.

You Tube. Con fotos de fondo escucho Mas Allá del Horizonte. No puedo creerlo. Me fijo quién lo había subido. Lo contacto. “Por favor, si supieras cuantos recuerdos hay en su música, me dirías donde conseguirla”. “Soy su hijo. Santiago. Vivo en España.”

Santiago (h) me mandó versiones nuevas, por mail.Le cuento la historia. Santiago estuvo en casa. Nunca lo conocí. Su música me marcó.Me pasa su mail.

Santiago Elizalde me contesta. Se acuerda de mi hermana. Me cuenta que no vivió de la música. Y me graba dos cds con las versiones viejas y nuevas. No tengo idea si la vida le fue fácil a Santiago. Me dicen que es viudo. No lo sé. Yo a cambio de su música solo le envío una caja de alfajores Havanna. Y él me agradece diciéndome que el que lo disfrute es suficiente. No entiende. No entiende lo que es la música en ciertas etapas de nuestras vidas. O sí. Y lo disimula con humildad.

Pongo los cds. Escucho Viejas fotos y Mas allá del Horizonte. Y las demás. Y millones de años después, al escuchar “Otra vez estoy aquí”, la canto como si siempre la hubiera escuchado. Es la vuelta a Pacheco 274.

“Otra vez estoy aquí,
Tantos años han pasado,
Veo que algo ha cambiado,
De la casa en que nací.
Cuantas cosas sus paredes,
Habrán visto en estos años,
Gente nueva gente extraña,
Vieja casa en que nací.
Un jardín lleno de flores
En un barrio muy tranquilo,
Solo un pedazo de cielo,
Era solo para mí”

Aún hoy, en este momento, la encuentro fácilmente en los rincones de mi memoria.

Y lloro. Cuando escucho esas canciones. Y mi alma desborda al volver a mi niñez.

Lo que se pierden quienes no crecieron junto a Santiago Elizalde.

O los que no encuentran a quienes estaban junto a ellos cuando crecieron .

lunes, julio 28, 2008

Mirar mejor

Saber más. Entender más.

Una vez, revisando los cajones de un armario, encontré los uniformes de mi padre, que estuvo en la 2da. Guerra. Y me los puse. Murió sin que lo conociera. Cuenta en off Roger Waters mientras la escena transcurre en la pantalla.

Ver un DVD con los comentarios de los actores o director puede ser una experiencia única. Especialmente para los que no se quedan con la mediocridad de la interpretación personal.

Escuchar a Sir Tim Rice hablando de Jesus Christ Superstar y las razones que lo llevaron a escribir acerca de un punto de vista distinto: el de Judas, o escuchar en esa misma versión a actor principal y director emocionarse hasta las lágrimas, 30 años después, en la escena de la crucifixión, puede ser un mensaje claro para los estúpidos que solo se quedan en la crítica (algo que siempre me llamó la atención: la estrechez mental del que lee o mira solo para criticar y así reafirmar sus creencias, incapaces de comprender otro punto de vista. Buscan frases, contenidos, subrayan, para encontrar argumentos descalificadores y después denostar, en vez de enriquecerse con otro punto de vista. Pobres).

Escuchar a Roger Waters explicando lo que siempre creí inexplicable y confuso, el disco y la posterior película The Wall, es una experiencia fascinante. El sin sentido, lo cobra. Cuantas interpretaciones erróneas. O verdaderas, ya que las interpretaciones son siempre válidas. Pero comprender lo que quiso quien lo escribió, actuó o dirigió, es fascinante. Es la diferencia entre saber y no saber. Saber con datos o suponer. Y juzgar, opinar.

Escuchar a Brian May y Roger Taylor hablar, más de 20 años después, sobre lo que significó haber tocado en Argentina en 1981 con su grupo Queen, sobre las imágenes de un inolvidable y sorprendente recital en Montreal, Canada, filmado meses después de su gira sudamericana, con envidiable calidad fílmica y sonora , le da un sentido único.

Saber. Conocer. Descubrir.

sábado, junio 28, 2008

Diarios Pálidos

Aburridos. Nada relevante. La vida es previsible. Predecible. Las noticias no lo son.
Por eso no leen los diarios. Por eso no saben quien es el Ministro de Economía. Por eso no se sobresaltan cada mañana al leer el diario. Por eso hablan de ecología, el cuidado del planeta y separan la basura en tres bolsas con colores distintos. Sin sorpresas al cruzar la calle, ni en los cambios de fecha en las vacaciones de sus hijos. Aburrido. Previsible.

Civilización o barbarie

Quedarse en la crítica o la admiración es una opción válida. La certeza es la diferencia entre ser o no más civilizados. Civilizados. Respetuosos del pacto que se hizo, a través de las normas, para poder vivir en sociedad. Es simple. Elijo vivir en sociedad. Para poder hacerlo tengo que fijar pautas. Nadie discute la necesidad de acordar que la luz colorada es señal de stop en un semáforo. Pautas que nos permiten vivir en sociedad. En los países civilizados, las respetan. No es muy complicado. En los nuestros, justificamos siempre la razón para violarlas.

Opción válida. Vivir con la adrenalina de los gobiernos interrumpidos, o de las decisiones que echan por tierra las normas que justificaron nuestra inversión en ese país. Y disfrutarlo.

Opción válida. Hacerlo intentando, en nuestro entorno, no ser así. Ser civilizados. Enseñarles a nuestros hijos que la justificación de no frenar en un semáforo por cuestiones de inseguridad es el mejor ejemplo de lo que no hay que hacer: creer que las normas se aplican solo a los demás. Barbarie.

jueves, mayo 22, 2008

Lo que no sabemos. Lo que perdemos.

Mercedes Sosa es una cantante popular argentina cuya voz es inolvidable y distintiva. Escuchar su versión de Alfonsina y el Mar, de Ariel Ramirez y Felix Luna, en honor a la poetisa Alfonsina Storni, eriza la piel. Canta en muchas ocasiones el himno argentino, con una peculiaridad. Cambia la última palabra. "Este pueblo se merece vivir con tranquilidad, ya no quiere más muertes de jóvenes", explica para justificar el “Oh juremos con gloria vivir”.

Las últimas escenas de la película El Padrino III de Francis Ford Coppola transcurren en la Casa de la Ópera de Sicilia, en Palermo, donde se interpreta Cavalleria Rusticana, de Mascagni.


Una pegadiza canción popular de un creativo artista argentino, Andrés Calamaro, dice “tengo un cohete en el pantalón, y vos estás tan blanca, como la nieve a mi alrededor, vos estás tan fría…”.

Un escritor maduro y culto a quien admiro suele decir murciégalo, ante la risa disimulada de sus amigos intelectuales, que no se animan a corregirlo.

No tenemos por qué saber que en realidad en invierno hace frío no porque la tierra se encuentre en el lugar más lejano al sol, sino por el ángulo de los rayos solares, ni que casi siempre que aparezca la palabra Gloria en una partitura, sus notas serán altas. No tenemos porqué saber que hubo un Papa de once años, ni que la persona que está a su lado en su oficina, o en la casa vecina, puede estar sufriendo angustiosamente.

Lo que sí tenemos que saber es que la ignorancia nos priva del juicio.

Vivimos opinando. Vivimos haciéndonos ideas y juicios de valor. Juzgamos lo que está bien y lo que está mal. Y a las personas. Cuantas veces, me pregunto, lo hacemos con la información necesaria.

Y vivimos privándonos del placer de saber. De conocer. De entender. Cualquiera sea la materia. Solemos tomar conciencia de lo que nos perdemos por no saber al recorrer un museo con una guía erudita, o al leer una crítica literaria reveladora.

Pronunciar la palabra murciégalo ha sido una complicación para gente de escasa educación, es por ello que hace mucho tiempo la Real Academia Española aceptó la versión vulgar de murciélago, como hoy la conocemos.

La muerte, en la guerra de Las Malvinas, en ese circo ya era una estrella. Fría y blanca.

Y si la ópera no muestra, en la versión de Coppola, el duelo que genera el desgarrador grito que revela el trágico final, es porque lo reservó para las escaleras ensangrentadas de la Casa de la Ópera.

Los argentinos, cuando cantamos nuestro himno decimos: “Coronados de gloria vivamos, o juremos con gloria morir”.

Salir de la ignorancia, aunque sea en algunas pequeñas cosas, nos ayuda a comprender, a disfrutar, a apasionarnos por ellas, y así, éstas, de a poco, reticentes, nos van ayudando a ser personas un poco más justas y libres.

miércoles, abril 30, 2008

No solo buenas noticias

Me senté. No había mucha gente alrededor, ya que era un día de semana. A la noche.
Una parrilla, como las llamamos aquí en Argentina, donde la carne es estrella y los precios irrisorios para cualquier lector del blog en otro continente. No para nosotros.

Tres amigos íntimos. De entrada decidimos que hablaríamos en serio, casi disculpándonos. No es snobismo decir que nunca con ellos hicimos lo contrario. Entre comentarios mucho más interesantes, pregunté acerca de dos temas acerca de los cuales quería escribir. El primero se refería al placer del caos. El segundo al punto de contacto entre fama y muerte.

Obtuve la aprobación acerca de ambos temas, lo cual me generó la presión adicional que siento hoy, ahora. En este momento en que afuera está ya oscuro, abajo los leños están encendidos, las voces de mis cuatro hijos empiezan a acallarse y la noche se siente en el ambiente.

El placer del caos

Hasta por lo menos mediados de siglo Latinoamérica está condenada al fracaso. Un mensaje optimista para aquellos que hemos hipotecado nuestra vida en este rincón del mundo.

En Argentina, últimamente las noticias están empezando a reflejar la realidad. El caos es inevitable, como en Bolivia, que irremediablemente tendrá un gobierno que no finalizará su mandato. El caos en Venezuela no es realidad solo para aquellos que no la visitan. Casi instintivamente, caminando en puntas de pie en las piedras ya heladas, por las mañanas, muy temprano, busco el diario. Y de alguna manera me regocijo de manera masoquista frente a las noticias propias de un país de risa. Más risa causa el pensar que el slogan oficial fue durante un tiempo: Argentina un país en serio.
Ser pesimista respecto al futuro mediato, estoy seguro, es ser realista. No creo que haya mejor principio para alguien que tiene responsabilidades – ya sea en un país, una empresa, cualquier entidad o una familia – que ser realista acerca de la situación que le ha tocado en suerte.
Ahora bien, debo reconocer que me siento morboso y enfermo sabiendo que si veo una carrera de Fórmula 1, lo hago pensando en que pueden tocarse los autos en la largada y generar un caos. Ver una largada prolija y profesional me desilusiona. A veces pienso que soy el único en el mundo con esta enfermiza maldad. Pero al ver como repiten una y otra vez un accidente, me siento de alguna manera acompañado.

Con la realidad política me pasa lo mismo. Siento que mi indignación por las barbaridades a las que nos hemos acostumbrado disminuye cuando un diario anticipa rostros crispados en el poder de turno. Quiero firmemente que nos vaya bien. No conozco ningún país que haya construido su progreso sin continuidad democrática. Estoy absolutamente convencido de ello. Por eso me siento solo pensando en que realmente me desilusiona, por ejemplo, leer en la mañana que las cosas siguen su curso y que no hay atisbo de crisis que refleje el grosero nivel de corrupción, injusticia e ineficiencia en alguno de nuestros países.

El placer del caos. Debo ser el único a quien le pasa.

La fama y la muerte

Siempre sentí que se tocaban, no en el protagonista sino en los terceros. Igual que en el caso anterior es probable que sea solo una percepción que solo a mi incluye.

Los terceros que de alguna manera han estado en contacto con los protagonistas – ya de la fama – ya de la muerte – luchan por demostrar su cercanía a éstos.

Increíblemente aparecen relatos de juventud que intentan demostrar su relación con aquel que alcanzó la fama.


Cuando alguien muere o es famoso los conocidos florecen por doquier. Aparecen millones de ellos, que sentidos recuerdan alguna vivencia común. Hay veces en que nos parece estar asistiendo a una competencia infantil por demostrar cercanía.

La fama y la muerte se tocan en los terceros.

Los verdaderos conocidos de los famosos rara vez hacen alarde de esa amistad.

Los verdaderos conocidos de los que ya se han ido rara vez hacen alarde de esa amistad. En cambio se retraen, en soledad, en silencio, y se permiten sentir sus hombros vencidos, el mayor reflejo que he encontrado, junto al frío en la noche, del dolor de la muerte.

martes, marzo 25, 2008

Burla

-“Esta ensalada no tiene tomates cherry”
Silencio. Miedo. Parálisis. Disculpas. Corridas.
Faltan solo horas para que la actual Presidente de la República Argentina asuma el rol que soñó. La cena que pretende agasajar a todos los invitados a su asunción corre riesgo de fracasar. Solo lo hace por 40 disimulados minutos en que, presurosos, los responsables del catering encontraron, en la heladera de la casa de uno de los jóvenes mozos, los tomates suficientes para cumplir el deseo de la futura gobernanta.

Que los aviones presidenciales se hayan usado para mandar a buscar agua mineral del agrado de la mujer del presidente Kirchner, o al cantante – por así llamarlo generosamente Mona Giménez – a Córdoba para trasladarlo a Calafate para un show, o su uso indiscriminado para mover a la candidata oficial durante su campaña presidencial dentro y fuera del país son detalles mínimos comparados con el alquiler por parte del Estado argentino de aviones para traer funcionarios desde Venezuela acompañados por otros del régimen de Hugo Chávez y en cuyo interior viajó una valija repleta de dólares sucios. Son detalles mínimos comparados con las cartas de los entes reguladores del gas insistiendo en la contratación de empresas que ofrecían abiertos y denunciados sobreprecios en una obra del norte del país. Detalles mínimos comparados con el envío de emisarios para acallar a las personas que viajaron en aquel avión, o la constatación que en el caso del gas, las empresas reconocieron que pagaron sobornos y que contrataron a una empresa para falsificar facturas. Mínimos comparados al desembarco en la mitad del país de un empresario cercano a los presidentes Kirchner en el manejo del juego – casinos, bingos y tragamonedas – o la escandalosa compra de la empresa petrolera más grande de Argentina por parte de un desconocido amigo. Hoy parecen una nimiedad que a la ya ex Ministra de Economía se le encontraran miles de dólares en efectivo en el baño de su despacho mientras estaba en funciones, o que el principal aliado sindicalista haya comprado hace dos años la Estancia San Ignacio, que pueden admirar en cualquier libro de Estancias Argentinas, con su magro salario de trabajador camionero. No está relacionado con su enriquecimiento, seguramente, que el tesorero de su gremio haya sido asesinado por encargo hace no mucho tiempo.

Este párrafo precedente habla de hechos confirmables. El post no puede ser tan largo. No son opiniones. Podemos imaginar los hechos que no conocemos o no podemos confirmar. O tal vez no podamos siquiera imaginarlo.

Tal vez, esto tenga que ver con el enojo de muchos argentinos cuando ven el avance sobre la propiedad privada. Ver el destino de sus voraces impuestos. Porque esa sí que es una rentabilidad insuperable: ser político (puede verse la evolución de su patrimonio en blanco del cuasi actual presidente Néstor Kirchner en sus declaraciones impositivas) o ser estado.

El virus del resentimiento puede hacer mucho daño. En América Latina si no erradicamos el sentimiento de mirar con recelo el éxito, este no va a llegar a nadie. Nos gusta que maltraten al que está en un determinado lugar o posición, pero solo hasta que llegamos a ese lugar o posición.

La sola idea de pensar que un funcionario desde su despacho en la capital de un país, con millones de intereses en juego, decida cuánto tiene que ganar el que produce, ya sea servicios, granos, pollos, zapatos o medicamentos, es temible. La soberbia suele invadirlos. Suelen creerse dueños de la verdad y por ende meten sus - usualmente no tan limpias - manos en la economía de sus países, para quitar, dar y repartir. Aunque intenten ser justos no podrán serlo jamás. Por lo general ni lo intentan, porque necesitan esas fuentes de financiamineto para mantener sus estructuras de poder, y sus tomates cherry.

Ojalá podamos, en cada renovación de poderes, en cada uno de nuestros afligidos y pobres países de América Latina, elegir gobernantes que no intenten ser mesiánicos, sino sólo custodios de la aplicación de las leyes, y nos den el ejemplo ciudadano con su conducta.

lunes, febrero 25, 2008

El Trabajo de mis Sueños


Una vez más. Revisé los avisos clasificados el domingo pasado pero no había ninguno que cuadrara con lo que estoy buscando. Estoy convencido de tener el talento adecuado, solo me falta una oportunidad. Ya llegará.

Estoy buscando el trabajo de mis sueños. Y no lo encuentro.

Todas las noches, relativamente temprano, me acuesto en mi cama – tan especial para mí por su historia - e intento leer unas páginas de alguno de los libros que juntan polvo a su lado. Fracaso otra vez. Los renglones empiezan a entrecruzarse. Releo la página incrédulo. Siento que nunca leí lo que hace segundos leí. Tal vez sea el momento más placentero del día. O de la noche.

En menos de treinta segundos, lo que provoca en mi mujer una envidia no siempre sana, me duermo.

La nada.

Del releído piedrazo en la espalda con Tom Sawyer de protagonista hasta el extraño despertar.

La nada.

Circunstancialmente me acuerdo de algo que he soñado pero que en el instante en que intento hacerlo memoria fracaso y se desvanece no sin mi indignación. Se escurre.

La nada en ocho horas.

Me levanto y busco el diario, seguramente empezando a gestar un resfrío que durará solo el fin de semana que se avecina, al pisar descalzo las piedras de la entrada. Estornudo.

Pienso que me encantaría disfrutar más de mi familia, de mi tiempo libre, de mis hobbies, del ocio creativo.

En vez de ir a trabajar. Aunque también me guste hacerlo.

Y pienso. Una vez más. Al afeitarme casi autómata, que este domingo que se acerca será distinto. Este domingo será el día en que salga ese aviso.

Este domingo saldrá el aviso en que busquen gente que trabaje dormida. Gente que agregue valor solo por dormir. Y que por eso paguen un salario razonable para ya despierto poder aprovecharlo.

Es injusto que no nos acordemos del placer de dormir. Deberíamos poder disfrutar de cada segundo. Recordarlos, como recordamos nuestras vacaciones. Pero si esto no es posible, al menos deberíamos poder aprovechar ese tiempo inconciente para generar los recursos que nos permitan disfrutar de nuestros momentos concientes.

Me gusta trabajar. Realmente me gusta. Como también me gusta dormir. Pero esto último pasa demasiado rápido.

Este domingo contestaré el aviso. Y una vez contratado, ni me enteraré que en realidad generé, en esas horas vertiginosas de trabajo, recursos para disfrutar cada segundo de mi vigilia.

sábado, enero 05, 2008

Detente Sombra


"Detente, sombra de mi bien esquivo,

imagen del hechizo que más quiero,

bella ilusión por quien alegre muero,

dulce ficción por quien penosa vivo.”

Llego a Sor Juana Inés de la Cruz a través de un brillante artículo que el persistente ordenador de las palabras Mario Vargas Llosa escribió para el diario argentino La Nación, este caluroso enero de 2008.

No han sido nunca parte de la pequeña pila de libros que descansan junto a mi cama, y que por épocas se renueva con inusitada frecuencia y por otras con brutal letanía, aquellos en que un escritor destacado realice una crítica literaria a otro reconocido, admirado, olvidado o detestado colega. El lúcido escritor peruano, en su artículo “Una mujer contra el mundo”, aliando buen gusto y elegancia expositiva para explicar una obra literaria y el proceso que la gestó, se refiere al libro que Octavio Paz escribió en 1982 acerca de la distinguida escritora mexicana: “Las trampas de la fé”.

Mario Vargas Llosa encuentra, de manera incansablemente precisa, las palabras adecuadas para describir lo que la lectura de ésta obra produjo en él. Después de referirse a las características literarias que hacen de éste el mejor libro de crítica literaria aparecido en América Latina según su parecer, resume algunos de los aspectos más atractivos de la voluntariosa y valiente escritora, para finalmente referirse al entorno nefasto que por esos días la rodeaba en México, producto de una olvidable manera de interpretar la religión, y que luchó exitosamente para acallar su poesía y sumergirla en la etapa más oscura de su creación literaria.

El acercamiento del lúcido escritor peruano al libro nos permite descifrar sin necesidad de esfuerzo cuales son los aditamentos y análisis que Paz exhibe, y que permiten que la obra de la poetiza brille con mayor intensidad.

"Hombres necios que acusáis


a la mujer, sin razón,


sin ver que sois la ocasión


de lo mismo que culpáis;"

Salvo los primeros versos de Redondillas, que por repetición, genialidad o verdad nos resuenan sencillos, el resto de la obra de Sor Juana Inés de la Cruz ha sido siempre de difícil interpretación, según coinciden aquellos que se han acercado a sus escritos.

El laureado Premio Nobel, a voz de Vargas Llosa, analiza la obra de su compatriota con agudeza intelectual y sensibilidad poética, argumentando que “…el sistema poético hecho de ocultamientos y disfraces era una manera de tomar precauciones contra el riesgo de incurrir, por omisión o comisión, en delito de heterodoxia o sacrilegio y, por lo tanto, de caer en las redes de la inquisición.”

Un gran libro de crítica literaria abre el apetito y nos lanza a leer aquello que ha inspirado páginas tan contagiosas”, dice genialmente Vargas Llosa.


Y un gran artículo sobre un libro de crítica literaria abre el apetito y nos lanza a leer aquello que ha inspirado palabras tan contagiosas, y también lo que haya inspirado aquellas páginas.

lunes, diciembre 31, 2007

Cerrado por vacaciones

Este fin de año he vivido una experiencia única. Vacaciones sin vacaciones.
En la mayoría de los países de América Latina los días 24 y 31 de diciembre se trabaja hasta el mediodía. En todos ellos, los días entre Navidad y Fin de Año son laborables. Pero este año, ante una atractiva decisión que algunas inteligentes compañías tomaron, del 22 de diciembre hasta el 2 de enero sus empleados vivieron unas fiestas inéditas.

En los últimos años, las vacaciones se han limitado notoriamente en su extensión. Pero más grave aún ha sido – y es – la mutación a vacaciones sin descanso pleno. La calidad de las vacaciones ha mermado principalmente debido a la carga laboral, y que muchas veces genera una injusta sensación de culpa por “abandonar” el puesto de trabajo. Por supuesto, también por la adictiva hiper conectividad.

En el mejor de los casos, el día previo a reincorporarnos luego de nuestro descanso, empezamos a sufrir – o disimular con apuestas acerca de la cantidad – por la catarata de mails que encontraremos al encender la máquina en nuestro escritorio. En el peor, los hemos estado recibiendo en una Blackberry. Y en la mayoría de los casos se han chequeado en algún momento durante nuestras vacaciones – con la excusa de alivianar ese día tan temido - pero pagando el costo de haber vuelto con nuestra mente a los problemas y decisiones que tal vez el viento, la arena, el agua o las montañas nos habían hecho olvidar.

Pero lo increíble de las vacaciones compartidas por toda una compañía en toda la región hace que ese sentimiento desaparezca. Si bien estar de vacaciones cuando los que ocupan escritorios cercanos puede alimentar un poco nuestra veta sádica, generalmente implica que hubo temas que avanzaron y que se fueron acumulando esperando nuestro regreso.

Lo maravilloso de estas vacaciones compartidas, es que sabemos que eso no está ocurriendo. Sabemos que no están llegando emails. Y podemos descansar.

Por último, un placer añadido lo da el saber que no estamos “consumiendo” nuestras vacaciones normales, sino que son un extra.

Mi invitación no puede ser más enfática. Cuantifique el costo de tener una semana al año de éstas características en su empresa. Llámela si quiere con el nombre de la misma. Ya sea uniéndola a Semana Santa o en los días finales del año. O cuando prefiera. En el momento en que operativamente sea realizable o genere el menor costo. Le aseguro que si encontrara la forma de cuantificar los beneficios que genera en sus empleados, la balanza se inclinaría decididamente por decidir hacerlo.

Nos hemos referido reiteradamente a las vacaciones en varios post desde el inicio de la publicación de este blog, allá por enero de 2006, cuando esa palabra debía ser explicada en detalle, casi siempre sin éxito. Al pie de este post quise incluir algunos links que mantienen vigencia, a mi entender.

Vacaciones (I de II)
http://julianirigoin.blogspot.com/2006/01/las-vacaciones-i-de-ii.html

Vacaciones (II de II)

http://julianirigoin.blogspot.com/2006/01/las-vacaciones-ii-de-ii.html

Mi Mail en Vacaciones
http://julianirigoin.blogspot.com/2006/01/mi-mail-en-vacaciones.html

viernes, noviembre 30, 2007

Es. ¿O me parece?

- “Es blanco. Nadie puede dudarlo. Si lo dudás o decís que no, estás equivocado, es así. Hay cosas que sencillamente son así.”

Y es cierto. Tan cierto como que las certezas no son tantas.

Muchos usan aquel primer ejemplo para justificar luego cosas que no son certezas. Lo cierto es que si bien hay cosas que sin duda son blancas, o negras, muchas no lo son.
Intentar explicar como pruebas científicas cosas que no lo son es un deporte que los seres humanos practicamos con frecuencia.
Decir que las cosas son de una determinada manera, cuando no son demostrables, tiene un impacto fenomenal en aquellas personas que no piensan lo mismo. En aquellas personas que tienen una muy válida opinión distinta, aunque pueda ser errónea. Pero solo será errónea cuando los resultados demuestren ser objetivamente irrefutables.

Si lo piensa, es muy probable que aquellas certezas en las que basa la mayoría de sus creencias – no me refiero a las religiosas aunque puede pasarle– y acciones, no sean verdades demostrables de manera inequívoca, sino el camino que le parece más correcto. Y está muy bien que las siga, solo que no necesariamente son la verdad, y uno debería recordarlo. Aunque esté convencido. Un ejemplo de ello es que – y este sí que es un dato demostrable – la mayoría de las personas que habitan nuestro mundo hoy en día, tienen una creencia religiosa equivocada. Fuere cual fuere la religión que termine siendo la verdadera – si la hay – la mayoría no la eligió. Sin embargo es probable que esa misma mayoría haya vivido con el mismo convencimiento como si fuera cierta. Y está muy bien. Solo que deberíamos recordar que es posible, matemáticamente posible, que estemos dentro de esa mayoría.

Suelo creer, y peor aún, defender mis ideas con convencimiento. No necesariamente está mal hacerlo, pero sí cuando doy por sentado que las cosas “son” así. Y en realidad no es algo científicamente demostrable, por lo tanto puede ser erróneo. Aún cuando no lo sea puede ser interesante cambiar.

¿Por qué?

Aprendí mucho de una persona mayor, con mucha experiencia. Cuando hablaba de datos que si bien él sabía eran correctos, igual decía, por ejemplo: me parece que fue en 1945. Sabía perfectamente que estaba en lo correcto, pero imagino ahora que lo hacía para no parecer soberbio. Esto podría parecer ridículo, sin embargo, ¿cuantas veces aquello de lo que estamos convencidos no necesariamente es así? No deberíamos tratar a las cosas que no son ni blancas ni negras como si lo fueran. O al menos ante los demás. Pareciera ser un gigantesco desprecio a la inteligencia humana.

Pero aún cuando todo lo que he escrito encima fuera equivocado – no es blanco o negro – sería recomendable pensar en lo que genera en los demás una u otra postura. Pensar en la reacción de nuestro interlocutor cuando nos escucha decir: “Esto es así”, o decir “a mí me parece que es así” o “creo que es así”. Aún cuando nos encontremos con gente que piensa lo mismo que nosotros, o que está equivocada, dejarles la opción de que podemos estar equivocados, tiene un impacto diametralmente distinto a que si hacemos flamear en su cara nuestra verdad.

Ahora piense en el otro caso. En ese caso en que nosotros estamos defendiendo algo de lo que estamos convencidos. Absolutamente convencidos, pero que en realidad no es así. O en el caso en que el otro piensa otra cosa, con todo su derecho. En ese caso, casi no tiene justificativo haber dicho: “es así”.

Ud. sabe que es una ilusión óptica, pero casi podría jurar que las almendras se mueven ¿O no?

Sigo intentando. Con el fracaso permanente - mi blog es prueba indubitable de ello. Pero sigo intentando cambiar, y darme cuenta que la mayor parte de las veces me encuentro mucho más cerca de estar defendiendo algo que en realidad creo que es así, pero haciéndolo como si realmente lo fuera.
Me parece.

miércoles, octubre 10, 2007

10 de Octubre

Tenía 14 años. No pensaba en ese momento que fueran pocos, como lo pienso ahora. Tal vez ese día fue gris. Si no lo fue, así lo creó mi memoria. Con mi uniforme de verano, pantalón beige y remera celeste, fui al colegio como cualquier otro día. Ahora me sorprendo al pensar ciertas cosas.

Pensaba que nadie sabía.

Sin embargo al pasar frente a un profesor, éste me dio una palmada en la espalda y me dijo “Fuerza eh. Fuerza allá arriba”. Su vocabulario nunca fue propio de un profesor. Me sacaron de clase, a media mañana, porque el Director quería saludarme. No recuerdo qué me dijo, pero si su calidez. Y luego me abrazó, y no sabía si tenía que darle un beso o era solo un abrazo. Recuerdo esa sensación incómoda.

Al rato, pedí hablar con un Santo. Era el sacerdote fundador de mi colegio. A quién hoy sigo admirando por su coherencia, ejemplo, inteligencia y hasta por sus defectos. Yo tenía una misión encomendada, que hoy me sigue pareciendo demasiado cruel.

- Padre - le dije sentado frente a él en su oficina- queremos pedirle si puede oficiar la misa en casa, cuando Mamá muera.

Ese 10 de octubre, al mediodía, volví a casa. Solo recuerdo que cuando ya partía nuevamente hacia el colegio, a gimnasia, la besé. Estaba boca arriba, cansada, pero lindísima como siempre. En el medio de su cama – en la que dormiré esta noche - , con sábanas blancas y flores. Me apoyé en su cama y besé su mejilla izquierda. No abrió los ojos, pero supe que me estaba saludando. Que se estaba despidiendo sin despedirse. Y estaba tibia y suave.

En clase de gimnasia, sentado en un banco mientras todos se empezaban a organizar para un ejercicio, vi a lo lejos a Alfredo, uno de mis hermanos. ¿Qué hace acá?. Caminó hacia mí, sin decirme nada. Casi sin llorar, mirándome. Y entendí.

Cristóbal De Tommaso me acompañó hasta el vestuario a buscar el bolso, preguntándome lo que ya sabía. Y yo, derramando mis primeras lágrimas.

No la ví hasta que me pidieron que suba. Todos mis compañeros de colegio me acompañaron esa noche. Todos. Y la ví en paz, sonriente. Y eso es lo que le dije a Papá al abrazarlo, al salir del cuarto. Qué paz, le dije. ¿Cómo? Qué paz.

Mucho tiempo después, hace apenas unos años, en una madrugada en el bar de un hotel en la costa de Brasil, me animé a preguntarle a Juan, otro de mis hermanos, si todos habían estado allí. Todos estuvieron.

Jorge, uno más de mis hermanos, un 10 de octubre dijo: cuánto mas suaves hubieran sido para nosotros algunas cosas si Mamá hubiera estado.

Tengo 42 años. Sin embargo su ejemplo, su amor, y su calor de madre, por ausentes, hasta hoy me acompañan.

viernes, septiembre 14, 2007

Tarde

Acordarnos de valorar a las personas cuando ya no están, suele ser injusto. Sin embargo es un delicioso defecto humano. La muerte diluye casi siempre los aspectos mas oscuros de la personalidad de quienes fueron besados por ella. Y eso nos permite recordar lo mejor de quienes ya no están con nosotros. Y resulta maravilloso. Ojalá pudieramos hacerlo antes, reconociendo a las personas que tenemos cerca, o lejos, esas cosas que recordaremos cuando sea tarde.

Cantar, bien o mal, es una bendición. Cantar en un coro, más aún. Pero escuchar, sentir y disfrutar de quienes nos cantan es sublime. Luciano Pavarotti sabía - y reconocía - que sus cuerdas fueron tocadas por Dios, y que debía compartirlas con el mundo. No hizo falta que se fuera para que lo recordaran y admiraran. En su caso, pudo ver a millones emocionarse frente a su caudal, técnica y plenitud vocal.


Tenemos la oportunidad de no llegar tarde. No esperar a que solo después de la visita oscura y fría, podamos ver lo mejor de aquellos a quienes queremos.

Reportaje

En este link encontrarás un reportaje que me hicieron en un popular Blog de Recursos Humanos.

domingo, agosto 12, 2007

Somos tan simples

Somos distintos. Somos únicos. Somos iguales. Somos básicos.

Cada uno de nosotros. Cada uno de los seres humanos que habitan en estos días nuestra tierra. Cada uno de los seres humanos que habitaron la tierra. Cada uno de ellos es distinto al otro. A los otros. Cada uno de los seres humanos que habitarán la tierra en el futuro. Cada uno de ellos será distinto. Será único e irrepetible.
Nuestra identidad es la distintiva.

Cada uno de nosotros. Cada uno de los seres humanos que habitan en estos días nuestra tierra. Cada uno de los seres humanos que habitaron la tierra. Cada uno de ellos es igual al otro. A los otros. Cada uno de los seres humanos que habitarán la tierra en el futuro. Cada uno de ellos será igual. Igual en su naturaleza humana.
Nuestra naturaleza es la idéntica.

Cada una de estas afirmaciones aparentemente contradictorias forma parte fundamental de nuestras vidas. De alguna manera sabemos en cada acción en la cual nos relacionamos con otras personas que estos factores están presentes.

Aún así, tomar conciencia de ello puede ayudarnos tanto en nuestro núcleo familiar como en nuestro rol en la vida profesional.

Y esto es porque también somos básicos. Y en esta fase se incluye entre nuestras aspiraciones básicas la más profunda de ellas: amar y sentirnos amados. Integran también esta trilogía, a mi modo de ver, la necesidad de ser parte y de trascender.

Amar y sentirnos amados

Así de simple. Nuestra naturaleza humana nos hace necesitar del amor del otro y del amor por otro.

¿Como se traduce la palabra amor al mundo de las relaciones laborales?
Propongo: valoración.
Valorar y sentirse valorado. Conocer la relevancia de la identidad del otro, y el respeto a la misma es uno de los factores primordiales en la motivación de las personas.

Necesidad de ser parte

Al mismo tiempo los seres humanos buscamos integrarnos. Buscamos ser parte. Una identidad grupal. Ser parte de un grupo determinado también integra la naturaleza idéntica de nuestra especie.

Tanto en nuestras familias como en nuestras empresas, en nuestros trabajos o responsabilidades, tenemos que tomar verdadera dimensión de la importancia para el otro de sentirse parte.

Trascender

Por último, todos queremos, tal vez como un antídoto contra nuestra inevitable finitud, dejar una huella que perdure. Lo hacemos a través de nuestro principal legado: la continuidad de la especie. Pero también buscamos dejar marcas indelebles, ya sea en el corazón de los demás, o con obras que de alguna manera perduren más que nuestros efímeros, perecederos y precarios cuerpos.

Amar y ser amados. Ser parte. Trascender.

Muchas empresas exitosas consiguen que las personas que trabajan en ellas las valoren, sean valoradas, se sientan parte, y crean que su trabajo contribuye.

Desde nuestro lugar en el mundo, si tenemos conciencia a cada paso que las personas que se nos cruzarán en el futuro están anhelando esto, podemos ayudar a que se cumplan en nosotros. Es decir amar y sentirnos amados, ser parte y trascender en los demás.

domingo, julio 01, 2007

Resignación

Margarita se está yendo a Paraguay. Estará en estos momentos en un colectivo que tarda horas y horas en su trayecto desde Buenos Aires, Argentina. Tal vez llore todo el viaje. Tal vez el sueño la venza y pueda descansar. Intuye que su madre ha muerto, aunque la noticia, breve, fría, en un mensaje de texto, solo le decía que en vez de ir a la ciudad donde estaba hospitalizada su madre, fuera directamente a su pueblo. Sea cual fuere la noticia, ya ha suspendido el festejo del cumpleaños número quince de su hija. Para el que estuvo trabajando todo este último tiempo. Para el que salía rauda cada sábado en busca de souveniers, regalos, vestido o detalles que hicieran de ese día un recuerdo memorable para su hija. Festejo por el que no podía dormir de nervios.
Margarita eligió sacrificarse por sus hijos. Ellos son destacados alumnos en colegios privados en Paraguay. Premiados. Agradecidos. Ella trabaja en mi casa, en Argentina, ayudándonos con las tareas domésticas y el cuidado de nuestros hijos, con enorme cariño y esfuerzo. Eligió darles a sus hijos educación, aunque ello implique el inconmensurable esfuerzo de la lejanía. Su marido y el resto de su familia contienen a estos chicos, mejores promedio en sus clases, pero intuyo necesitados de su madre.

Pienso entonces en una sana discusión con uno de mis mejores amigos, un brillante artista jurídico y plástico que en estos días expone algunas de sus obras en la ciudad de Buenos Aires (Roberto Padilla, en ESEADE). Cree que lo importante es lo que conocemos. Y aunque sé que tiene razón, intento pensar distinto. Quiero esperanzarme pensando distinto.

Hoy quiero referirme a la resignación.

Cuando pienso en las miles de personas que asumen con resignación que su hijo enfermo solo será operado dentro de un año, aunque todos los diagnósticos indiquen la conveniencia de hacerlo lo antes posible. Cuando veo las miles de personas que desde el alba hacen colas para conseguir un turno en un hospital público. Cuando veo las caras neutras de quienes esperan por horas ante un trámite administrativo. Cuando recuerdo a quienes preguntaban por los avances en las causas penales de sus familiares, cuando trabajé en la mesa de entradas de un juzgado penal. Cuando parado en un semáforo siento pasar a centímetros de mi auto, violando todas las reglas, a toda velocidad, autos nuevos e importados y que se dirigen al mismo country donde vivo. Cuando escucho a ellos justificándose. Cuando escucho a los políticos locales hablar con desparpajo sobre años pasados, como si formaran parte de una renovación y no hayan sido cómplices en años anteriores. Cuando pienso en las calles cortadas intempestivamente, sin autorización alguna, para hacer protestas egoístas. Cuando pienso en la pasividad frente al cierre hipócrita del paso fronterizo más importante entre Argentina y Uruguay, desaprovechando una monumental infraestructura pagada con impuestos de quienes no pueden utilizarla. Cuando pienso en la relativización del cumplimiento de las normas.

En todos esos casos siento que la resignación está presente.

Cuando me refiero a resignación estoy pensando en la acepción: entrega voluntaria que alguien hace de sí poniéndose en las manos y voluntad de otra persona.

Por lo tanto, perdemos nuestra libertad. La entregamos a otros. Cuando hacemos un trámite, por ejemplo renovar el pasaporte, nos entregamos al proceso. Nos resignamos. Oramos para que no nos pidan un requisito de la letra chica o proveniente del sadismo del interlocutor de turno. Asumimos estar en sus manos. Pedimos que no ejerzan el monumental poder que en esos segundos les ha sido otrorgado. ¿Qué podríamos hacer si no fuera así? En algunos países esto sonará ridículo. En otros moneda corriente.

Pero el meollo de la cuestión a la que quiero referirme es a la percepción del sufrimiento, o sufrimiento mismo. Me pregunto, sin tener respuesta, acerca del sufrimiento que acarrean algunas personas en nuestros países del sur de América. Me pregunto si al contar muchos de ellos o de nosotros, con un grado de resignación relevante, ese sufrimiento relativo es, realmente, relativo.

Mis discusiones con el talentoso artista mencionado versan, a veces, sobre este punto. Tiendo a pensar que el sufrimiento en algunos casos es enorme. Muchos otros piensan que al no conocer otros horizontes, el sufrimiento se mitiga proporcionalmente. No conocen otra cosa, puede ser una de las frases preferidas. Y allí agregaría: no conocemos otra cosa.

Por lo tanto, las preguntas están formuladas: ¿las personas que no conocen otra cosa, sufren menos de lo que pensamos los que conocemos otra cosa? Y por otro lado, ¿A cuántas cosas los latinoamericanos nos hemos resignado, y por lo tanto hemos aceptado, y que a los ojos de otro habitante global no sería aceptable?

Hoy, en este blog más preguntas que respuestas. ¿Ud. Que opina?

lunes, junio 11, 2007

PyMes y Recursos Humanos

¿Por donde empezar?. Nunca en mi Pyme tratamos temas de Recursos Humanos de manera programada. ¿Por donde empezar?

Cada vez más los dueños de empresas medianas comienzan a darse cuenta que tras la postura práctica de no prestarle atención ni fondos a los temas de recursos humanos, se esconde la ignorancia. Pero también es lógico que las empresas primero transiten otros caminos hasta comprender los beneficios de tratar este tipo de temas. En efecto, las malas políticas de recursos humanos pueden impactar de manera terminal en una empresa pequeña o mediana, mientras las grandes tienen más margen de error.

Es fácil tentarse en recomendar lo más conveniente. Pero conociendo este tipo de empresas, en especial las familiares, ese consejo sería impracticable, por lo tanto, un mal consejo. Éste sería el de poder contar con un buen diagnóstico. Esto, a los oídos de un empresario que está teniendo éxito en su empresa resulta, como mínimo, una pérdida de tiempo. Suelen conocer muy bien el negocio, su gente y su empresa, por lo tanto se sienten en condiciones de resumir sus necesidades en temas de recursos humanos. Esto es probable que sea así en muchos casos, pero en otros, la visión sesgada de la dirección puede promover acciones que a la postre resulten no relevantes en comparación con las verdaderas necesidades de la compañía. Si no hará el diagnóstico, al menos antes de cualquiera de las acciones que comentamos a continuación, puede chequearlas con empleados de distintos niveles y secciones de su empresa.

Por lo tanto, si obviamos entonces la recomendación de hacer un diagnóstico, me animo a sugerir aquí lo que en mi experiencia como consultor de recursos humanos en empresas pequeñas y medianas encontré como factor común, al menos como para poder ir armando una agenda que contenga temas que ayuden a la organización a orientarse de acuerdo a la visión de sus dueños.

No me referiré a temas específicos vinculados a las empresas familiares. Estos suelen ser calcados en muchas de ellas. Sí lo haré sobre otros temas, que también suelen darse en las empresas familiares, y que pueden ayudar al punta pie inicial en materia de recursos humanos.

Me referiré a tres de ellos: ¿Saben lo que tienen que hacer? ¿Soy equitativo? ¿Los que están son los que tienen que estar?

Saben lo que tienen que hacer

Usted tiene una empresa. Aunque sean dos personas. Aunque sean ciento cincuenta. Es casi seguro que todos saben de manera bastante razonable lo que tienen que hacer. Es una obviedad ¿Está seguro? Haga la prueba. Piense en un empleado en particular. En una hoja en blanco escriba lo que cree son sus cinco objetivos más importantes para el año. Pídale que haga lo mismo. Y compare las hojas. Si coinciden en cuatro, su comunicación y su liderazgo son fantásticos. Si no, no se frustre. Las empresas donde este ejercicio anual no se hace, suelen tener diferencias importantes entre las dos hojas la primera vez que lo hacen.

Ahora bien, si hace este ejercicio con cada empleado y aún en el caso en que los cinco objetivos más importantes que usted ha fijado coincidan con los de cada uno de ellos, habrá dado un gran paso en materia de recursos humanos. En primera instancia, porque le preguntó a sus empleados. Es muy distinto haber sido partícipe en sus propios objetivos que solo recibirlos como instrucciones. Segundo, habrá bajado sustancialmente sus niveles de ansiedad al comprobar fehacientemente que lo que cada uno de ellos prioriza, coincide con sus prioridades. Tercero, porque es probable que en este ejercicio haya tenido una reunión personal con cada uno de ellos. Esto suele ser muy valorado. Cuarto, dejó sentadas las bases para poder conversar, luego del período fijado, sobre el cumplimiento de los mencionados objetivos.

En resumen, uno de las primeras acciones relevantes en temas de recursos humanos para pequeñas empresas, resulta la instauración de un sistema de evaluaciones de desempeño. Para ello es importante diseñar una herramienta sencilla y práctica, donde puedan volcarse los objetivos de cada empleado en forma separada, permitir que sean ellos mismos quienes propongan sus objetivos y puedan acordarlos con sus jefes directos, y decidir en esa misma herramienta cual es el peso que tendrá el cumplimiento de esos objetivos en su evaluación anual.

Soy equitativo

No es una mala idea diseñar un organigrama aunque su empresa sea pequeña. Es llamativo el desconocimiento que puede haber aun cuando sean pocas personas, respecto de la claridad de las líneas de mando. Más aún si varios dueños tienen tareas operativas en esa empresa.

Con la estructura más clara, o al menos más comunicada, resulta más sencillo establecer categorías que permitan comparaciones salariales. Sin embargo las principales inequidades o injusticias suelen darse también por inadecuadas políticas de beneficios. Uno que tiene tickets, otro que se lleva el auto de la empresa a su casa, otro que tiene la mejor oficina, otro que siempre retira productos o ropa de la empresa, o que siempre cobra gratificación anual, otro a quien le pagan mejor cobertura médica.

En este punto resulta recomendable la coherencia en los beneficios. Piense en políticas simples sobre cada uno de ellos, e institúyalas. Si su empresa acostumbra a pagar premios, trate de hacerlo una o como máximo dos veces en el año, pero siempre en la misma época. Lo mismo para los ajustes salariales. No premie a todos, sino no estará premiando a nadie. Todos los estudios acerca de las gratificaciones masivas y reiteradas son coincidentes en que éstas se convierten, a los ojos del empleado, en un derecho adquirido, al que dan por descontado y por ende no le asignan el valor que probablemente a usted le gustaría que le dieran. Y puede empezar a hacerlo cada vez más relacionado al cumplimiento de los objetivos, tal como vimos en el tema anterior.

Los que están son los que tienen que estar

Por suerte aclaré que no me referiría específicamente a empresas familiares. Los que trabajan en ellas se verán aquí muy representados. Pero no es un problema exclusivo de esas empresas. En todas las compañías puede mejorarse en este tema. Sin embargo en una Pyme, los costos laborales suelen tener una incidencia relevante en la cuenta de resultados, por ende el impacto de no tener la gente adecuada puede ser muy alto.

En este punto solo me parece que puedo ayudar diciendo que es conveniente no hacerse el distraído postergando decisiones inevitables en este campo. No se resigne. Busque las personas adecuadas. Y si de una revisión objetiva concluye que tendrá que dejar de contar con gente a la que le tiene mucho aprecio, por el bien de la empresa tome la decisión que corresponde. Si no puede rotarlos a un lugar donde sí resulten adecuados, haga salidas dignas e intente ayudarlos en su reinserción posterior (ya sea con programas de outplacement o con recomendaciones inequívocas acerca de los puntos que considere positivos de esa persona). Demorar estas decisiones no lo ayudará. Perderá liderazgo, generará desmotivación y sensación de injusticia, aparte de los costos que implica mantener a personas que no son quienes deberían estar en esa responsabilidad.

Estas tres preguntas espero puedan ayudarlo a vencer la inercia en temas de recursos humanos para su pequeña o mediana empresa.

lunes, mayo 28, 2007

Memoria Selectiva y Presente

La memoria selectiva nos defiende.

La memoria nos permite retener las experiencias vividas. Y nuestros paradigmas harán que las recordemos de manera acorde a ellos. Aún así pienso que existe un mecanismo de defensa acerca de nuestras experiencias pasadas que nos hace ser mejores, o al menos, vivir mejor: Tendemos a quedarnos con los mejores recuerdos. Recordamos a quienes ya no están despojados de sus defectos y elegimos pensar en aquellos momentos felices y las características salientes de su personalidad. Aquellas bondades que hicieron de esa persona alguien inolvidable para nosotros.

La memoria selectiva nos defiende.

Tendemos a diluir los detalles que hicieron que alguna experiencia no fuera lo plena que imaginábamos. Y el tiempo desgasta y hasta torna risueños los detalles que en aquel momento nos hayan perturbado. Los recuerdos de las vacaciones suelen traer a nuestra mente sonrisas y suspiros. Atrás quedan discusiones, problemas de logística o clima insoportable. Lamentablemente los medios digitales en los que solemos retratarlos no son selectivos, pero sí los que permanecen en nuestra mente.




Una mala experiencia laboral pasa a formar parte de una experiencia de vida aleccionadora, y los momentos verdaderamente difíciles entendemos se han transformado en nuestras marcas, que nos acompañan, pero de las que hemos salido victoriosos.

“Sin recuerdos no hay salida” dice una muy joven poeta cuyo recuerdo trasciende a través de sus letras.

La memoria selectiva, nos hace vivir con mayor plenitud. Nos permite cumplir con una de las premisas que estimo relevantes en la búsqueda de la felicidad: tomar los aspectos positivos de cada experiencia.

Hasta que los hechos se transforman en recuerdos, son parte del presente. Y en el presente somos incapaces de distinguir. Somos incapaces de ser selectivos.

Aquellos cuyo difícil presente se tornará en recuerdo, deberían saber que recordarán estos días como de aprendizajes imborrables. Y que el sufrimiento de cada minuto de hoy, incluso a los ojos propios, será diluido por la memoria selectiva. El paso del tiempo los habrá ayudado a disipar las angustias de hoy, fortaleciendo al personaje del futuro.

El presente es el que debe ser vivido. Y el pasado nos habrá enseñado para andar estos caminos del presente. La memoria selectiva, como instrumento valioso de nuestra supervivencia y aprendizaje permanente, hará resaltar en colores los aspectos relevantes, por sobre los tonos sepias de las dificultades.

Como repite un gran amigo: “El futuro será presente”. Si hemos decidido vivir pensando en el futuro, al llegar a aquel presente, no podremos disfrutarlo por estar a su vez pensando en un nuevo futuro, que tal vez, esta vez, no llegue.

Es probable que tengamos mucho que aprender de aquellos que responsablemente viven el presente en plenitud, guiados por su memoria selectiva que los ayuda a relativizar y desdramatizar, y sin dejar de planear que en el futuro, deberán seguir disfrutando del presente.

lunes, mayo 14, 2007

Nuestra identidad individual

¿Somos siempre los mismos?

¿Hay un abanico de matices en nuestra identidad que va desde el nada me importa a la esclavitud del qué dirán?

Dejo en los expertos de psicología las reflexiones profundas y válidas sobre este punto, y solo me permito delinear, sin falsa modestia, ideas propias de la ignorancia, pero que tal vez sean compartidas o, al menos, puedan despertar la inquietud de investigarlas o, mejor aún, reflexionar sobre ellas.

Cuando me encuentro con la familia de un amigo en especial, sé como voy a ser. Repetiré el rol que siempre tuve con ellos. Suelo ser divertido, hablando fuerte y acaparando la atención.

Cuando me encuentro con un determinado grupo de conocidos que frecuentaba en una determinada época, suelo estar reservado y escuchar más de lo que hablo. Extraño en mí.

Cuando me encuentro con amigos del colegio me siento auténtico, tal vez por saber que me han conocido por horas y horas, días y años. Aún así, hay veces que siento que ese rol se asemeja más a mi rol auténtico de aquellos días, y no contempla mi evolución posterior.

Los cambios de actitudes son, muchas veces mecanismos de defensa. Otras, adaptaciones para obtener mejores resultados. Aunque parezca utilitarista, eso es lo que nos mueve a optar por una u otra conducta en el trabajo, en el matrimonio o en la relación con nuestros hijos. Pensando en el otro, y en lo mejor para esa relación podremos tener actitudes distintas, que al ojo simplista se reflejarán como de identidad difusa.

Nuestra identidad individual es lo que somos. Nuestra identidad es quienes somos. Es la respuesta a la pregunta eterna acerca de quienes somos. Una búsqueda necesaria, a veces aplazada, pero que siempre terminaremos formulándola en algún momento de nuestras vidas.

Tal vez nuestra identidad entonces se componga no de una manera única, sino de una suma de distintos “yo”, que no necesariamente implique una actuación. Cuando sentimos que de alguna manera nos hemos traicionado, es que hemos dejado de lado nuestra esencia.

Tal vez la peor actuación es la de aquellos que siempre quieren mantener su “identidad” frente a cualquier público. Frente a cualquier grupo. “Tengo mucho carácter, por eso no me importa y soy yo mismo, esté donde esté.” Ésta tal vez sea la declaración más patética de falta de identidad.

El estrés que produce la neurosis de querer demostrar éxito, belleza, todo bien, familia perfecta o lo que fuere, deja marcas de tensión imborrables en los rostros.

¿Cómo saber quienes somos? Aún me sorprenden quienes son incapaces de entender la importancia de los paradigmas. Aún me sorprenden, y dicho con soberbia y desdén, quienes no reconocen que sus ideas están impregnadas por su historia. Por los anteojos que usaron por tantos años. Por los sonidos, los gritos, los olores, los abrazos, los llantos o los abusos que vivieron o sufrieron. Mis ideas sobre la identidad, como todas mis ideas, están impregnadas y limitadas por mis propios paradigmas. Tendemos a generalizar vulgarmente. Y es lógico. Pero nos debemos el ejercicio intelectual de ver más allá.

Nuestros paradigmas son los que nos hacen pensar que si un carabinero en Chile nos trató mal, todos ellos son desagradables. O si una persona con cicatrices en la cara nos asaltó, desconfiaremos en la calle cada vez que nos crucemos con alguien similar. El ejercicio mental es el que nos protege y el que nos hace entender lo básico e inconsistente de nuestro razonamiento inicial.

El ejercicio mental, al menos, y para honrar a Dios que nos brindó inteligencia, deberá ser reflexionar sobre nuestras vivencias anteriores y de qué manera éstas pueden estar influyendo sobre nuestra mirada sobre un determinado aspecto.

En definitiva, pienso, se trata de coherencia con uno mismo, y eso no implica siempre las mismas actitudes, sino que incluyan la adaptación al medio, sin que ello nos haga perder nuestra esencia. Sabiendo que hemos sido sinceros con nosotros mismos, tal vez hayamos encontrado la respuesta, aunque ello haya requerido adaptarnos a un determinado medio.

Quizás esa esencia sea nuestra verdadera identidad.

lunes, mayo 07, 2007

Silencio en la noche

Acabo de sentir como la respiración le cambiaba. Acabo de sentir como la tensión de sus músculos se aflojaba. Acabo de ver a una de mis hijas dormirse, mientras por primera vez le cantaba.

Los hijos durmiendo justifican la existencia. Ya idas las tensiones de las desobediencias, las hasta el hartazgo repeticiones de instrucciones. Es un segundo que funciona como una frontera decisiva. Antes el caos. Ahora la paz. La casa en paz. Una paz que es placentera por saber que la misma se romperá en la mañana.

Ver a los hijos dormirse. Ver a los hijos dormidos.

Un placer supremo. Nos inunda de responsabilidad. Velar el sueño de las personas que queremos nos colma el espíritu.

Por eso, cuando me acuerdo del placer que me genera, en la noche, recorro las cuatro camas, los abrigo, y rozo mis labios en sus cachetes tibios. Y agradezco tener tanta suerte.

Y en esos momentos pienso más que nunca que todo tiene sentido.

lunes, abril 30, 2007

Acuerdos Mínimos

En Argentina los temas ideológicos dividen abruptamente a la sociedad. No son matices.
(Imagen: Moncloa, Madrid)
No son distintas apreciaciones sutiles de la realidad. Son diferencias sustanciales sobre el país en el que sus habitantes quieren vivir.

Es aplicable a varios de los países de la región sudamericana.

Hay pocos acuerdos mínimos o básicos. Casi no los hay.

Uno de los mayores y trascendentales avances de América Latina ha sido el respeto a la democracia, entendiendo ésta solo como la manera pacífica más evolucionada para hacer los recambios en el poder. No es un tema menor, aunque haya algunos países bañados por el Mar Caribe que no lo consideran relevante.

Recuerdo que hace unos años en una elección por la alcaldía de la ciudad Capital de un país latinoamericano, ante el avance de un candidato que nadie discutía que tuviera talentos para la gestión, pero que su familia pertenecía a la clase “empresaria”, la ideología contraria emprendió una batalla que ganó. En definitiva, para un cargo en el que los votantes deberían elegir a un buen “gerente” de su ciudad, prefirieron reelegir a una persona más acorde con su ideología, pese a que había un consenso generalizado en que la gestión había sido pésima. Los hechos demostraron el error infantil de los votantes, muchos de ellos llevados por el resentimiento, otros por las convicciones ideológicas y otros por el snobismo progresista, cuando el segundo mandato de este alcalde se vio truncado por perder un juicio político.

Hay pocos acuerdos mínimos. Casi no los hay.

La historia en nuestro continente, salvo contadas excepciones, muestra que cada gobierno elegido proveniente de la oposición, tiró por la borda lo construido por sus predecesores. Esto nos sume en el desconcierto, en la visión de corto plazo y en la justificación de hechos suicidas, tales como el no pago de impuestos, la violación persistente de las normas o la falta de inversiones o proyectos sustentables.

El principio del fin de los fracasos en América Latina, podría ser un acuerdo entre los principales partidos políticos de cada país, en el cual garanticen que habrá ciertos parámetros indiscutibles. El contenido de esos puntos básicos sería una eterna discusión para la cual los políticos no están capacitados.

Por ello, tal vez entonces resulte ser una buena idea empezar por acordar el respeto irrestricto a la constitución. A la libertad de poderes, a la libertad de prensa, a los derechos individuales, al cumplimiento de la ley. ¿Parece demasiado elemental? No creo. Hoy en Argentina los maestros enseñan con orgullo a sus alumnos que es justificable violar la constitución para conseguir aumentos de sueldo. Hoy en Argentina se enseña eficientemente que la división de poderes es cosa del pasado. Este concepto, elegido solo a manera de ejemplo, se lo hace de la mejor manera posible, como lo hacen los maestros: con el ejemplo (ver clip en margen derecho). Hoy en Venezuela se enseña que la propiedad privada no merece protección legal.

Acuerdos mínimos.

Mientras tanto, hoy a nadie se le ocurriría en la Unión Europea discutir sobre la importancia de cumplir con las leyes. Se cumplen y punto.

Acuerdos que nos garanticen que podemos creer en que es una buena alternativa educar a nuestros hijos en ese país, invertir en una casa en ese país, empezar una carrera profesional en ese país, y que no todo ello sea sólo como consecuencia de la falta de otras opciones.

Acuerdos mínimos que nos permitan apostar a largo plazo en esos países y que tener gobiernos de distinta ideología resulte no solo tolerable, sino enriquecedor, pero con la garantía que los esfuerzos de toda una vida no corren riesgos de quedar en un saco roto.

O peor. En un saco ajeno.





lunes, abril 16, 2007

Lo mejor de los demás. Lo mejor nuestro.

Algunas personas sacan lo mejor de nosotros.

En distintas etapas de nuestras vidas nos cruzamos con gente que nos ayuda a encontrar nuestra mejor versión de nosotros mismos. Nos ayudan a detectar o desarrollar talentos. A veces solo con su presencia.

Un profesor o un entrenador adecuado en un momento preciso. Un amigo o una novia. O un padre, madre o hermano. Un cónyuge o un hijo.
O un jefe.

Tendemos a querer estar con quienes nos hacen ser mejores.

Un destacado profesor que tuve en Michigan repetía con frecuencia que un mal Director de RRHH se preocupa por si la gente está contenta. Un buen Director de RRHH se preocupa porque la gente esté motivada, reconociendo obviamente que muchas veces la alegría suele ser motivante, aunque no suficiente. En lo personal, soy un acérrimo defensor de los climas de trabajo basados en la confianza, el buen trato, la autonomía y la libertad para la toma de decisiones. Creo en la responsabilidad de las personas y en el aprendizaje gracias a los errores cometidos. Estos climas, a mi entender, suelen hacer que la gente esté entonces contenta y motivada.

Es fundamental el proceso activo por parte de las empresas por detectar lo mejor de las personas. Tiene que ser parte de la agenda de los directivos dedicar tiempo a planificar la manera en que se intentarán detectar los talentos de sus empleados.

No hablaremos hoy de los métodos para gestionar el talento, pero no quiero dejar de comentar que me parece una función indelegable de un jefe. Tal vez sea una responsabilidad específica de RRHH traer este tema a la mesa de dirección o establecer los procesos y herramientas para hacerlo, pero sospecho que cada jefe es quien tiene que procurar, reitero, activamente, sacar lo mejor de cada uno de sus colaboradores.

Las personas que hacen lo que coincide con sus habilidades personales suele encontrar por ese solo factor una motivación adicional. Ya nos hemos referido en reiteradas oportunidades (ver blog) a las motivaciones humanas en relación al trabajo y la necesidad de la coexistencia entre las motivaciones intrínsecas, extrínsecas y trascendentes.

Piense en las personas que hacen que usted sea mejor. Piense en sus jefes que lo han desarrollado profesionalmente. Y apenas pueda, siéntese a recapacitar sobre cada uno de sus colaboradores para encontrar la manera de ayudarlo a encontrar su mejor versión de sí mismo. En algunas oportunidades encontrará que deberá hacer rotaciones, en otras capacitaciones, en otras un cambio en su propio estilo de liderazgo respecto de esa persona, o cambiar su entorno físico de trabajo, y siguen las opciones. Sea cual fuere la respuesta, a la que ayudará la opinión del involucrado, si consigue sacar lo mejor de cada una de las personas de su equipo, sin dudas habrá dado un paso vital en su evolución como directivo.

De esta manera, no solo obtendrá mejoras de desempeño, sino que esos empleados querrán seguir trabajando con usted. Recuerde que es motivante estar con quienes nos hacen bien.

¿Este proceso será aplicable a todas las personas que tenemos cerca? Creo que sí.

Pero para poder tener éxito en el proceso, deberá agendarlo, dedicarle tiempo y creatividad, y hacerlo.

miércoles, abril 11, 2007

Muertes útiles. Muertes inútiles.

Éstas noches, la mujer de un Maestro de la provincia argentina de Neuquén, que murió en manos de un incapaz policía provincial, mientras cortaba una ruta, debe estar sintiendo el frío de la muerte. La soledad de su cama y la falta del calor de los abrazos.

Miles o millones de argentinos están indignados. Pero a la gran mayoría Carlos Fuentealba no les importa en lo más mínimo. Y muchos, en el fondo, están felices que haya ocurrido.

Hay muertos útiles. Hay muertos inútiles.

Solo pensar en quienes pueden beneficiarse con una muerte puede guiarnos a dilucidar si esa muerte será o no utilizada políticamente.

El desprecio por la vida y por los derechos es tangible. En las rutas argentinas nos encontramos con un mosaico claramente descriptivo. Nuestra manera de manejar, y la tolerancia frente a la violación abierta al derecho básico de circular por caminos construidos gracias al pago de impuestos, son ejemplos de lo poco que cuidamos valores que a mi entender son fundamentales: los del otro.

Los que mueren cada semana en las rutas de Argentina, país record en muertes en accidentes de tránsito, en su gran mayoría son por imprudencia y violaciones a las normas.

Tener un muerto, o varios - Kosteki y Santillán fueron dos víctimas de la represión policial argentina que tuvo un impacto político gigantesco en 2002 – es útil a los fines políticos de muchos sectores. Aún hoy siguen nombrándolos y usándolos como excusa. Dudo que los mismos se ocupen de visitar a sus familiares.

La inexplicable e irresponsable muerte del maestro neuquino no debería mover un ápice la decisión de hacer valer derechos elementales.

Estos días varios policías, y sobretodo ciudadanos comunes, fueron asesinados en Argentina alegremente en intentos de robo. Ya estamos acostumbrados. Dame el reloj y la billetera. Tomá, acá tenés. Disparo en el rostro. Muerte. Muerte inútil.

Hace unos meses en la Pcia. de Santa Cruz, en el pueblo de Las Heras, durante un violento reclamo sindical petrolero murió un policía. Cayó herido de un disparo en el hombro. Mientras caía le aplastaron la cabeza y el rostro con una pala. Ya en el piso sin el casco, otro golpe le hundió el cráneo. En el piso, una cuchillada por la espalda le perforó el estómago. Pocos argentinos indignados. Muerte inútil.

Los gobiernos argentinos han cargado con sus muertos: la dictadura militar con los desaparecidos, Alfonsín con los carapintadas y guerrilleros del MTP, Menem con la de su hijo y otras, Duhalde con los piqueteros. El presidente actual, Néstor Kirchner tiene una lista extensa.

Para los que quedan. Para la joven viuda del policía Jorge Sayago o del maestro Carlos Fuentealba, o los miles de familiares de muertos producto de la inseguridad. Para ellos siempre estas muertes habrán sido no solo inútiles, sino perdurables, dramáticas y que les han cambiado la vida para siempre.

Hoy ellos, olvidados por los que gritan eufóricos en reclamos populares, entrarán a sus casas, mirarán de reojo sus fotos, sentirán un vacío penetrante y tangible, y dormirán acurrucados llorando en silencio.

lunes, abril 02, 2007

Abejas, avispas y guerras.

Eugenio llora. Desconsoladamente. Me resulta muy extraño verlo así. El sufrimiento de los hijos es el de los padres, aún en temas que no son graves. Nos angustiamos con ellos. En este caso, el más osado de mis hijos, con sus diez años, siempre parece inmune a los dolores.

Al menos seis aguijones pude sacarle de entre su pelo corto, y otros tantos, más algunas otras picaduras (¿mordidas?), distribuidos en ojo, axila, brazos, nuca y piernas son los que le provocan un dolor que no reconoce. Me hace acordar al que ayer Agustín, de seis, mi otro hijo varón, sintió cuando una abeja lo picó en su cabeza y otra en la rodilla.

Desconozco hace cuantos años alguna mente iluminada - argentinos dicen chilena chilenos dicen argentina - encontró la solución para eliminar tábanos, un molesto insecto, en parte de la patagonia, donde Villa La Angostura no es la excepción. Chaquetas Amarillas por doquier. Esta es una de las teorías del ingreso de estos insectos a la zona. Otras lo atribuyen a que pueden haber llegado entre las maderas de cargamentos procedentes de Alemania, su origen.

En rigor, no son abejas, sino avispas: Vespula germánica (Hymenoptera: Vespidae), una especie agresiva, que se abalanza sobre la carne que uno deja al aire libre, y zumban entre las copas y merodean sobre las mesas, con habilidad de picar y morder a la vez.

Las abejas han sido siempre una especie fascinante de la naturaleza. Su ejemplo ha inspirado millares de semejanzas con las organizaciones laborales. Su responsabilidad para con el conjunto de su colmena es absoluta. Saben de premios y castigos. Siempre me pregunté si los zánganos serían concientes del futuro que les espera, fecunden o no a la abeja reina.

Pero sobretodo, siempre me pregunté si las abejas sabrían que al picar y clavar su aguijón envenenado pagarían con su vida. No lo sé. Pero es un hecho que siguen defendiéndose así.

Pagar con la vida no tiene sentido. ¿O sí?

Hace veinticinco años los argentinos encabezamos una ridícula e inoportuna invasión a las Islas Malvinas. Muchos vivaron al irresponsable Gral. Galtieri en Plaza de Mayo. Pero quienes pagarían con su vida, hayan muerto en combate o no, fueron los que combatieron en esta guerra sin sentido.

Las “abejas” (avispas) que murieron al picar a mis hijos y a sus amigos, lo hicieron sin estar amenazadas. Pero creían que estaban haciendo lo correcto. Lo hicieron en nombre de su colmena.

Quienes dieron la vida en Malvinas, aún siguiendo un mandato irresponsable, lo hicieron en nombre de todos los que cantamos el himno cuyas estrofas iniciales versan “Oíd mortales el grito sagrado: Libertad.”

A ellos, a los que pelearon con frío y miedo, y que ante el estropicio generado por sus superiores ocultamos con vergüenza, mi recuerdo, mi saludo y mi agradecimiento.

lunes, marzo 26, 2007

Estás mas gordita.

Se miró en el espejo. Eran las siete de la mañana y pensó: “Tal vez sea por que estoy recién levantada”. Se rió de su excusa. “Si fuera por eso no estaría usando esta pollera que hace cinco años sí que estaba de moda, pero que hace dos me quedaba enorme”.

Hace tiempo tomó conciencia que la falta de tiempo para hacer ejercicio, por el ritmo en su oficina y sus mayores responsabilidades, estaban dejando consecuencias en su cuerpo. Sin embargo todavía se encontraba en la carrera, a veces imposible, de disimularlo.

Ese día, mientras se subía a un taxi, pudo ver como la miraban varios de los que esperaban su colectivo para ir a trabajar, en una ciudad que ya empezaba a despertar. Y le encantó. “Que bueno, la gente que no me conoce no tiene por qué darse cuenta”, pensó. “Tendría que irme a vivir a Alemania!!! Allá ni se darían cuenta”, y se rió imaginando lo ridículo de cambiar todo solo por estar más gorda.

Subió al ascensor y en ese momento ya se estaba olvidando del tema. En realidad, estaba lindísima. Admiraba a su jefe. Él era inteligente y le había enseñado no solo como manejarse en esa empresa sino también en el negocio. Lo respetaba también desde lo personal, porque había formado una buena familia, era respetuoso y a veces divertido.

La primer reunión la tuvo apenas llegó. Y apenas lo saludó, sonriente, se quedó petrificada. Se sintió sin palabras. Avergonzada. Quiso que la tierra la tragara. No pudo concentrarse en todo el día. Solo porque su primer comentario fue, tontamente: “Hola, estás más gordita, ¿no?.”

¿El mundo abajo? ¿Vergüenza? ¿Ella, una de las ejecutivas más exitosas de la empresa, anulada por algo tan estúpido? ¿Incapacidad para seguir el hilo de la reunión? ¿Por algo tan frívolo?

Es desalentador y devastador cuando nos llaman la atención sobre algo que hemos tratado de ocultar. Es terrible corroborar que todo nuestro esfuerzo por disimular algo ha sido en vano. Esto en cuestiones de personalidad tiene un doble impacto, ya que al mismo tiempo tiende a profundizar ese concepto sobre nosotros mismos, lo cual dificulta aun mas el cambio. Que, por ejemplo, a una persona que sufre timidez le marquen esa característica, profundizará la misma.

Es por ello que hoy simplemente me parece positivo recordar el daño que podemos hacer a alguien cuando decimos algo acerca de su condición física. Y ni hablar cuando esto ocurre en nuestros trabajos, y particularmente si lo hacemos con personas que están a nuestro cargo. A veces aún con la simple intención de iniciar el diálogo podemos equivocarnos.

Sería bueno que recordemos siempre, que siempre, sin dudas siempre, esa persona a quien haremos un comentario no halagüeño de su físico, ya lo notó por su cuenta. Esto es aplicable tanto para los casos en comentarios de varones a mujeres. Mujeres a mujeres. Mujeres a varones. Varones a varones (en esta caso un poco menos). Y sobre cualquier aspecto físico. Porque tal vez no sea relevante para nosotros, pero no sabemos lo importante que puede ser para el otro.


Por las dudas, la consigna que debiéramos seguir, probablemente, sea evitar todo tipo de comentarios acerca del aspecto físico de los que nos rodean, aún cuando nos pregunten ellos mismos sobre el tema.

Cuantas veces hacemos daño innecesariamente. En esos casos, tal vez sea bueno pensar qué es lo que nos lleva a hacer ese tipo de comentarios. O mirarnos en el espejo.

lunes, marzo 19, 2007

Todo mal. Todo por hacer.

Escribí el título de éste blog hace veinte días. En ese momento, cuanto estaba a punto de desarrollarlo, se me ocurrió otra manera de hacerlo. Para la idea original tenía anotada una serie, casi interminable, de ejemplos de cosas que en Argentina – y la mayoría extrapolables a otros países de América Latina – funcionan decididamente mal. Una lista demasiado extensa. La segunda idea, la que estoy por desarrollar, fue esperar al domingo anterior a la publicación del blog y, en base a las noticias publicadas en la primera plana de algún diario local – en este caso argentino, La Nación – analizar si el culpable es mi pesimismo crítico o si realmente las esperanzas de tener un país razonable en el mediano y largo plazo son infundadas.

Antes de mirar el diario, que me espera voluminoso sobre las piedras de la entrada, quiero anticipar mi visión. Me parece que Argentina va rumbo a una generación que deberá lidiar con una población con enormes deficiencias educativas y culturales. El modelo del desprecio a las leyes y al orden según la conveniencia propia, que cae como ejemplo en cascada torrentosa desde el poder repitiéndose en todos los estratos sociales, tendrá consecuencias nefastas. Los niveles de corrupción generalizada no serán gratuitos en sus consecuencias, y la falta de instituciones que actúen como pilares de la sociedad devendrá en, al menos, estancamiento. Creo que en Argentina está todo podrido. Donde uno apriete, habrá algo infectado. Piense en algún tema, cualquiera y al azar – policía, justicia, partidos políticos, intendentes, senadores, industria automotriz, aduana, fuerza aérea, salud pública, evasión impositiva, siga con todos los que quiera - y verá que seguramente encuentre que en ese tema hay aspectos de corrupción. ¿Una exageración? Sí. Obviamente. Pero igual se sorprenderá si hace el ejercicio.

Probablemente nada grave suceda en el medio, pero tampoco algo venturoso espera a las próximas generaciones si continuamos con nuestra pobre visión de corto plazo. Ahora bien, esto puede representar una imperdible oportunidad. Como dice una persona a quien quiero y respeto, todo esto implica que está todo por hacer. Y eso es un desafío apasionante.

La Nación, 18 de marzo de 2007. El control aéreo se hace en forma manual. ¿Corrupción e ineficiencia en la Fuerza Aérea? Hay películas al respecto. Radares encargados a una empresa del estado. ¿Se imagina el apuro que deben tener los que integran esta empresa por entregar en tiempo y eficientemente a sus clientes? ¿Tendrán bonus por hacer bien su trabajo? ¿Cree que hay alguna diferencia entre si hacen bien o mal su trabajo? Las empresas en manos del estado son ineficientes – hay miles de ejemplos para demostrarlo por cada ejemplo de empresa estatal que pueda no serlo - y utilizan recursos que bien podrían destinarse a funciones básicas del estado. La seguridad aérea en Argentina es calamitosa, ya desde las empresas – por la corrupción en el control de los requerimientos mínimos para hacer que los aviones puedan efectuar vuelos seguros – ya desde los sistemas de control de tráfico aéreo, o la ineficiente estructura aeroportuaria. Aeropuertos. ¿Alguna duda sobre la corrupción en éste campo? ¿Cree que me refiero a Edcadassa? ¿Al contrabando de drogas desde las principales terminales aéreas? ¿o a la burda re negociación del contrato con la empresa Aeropuertos 2000? Bueno, esto es solo sobre la primer noticia del día.

River vibró con Waters. Una foto del genial bajista en su concierto en el Estadio River Plate. ¿Qué decir en éste caso? Podrían ser solo elogios, porque el recital al cual tuve la suerte de ir, resultó inolvidable. Pero estacionar fue un caos. Autos por doquier estacionados sobre Lugones, una avenida donde el promedio de velocidad debe ser de ciento cuarenta kilómetros por hora, cuando no está embotellada. En una parte, antes de llegar al estadio, habilitada para que sombríos cuida coches - una verdadera asociación ilícita - puedan extorsionar al que pretenda ubicar su auto allí, desafiando a los autos a toda velocidad mientras caminan por la banquina. Ya pasando el estadio, sobre la misma mano, algunos policías haciendo multas – como corresponde, a los autos allí estacionados. ¿No entiendo oficial, pero los de allí atrás no están en infracción? Circule. Circule. Seguridad en el estadio. Una cola eterna. Frente a nosotros una pareja le ofrece $20 a uno de los guardias, y así evitan quinientos metros de cola.

Casi todos los intendentes del conurbano quieren seguir, dice el título coronado por una foto del Sr. Quindimil, una especie de camaleón político que supo acomodarse con cada gobierno de turno y reina en su paupérrimo y sucio Lanús desde hace siete mandatos y va por más. La gran mayoría de los intendentes de la Provincia de Buenos Aires, y en particular los del conurbano, han sido nefastos líderes que nunca han sabido priorizar su intendencia sino acomodarse en el tablero provincial, a través del manejo de punteros políticos, y el aporte a las causas nacionales que se traduciría – y se traduce – en planes sociales u obras públicas donde pueden incrementar sus ingresos personales. Puedo hablar con conocimiento de causa de las intendencias del clan Posse en San Isidro y de Humberto Zúccaro en Pilar. Recuerdo su nombre solo porque está visiblemente escrito en todas las camionetas desvencijadas de la Policía provincial asignadas al municipio, y que sin luces, suelen pasar los semáforos en colorado dando un excelente ejemplo cívico. El viernes pasado lamenté no tener mi máquina de fotos para retratar la dantesca escena de dos policías, excedidos de peso, empujando una de estas camionetas en una de las salidas de la autopista Panamericana, para, imagino, que la bajada ayudara a su encendido. Sigamos.

El éxito económico no logra tapar todo, dice el periodista Joaquín Morales Solá. Esto se pone bueno. Llegamos a algo que por suerte está publicado porque no quería dejar de mencionarlo. El caso Greco, a mi modo de ver, tendrá un impacto en el gobierno difícil de mensurar en estos días. Salvo por la persistente mirada hacia el costado que tenemos los argentinos cuando algunos indicadores cercanos y de corto plazo nos están favoreciendo. Mucho antes que éste periodista que sacó a flote un caso de flagrante corrupción nada menos que del Senado de la Nación, durante y con el gobierno de Fernando de la Rúa, el diario Ámbito Financiero hablaba sobre el escandaloso caso Greco, donde toda la maquinaria de corrupción del peronismo está involucrada. Paradójicamente en este caso, quien participa activamente, y por mandato presidencial en los mayores ingresos ilegales de este gobierno, el Ministro Julio De Vido, no tuvo intervención directa. Por supuesto sí el Secretario Legal y Técnico Dr. Zanini, la verdadera mano derecha del ex gobernador de Santa Cruz que ni siquiera se digna a contestar acerca del oscuro manejo de cientos de millones de dólares de esa provincia, y que hoy, gracias al colosal apoyo de su ex amigo Duhalde, lidera el destino de los argentinos. El caso Greco recién está germinando.

Este caso y el de la constructora Skanska son tan burdos que hasta pueden llegar a probarse. Ya se han hasta allanado las dependencias de un ministerio. Todos saben de cual. Todos saben también lo imposible de demostrar este tipo de casos de corrupción, por lo tanto que pueda avanzarse en una investigación es al menos una muestra de la impunidad con que se manejan los factores de poder en Argentina. Nadie debería pensar que me estoy refiriendo sólo a este gobierno. No tengo inconvenientes, más que el tiempo del lector, en referirme a ejemplos de corrupción en los gobiernos militares, o de Alfonsín, Menem, Duhalde o De la Rúa. O a la corrupción en nuestra vida diaria.

La corrupción anida todo lo que nos rodea. La sociedad hace oídos sordos porque su realidad puede estar pasando por un momento de euforia. La intervención estatal está generando distorsiones insostenibles, pero probablemente no veamos sus efectos hasta entrado el 2008.

Sí, es una visión pesimista. No agorera. Es pesimista en el largo plazo, en los temas de fondo. Pero ha andado mucho terreno quien tiene una visión aproximada a la realidad. Si los argentinos entendemos que el corto plazo no debe justificar las atrocidades que se cometen y que de alguna manera se apañan con los votos, podremos tener un país en el cual pueda resultar atractivo hacer crecer a nuestros hijos. Me da profunda pena la escasa visión de tantos empresarios formados y preparados, que no dejan de bailar en esta fiesta. De alguna manera resignados a que los cambios ya no se harán y viviendo el momento de euforia del consumo.

Nuestros gobernantes son reflejo de la sociedad. Y empieza a sentirse una gran indefensión y desamparo por carecer de herramientas frente a quienes dirigen el destino de nuestro país. Los servicios básicos que debería prestar el estado: educación, salud pública, seguridad y justicia, son deplorables. Tal vez el sentimiento más generalizado sea la resignación - es lo que hay - a estar en manos de una corporación política nefasta que se alterna en el poder denostando a los anteriores - de cuyos gobiernos formaron parte-; y hacer lo que se pueda mientras tanto, ya que la justicia no es hoy por hoy un mecanismo de defensa de nuestros derechos, ni lo será por muchos años.

Como recientemente escribí en este blog, una salida puede ser pensar más allá de sus fronteras. Eduque a sus hijos como ciudadanos del mundo y déles la esperanza de, aún viviendo aquí, que su mentalidad exceda la visión local. Pero viendo este diagnóstico en el que la corrupción juega un papel tan relevante, ayúdelos a ser distintos. Bríndeles una ventaja comparativa. No caiga en la fácil tentación de pensar que le dará menores herramientas si no lo forma “a la medida de Latinoamérica”. Por el contrario, pienso que lo mejor sería enseñarles las ventajas trascendentes de hacer lo correcto aún en un contexto que no lo hace. Y, en mi búsqueda por hacerlo concreto, siempre insisto que puede empezarse con el ejemplo en el manejo. Cambiar su entorno directo sí está dentro de sus facultades.

Y si tiene vocación, involucrarse en la vida pública, como lo hace esperanzadoramente la gente de RAP (Red de Acción Política).

Me parece que esa visión realista, por aquello de está todo por hacer, es la que nos puede llevar a que lo que hagamos tenga mayor sentido y probabilidad de éxito.

Quedan pocas noticias. La Aventura de vivir en Londres, capital de los hipermillonarios, me resulta tan ajena…Hace muchos años que no voy a Europa, con todo el dolor del alma porque me pierdo de esa infusión inevitable de expansión cultural que son los viajes a otras culturas. Y también estoy lejos de ser hipermillonario. En este caso, por suerte. San Lorenzo no se detiene, dice la noticia deportiva del día. Sólo a modo de ejemplo puedo decir que tal vez en el fútbol haya algo de corrupción también. Es muy interesante hablar con personas que manejan jugadores y la relación con los técnicos para que éstos los incluyan o no, en los partidos de las divisiones inferiores. Recuerdo también en este momento la denuncia de uno de los más reconocidos equipos alemanes que desistió de la compra de Sergio Agüero por la coima que le pedía un alto directivo del fútbol argentino.

Y por último, la esperanza. Explican qué ven los que “vuelven de la muerte”. En realidad no se explica mucho en la nota, pero es una brisa fresca porque no he encontrado nada descorazonador desde nuestra realidad latinoamericana. Tal vez esta noticia sea solo un vestigio más de la posibilidad, que intentamos acallar con esperanza sobrenatural, que nuestro mundo, nuestra individualidad, algún día se termine sin que nos demos cuenta de ello.

Podría ir al interior del diario y leer sobre el Índice de precios, el manejo de la publicidad estatal, la situación en La Rioja, la inflación oculta, o un nuevo secuestro. Tal vez tuve suerte y las noticias de este domingo particularmente me hayan dado letra. ¿O no?

lunes, marzo 12, 2007

Dar Cátedra

Repasando algunos post de mi blog, tuve la sensación de estar leyendo a un maestro ciruela (así decimos en Argentina a los que creen saberlo todo), dando consejos a diestra y siniestra. Debo reconocer que me avergoncé mucho.

Quiero disculparme entonces por ese tono que he impreso a muchos de mis escritos semanales y tratar de hacerlo a través de tres maneras.

La primera, explícita. Ésta.

La segunda, intentando explicar el error.

Finalmente la tercera, compartiendo con ustedes la intimidad de la creación de cada post o entrada.

En cuanto a la segunda, diré en mi defensa - algo que mi pedantería y orgullo lamentablemente me piden ejercer - que lejos de creer que puedo tener soluciones para alguna situación, busco, a través de la escritura, reflexionar sobre ese tema específico. El traducirlo en letras ordenadas, según mi estructurado proceso mental, me resulta de gran utilidad para entender mejor las situaciones, pensar y proponer para el debate soluciones alternativas. Sin embargo mi pobre prosa transforma estos ejercicios en soluciones providenciales cuando solo son alternativas que considero efectivas, pero abierto a opiniones divergentes. Es cierto que sobre algunos temas, principalmente los vinculados a recursos humanos, tengo opinión formada, pero lo es porque en algún momento alguien me la hizo notar, por lo tanto podría cambiarla si los argumentos fueran valederos. Tal vez por inseguridad quiera parecer seguro y terminante.

Es mi intención, de ahora en más, hacer un esfuerzo adicional y conciente para dejar reflejadas mis opiniones de forma tal que pueda comprenderse que solo es mi punto de vista y que el mismo busca confrontación para llegar a mejores resultados. Están basados solo en mi sesgada visión, algo mitigada por algunos años de experiencia, insuficientes a todas luces. En efecto, exponer mis ideas ya sobre temas de recursos humanos, familiares, de estilos de vida o del mundo empresario, muchas veces trae consigo la necesidad de verificar, a través de la opinión de los que leen el blog – la mayoría aún no se anima a exponerlos como comentarios sino me los hacen llegar por e-mail – si el camino propuesto es el adecuado, o, al menos, requiere ajustes.

La forma es relevante también en las palabras escritas. Tal vez la literatura sea, paradójicamente, la forma por excelencia. Las palabras son caracteres de diversas formas, vecinos, que vecinas de otras palabras con otros caracteres, o los mismos distintamente ordenados, nos tipifican esa forma determinada de expresión. Por lo tanto, el orden elegido de caracteres en este blog debería haber sido más cuidado, de manera tal que las ideas que pueda tener sobre un determinado tema puedan transmitirse dejando más abierta la posibilidad de disenso.

En relación a la tercer manera de disculparme, el proceso de creación de cada post, muchas veces son ustedes quienes proponen temas, porque les gustaría verlos reflejados en este lugar. La gran mayoría parte de mi necesidad de disfrutar pensando al escribir acerca de las cosas que de alguna manera se relacionan con mi vida profesional y personal.

Así, elegido el tema – por lo general con dos semanas de anticipación – delineo la estructura del post, con mi idea base sobre ese tema en particular. Luego intento investigar y profundizar sobre esa cuestión. Recién allí escribo el post. Lo hago en mi notebook DELL, generalmente en mi escritorio, en Word, y una vez que empiezo me resulta difícil detenerme. Tal vez sea por mi extroversión… Luego, a veces agotado, pero casi siempre feliz y más liviano, releo y releo lo escrito. Es por ello que no tengo excusas por no haber advertido mi tono previamente. Finalmente elijo las imágenes que acompañarán el post y la música para acompañarlo. El domingo a la noche siempre está listo, para publicarse en la mañana del lunes.

Ésta mi humilde e imprecisa manera de justificarme y disculparme.

lunes, marzo 05, 2007

Hijos y Empleados Ciudadanos del Mundo

¿Que le va a dejar a sus hijos?
¿Su reloj? ¿Un departamento? ¿Efectivo? ¿Recuerdos? ¿Valores? ¿Educación?

¿Qué le va a dejar a sus empleados?
¿Una buena experiencia? ¿Focalización en resultados? ¿Un manual de acomodo con el poder de turno? ¿Conocimientos en estrategias impositivas? ¿Capacitación? ¿Valores? ¿Realización económica?

El Director del Coral Pilar St. John’s, Maestro Rodlfo Diorio, inició los ensayos de este año con una reflexión acerca de la diversidad, y como ella se manifiesta en la música.

Vivir algunos años en el exterior es una experiencia que siempre asocié con vivir en una gran ciudad de un país, si uno se ha criado en el interior. Un compañero de estudios me contaba que trabajar en New York, luego de haberse formado en todas las etapas de estudio en localidades pequeñas de los Estados Unidos, fue su trampolín para entender que el mundo tenía fronteras mucho más allá de la universidad presbiteriana en Clarksville, Arkansas. Aquellos que eligen vivir en el interior de un país, habiendo experimentado una gran ciudad, lo hacen con una visión distinta. Aquellos que deciden volver a su país, después de una experiencia en el extranjero, también. El principal rasgo que caracteriza estas diferencias es la necesidad de haberse adaptado a culturas distintas. Haber tenido que comprender y respetar formas de pensar y actuar no coincidentes con las experiencias pasadas. En definitiva, aceptar la diversidad.

Los diarios locales son un fiel reflejo de lo que quiero representar. Muestran, como corresponde, los problemas de esa sociedad en particular. En buena hora. Pero a la vez sirven para reflejar el escaso alcance de las preocupaciones, o no, de los habitantes de ese pueblo. Al mismo tiempo los diarios nacionales, muestran las rencillas propias de cada país. En buena hora, y como corresponde. Pero a la vez sirven para reflejar el escaso alcance de las preocupaciones, o no, de los habitantes de esa nación. Así, cuando leemos un diario en los Estados Unidos, rara vez encontraremos mencionado a Roger Federer, o – estimo que nunca - a Los Pumas, y probablemente tampoco a los candidatos a gobernar Francia o las elecciones en Argentina. Sin embargo encontraremos páginas y páginas del escándalo del momento del gobierno de turno, o de deportes que apenas alcanzamos a saber si se juegan en invierno o verano y sin poder comprender como pueden durar tanto, o jugar tan seguido. Lo mismo es aplicable a los diarios en nuestros países de Sud América, o los locales en cada provincia.

Lejos de criticar el placer de estar informado de las cosas que nos afectan más directamente, lo que intento, probablemente sin éxito, es utilizar ese ejemplo para comprender cómo la localización nos puede restringir en el futuro, por tener una visión acotada. Por hacer de nuestro restringido mundo nuestro mundo. Por andar por la vida con las luces bajas. Cuando uno vuelve a su país despues de un viaje, o regresa a su pueblo, muchas veces siente de manera tangible ese estancamiento y miopía cultural.

Los cambios vertiginosos que se están produciendo en materia de tecnología, están teniendo un impacto fenomenal en el cruce de culturas. Hoy en día el acceso de nuestros productos a mercados que jamás hubiéramos pensado en atender, resulta factible, y a veces determinante.

Nuestros hijos, independientemente de la edad del lector, verán fronteras más difusas.

Hoy en día la posibilidad de establecer contacto – ya no por carta, ya no por mail, sino con video conferencias gratuitas, mostrándole en el Google Earth el lugar exacto que ocupa en el mundo, con personas habitantes de las regiones más remotas de los países mas diversos, influirá decisivamente en la cosmovisión que nuestros hijos tengan.

En un interesante artículo de la revista de antiguos alumnos del IAE, al hablar de cultura, lista algunos indicios de ella: idioma, comida, arquitectura, música, ropa, literatura, clima, ruido, ritmo de vida, emoción pública, ética del trabajo, contacto físico. Desconozco por que no está mencionada la religión, ya que la estimo relevante al momento de interactuar.

Este listado, que bien podemos usar para delinear la cultura en nuestras empresas, tenemos que tenerlo presente cuando pensemos en el legado a nuestros hijos y a nuestros empleados.

Haga de sus hijos ciudadanos del mundo. Prepárelos para que entiendan y respeten las diferencias y los valores de otras culturas. Así, les estará abriendo nuevos horizontes y con herramientas que seguramente necesitarán. Haga que expandan sus fronteras culturales. Que amplíen su visión. Esto puede hacerlo aún viviendo en el microclima de un barrio cerrado, o entre los rumores y habladurías de un pequeño pueblo del interior, o en un edificio de la capital de su país.

Haga de sus empleados ciudadanos del mundo. Prepárelos para que entiendan y respeten las diferencias y los valores de otras culturas. Así podrán desarrollarse y ayudarlo a Ud. a enfrentar el crecimiento en otros países.

Prepárelos para que dominen otros idiomas. Si elige solo uno, que éste sea el inglés y a la perfección. Pero intente sumar algún otro. Enséñeles a variar en las comidas y a conocer las típicas de otros países. Enséñeles costumbres de otros países. Muéstreles que hay un mundo afuera, con el que lidiarán indefectiblemente, que escucha otra música – este punto está particularmente globalizado - , que no grita, que respeta las leyes o no, que saludan de otra manera, o creen en otros dioses. Y si puede, viaje con ellos.

Una enseñanza que valorarán por siempre, es la de la apertura y el respeto por las culturas o ideas diferentes. Evite transformarlos en intolerantes con miedo al cambio y que buscan refugiarse en la contención de lo pre-establecido. Es síntoma de colosal ignorancia la difundida idea de pensar que son los otros los que tienen que respetar nuestra cultura y pretender mantenerla sin cambios en tierras foráneas.

Haga de sus hijos y empleados ciudadanos del mundo. Eso fortalecerá sus valores, porque los sabrán su elección, ante un mundo tan diverso.

lunes, febrero 26, 2007

La Felicidad

“El Arte de la Felicidad”, basado en conversaciones con el Dalai Lama, pese a lo que podría opinarse después de las pobres conferencias en Buenos Aires, es un libro recomendable. En él se busca explicar la filosofía que lleva al Dalai Lama a considerar la felicidad como posible. Es sin embargo en otro libro suyo, “Etica para el nuevo milenio” donde encontré un párrafo obligatorio.


“Consider the following. We humans are social beings. We come into the world as the result of others' actions. We survive here in dependence on others. Whether we like it or not, there is hardly a moment of our lives when we do not benefit from others' activities. For this reason it is hardly surprising that most of our happiness arises in the context of our relationships with others.
Nor is it so remarkable that our greatest joy should come when we are motivated by concern for others. But that is not all. We find that not only do altruistic actions bring about happiness but they also lessen our experience of suffering. Here I am not suggesting that the individual whose actions are motivated by the wish to bring others' happiness necessarily meets with less misfortune than the one who does not. Sickness, old age, mishaps of one sort or another are the same for us all. But the sufferings which undermine our internal peace -- anxiety, doubt, disappointment -- these things are definitely less. In our concern for others, we worry less about ourselves. When we worry less about ourselves an experience of our own suffering is less intense.
What does this tell us? Firstly, because our every action has a universal dimension, a potential impact on others' happiness, ethics are necessary as a means to ensure that we do not harm others. Secondly, it tells us that genuine happiness consists in those spiritual qualities of love, compassion, patience, tolerance and forgiveness and so on. For it is these which provide both for our happiness and others' happiness.”




Aún así, ¿la felicidad no es siempre egoísta?. Si nos hiciera infelices preocuparnos por los demás ¿lo haríamos? Si dar limosna o ayudar al prójimo produjera una irremediable sensación de angustia y desagrado, ¿seríamos caritativos?

El evangelio de hace dos domingos, leído en una capilla al aire libre entre árboles centenarios y una brisa confortante, justamente alertaba sobre la facilidad de amar a los nuestros y el mérito de hacerlo a los enemigos.

¿Que será la felicidad?

Cuando me preguntan si soy feliz siempre tengo la ambigua sensación de estar ante la pregunta más frívola, o la más trascendente.

Decididamente no tengo respuesta. La felicidad tal vez, obviamente, se refiera a un estado temporario en que esa sensación plena sea mayoritaria.

Las religiones, que tienen todas las respuestas y por eso son un bálsamo para más de tres cuartas partes del planeta, suelen prometerla a sus seguidores fieles, cumplidos los requisitos arbitrarios de cada una de ellas. Incluso las sectas utilizan el mismo método de atracción de fieles, aunque la intencionalidad de éstas difiera. Así, uno puede, en función de la religión que haya abrazado, vivir con la tranquilidad de poder obtener algún día – ya en la tierra, ya en una etapa posterior – la felicidad plena.

Nos limitaremos entonces a referirnos a aquella felicidad no otorgada por los dioses.

Muchos sostienen que es el fin del hombre. Muchos sostienen que estamos llamados, al menos, a su búsqueda.

Carl Jung define genialmente el equilibrio necesario “Hay tantas noches como días, y a lo largo del año son tan largas unas como los otros. Hasta una vida feliz no puede serlo sin una parte de oscuridad. Y la palabra feliz perdería sentido si no estuviera balanceada por la tristeza.”

Aún así, muchos piensan que la alegría y la tristeza solo son manifestaciones de la angustia o la felicidad. Y que muchas veces buscamos alegrías, pero ellas no necesariamente nos acercan a la felicidad.

¿Cómo acercarse a la felicidad?

Un matrimonio de brillantes artistas con quien discutimos el tema contaba que un libro que habían leído recientemente hablaba de algunos factores relevantes para alcanzar esa meta. O al menos bienestar: Amor, alegría, creatividad y paz interior.

Me sentí capacitado entonces a tratar el tema tan livianamente como aquel autor desconocido, y pensé que algunas de las condiciones que al menos deberían estar presentes para que la mayor parte del tiempo podamos tener una sensación de satisfacción - de fondo - podrían ser: integridad/integración, esmero, coherencia, amar y sentirse amado.

Integridad/integración

Ser nosotros mismos. Indagar. Buscar. Conocerse. No vivir vidas de libro. No vivir vidas de esquema. Saber que hacemos lo que hacemos por convicción y no por mandato. No por imagen, ni por el deber ser. Eso nos permite ser uno y nos acerca a sentirnos felices.

Esmero

Muchos saben que es mi favorito (ver post mediocridad). Creo que el bienestar que conlleva el hacer todo lo posible, con prescindencia del resultado, nos acerca a la plenitud.

Coherencia

“La felicidad consiste en poner de acuerdo tus pensamientos, tus palabras y tus hechos.” Mahatma Gandhi.

No podemos ser felices cuando carecemos de consistencia. Cuando nuestro obrar no se condice con nuestro sentir. Esa dualidad también relacionada a la integración, nos puede privar de la sensación de plenitud.

Amar y sentirse amado

Siempre necesito imágenes para representar ideas. Es por ello que en mi esquema mental de medición de la felicidad, la misma se manifiesta en los minutos previos al sueño. Esa sensación de tranquilidad de conciencia en esos segundos me sirve para identificar si estoy en el camino correcto.

Cuando nos sabemos valorados y amados. Cuando velamos por otros y de corazón los adoramos, solemos tener, en esos segundos tan representativos, la sonrisa a flor de labios. Tal vez existiendo esta única condicion, sea suficiente, como ocurre en los niños.


Todas estas razones, incompletas pero necesarias, dependen de nosotros. Nunca la felicidad debería depender más que de nosotros mismos. Aún así, concuerdo con Robert Louis Stevenson en que olvidamos el camino: “No hay deber que descuidemos tanto como el deber de ser felices.”

Tiendo a concluir que la felicidad es un concepto inasible. Un estado de fondo. Un ideal que se busca a través de acciones y emociones. Tal vez inalcanzable. Tal vez tenga comportamientos similares a las mareas. Y que siempre se termina refiriendo a la paz interior o tranquilidad de conciencia.

Si la tenemos, o nos acercamos a ella, es como la madera. Podremos pintarla de colores alegres. O no. Pero siempre estará allí. Cuando no la tenemos y nuestro sabor permanente contiene un dejo de amargor, también estará allí, aunque momentos de euforia pretendan taparla. La pintura, en cambio, podrá removerse o cambiarse.

Lo que hacemos muchas veces es confundir la felicidad con nuestros estados de ánimo, temporarios, frágiles, pero identificables: la alegría, la tristeza. Algunos piensan que tal vez con ellos debamos conformarnos.

Finalmente, es Albert Camus quien me llama a silencio: “You will never be happy if you continue to search for what happiness consists of. You will never live if you are looking for the meaning of life.”

lunes, febrero 19, 2007

Internet en la oficina



“Internet a todos en la empresa? Vos estás loco? La gente va a pavear todo el día”, recuerdo que me dijeron al unísono dos directores de una gigantesca empresa en 1997. Hace ya algunos años que ninguna de las miles de personas de esa empresa que tienen escritorio, carece de una conexión de alta velocidad. Una preocupación similar angustiaba a algunos directivos, ya entrado el nuevo siglo, cuando permití el uso del Microsoft Messenger (mensajería instantánea) en una empresa que tiene sus operaciones altamente diversificadas geográficamente.

Aún hoy resulta muy difícil hacer entender a personas de empresas la importancia de contar con herramientas que permitan medir los resultados, y basar en éstos sus sistemas de evaluación, con premios y castigos incluidos.

No es mi intención criticar a quienes tienen miedo de brindar estas tecnologías a su gente, sino hacerlos reflexionar sobre la ineficacia de algunas prohibiciones. A muchos que están convencidos de su estilo basado en la confianza, cuando surge este tema llegan a su límite de tolerancia.

A grandes rasgos, en las organizaciones debe optarse por un estilo de control u otro basado en la confianza. Cualquiera sea la elección, ambos tienen condimentos del estilo contrario. Aquellas empresas que optan por controlarlo todo, por supuesto que no pueden hacerlo. Aún así es fácil distinguir a estas empresas, principalmente en el estilo de mando en los niveles más bajos de la organización. Es allí donde se refleja en forma más clara el estilo verdadero de la organización. Suele argüirse que en esos niveles la única manera de dirigir es en base al control estricto. Eso no solo es mentira, sino que probablemente sea una mala estrategia.

Una de las empresas industriales más exitosas del planeta da a los operarios de menor nivel la autoridad de parar la producción – literalmente – si alguno de ellos considera que en el paso anterior del proceso no se cumplieron de la manera prevista los requisitos para esa etapa. Así, en conocimiento de los costos asociados a la paralización de la planta, cada empleado pone sumo cuidado en no pasar a una próxima etapa del proceso algo que no tuviere las condiciones de calidad requeridas. Este es un ejemplo donde se le da expresamente confianza a los niveles más bajos de la organización.

Por otro lado, aquellos que basan su estrategia en el excesivo control, suelen tener una desventaja de costos, ya que controlar exige una importante asignación de recursos.

Las empresas que basan su estilo en la fijación de objetivos, en la responsabilidad de cada empleado en el cumplimiento de los mismos, y en la libertad para encontrar la mejor manera de hacerlo, no pueden, a su vez, carecer de controles. Estos se centrarán no en las formas sino en los resultados o la proyección del cumplimiento de los mismos.

Aún así, por supuesto que aún en las empresas de alto contenido de controles, la confianza tiene su lugar. Los ejemplos que abarcan estos pocos casos son los que suelen usar los directivos de esas empresas para argumentar que su estilo no está basado en los controles.

Hay una tendencia a pensar que cuando se argumenta sobre la conveniencia de un estilo basado en la confianza en el cumplimiento de los resultados, se está ofreciendo una solución ingenua, idílica y naïf. Sin embargo, esa es una simplificación errónea. El estilo basado en la confianza es tal vez mucho más “duro” que el basado en controles. Simplemente apela al cumplimiento de resultados. Cuando estos resultados no se cumplen, el responsable se tendrá que hacer cargo de ello. Pero para medir esos resultados es indispensable contar con herramientas que permitan consensuar objetivos y evaluar el grado de cumplimiento de los mismos.

Cuando tenemos miedo a que la gente pierda tiempo navegando en Internet, o chateando en el Messenger, claramente estamos optando por un estilo de controles. Dejamos de confiar en que las personas que trabajan con nosotros cumplirán cos sus responsabilidades, en cambio perderán tiempo y no podrán cumplir con su trabajo. La tentación es grande, suelen decir. Y tienen razón.

Ahora bien, si la persona puede perder tiempo y aún así cumplir con sus objetivos, ¿Cuál es el problema? ¿No será que se le fijaron objetivos poco ambiciosos? Si le sobra tiempo, en buena hora. Ya puede asignarle nuevos objetivos.

Y si no cumple los objetivos ¿Porqué decidirá no aumentarle el sueldo, rotarlo o promoverlo, o incluso despedirlo? ¿Será porque perdió tiempo en Internet? ¿O será porque no concretó sus objetivos? Hágalo responsable por esto último, no por jugar al Nintendo on line.

En los estilos basados en resultados, ya no importa si llegan a las ocho o si se retiran a las cinco de la tarde, si trabajan en su casa o si chatean por Internet. En estas empresas el que no cumple sus objetivos lo sabe, y se tiene que hacer cargo de ello.

Imagino que algo similar debe haber ocurrido en el pasado con la proliferación de los teléfonos en los escritorios de las empresas, por eso creo que en el futuro esta discusión carecerá de vigencia. De cualquier manera, es obvio y evidente que no quiero decir que todas las funciones deberían tener acceso a Internet.

Cada empleado que no tiene Internet en su pc, frente a la cual pasa ocho horas por día, sabe que usted no confía en que es lo suficientemente responsable para manejar sus tiempos. ¿Qué pensará cuando usted en el discurso de fin de año le diga con voz rimbombante y expresión seria que la gente es el pilar de su empresa y que en ellos confía ciegamente en que alcanzarán el éxito?

Confíe en su gente. Utilice herramientas que le permitan basarse en resultados y mídalos por ello. Y si terminaron antes de tiempo, déjelos chatear un rato con sus amigos, o leer el diario on line. Recuerde también que todavía hoy hay algo de status en ello y sus empleados lo valorarán.

Si hace lo contrario, los vigila como un Big Brother, y piensa que puede irse a almorzar tranquilo que todos seguirán en el ritmo que dejó al retirarse de la oficina, tal vez no puedan navegar en Internet. Pero siempre algunos podrán sacar lápiz y papel para jugar a la batalla naval, hacer un crucigrama, o charlar por teléfono con su novia hasta que lo vean asomar nuevamente por el pasillo.

lunes, febrero 12, 2007

Plan de Capacitación

A fin de cada año, o al empezar uno nuevo, las personas suelen planificar su formación o capacitación anual. Las metas u objetivos fijados muchas veces requieren prepararse formalmente. De esta manera, al menos, enuncian su intención de tomar un curso de idiomas, repasar conceptos de marketing, empezar o terminar un post grado, o seguir con su taller literario, curso de buceo o retomar las clases de guitarra abandonadas en la adolescencia.

Las empresas también lo hacen. O deberían.

Los pasos para la planificación de la formación personal y la de una empresa pueden no distar demasiado, es por ello que si bien me referiré a la capacitación en las empresas, bien vale para los planes de desarrollo personal.

El armado de un plan de capacitación anual que incluya a la totalidad de las personas le será extremadamente útil. Tanto si su empresa es grande, mediana, chica o muy chica, armar un plan de manera organizada, lo ayudará a darle sentido a los recursos que invierta en capacitación. De lo contrario, la misma se transforma en reactiva, y terminará el año indignado por la falta de resultados como producto de lo invertido en ese rubro.

La capacitación puede tener muchas y variadas razones que justifiquen esa inversión. Aún así, a mi modo de ver, hay dos de ellas que son primordiales. La primera tiene que ver con el desarrollo de las personas. La segunda con la estrategia del negocio.

Desarrollo de Personas

La capacitación en idiomas suele ser un factor de discusión conceptual en muchas empresas. Calificar o no para acceder a ese beneficio suele estar relacionado a la utilización de ese idioma en el puesto específico de trabajo. Tiene una lógica irrefutable. Siempre que se tenga razonablemente planificada la carrera de esa persona, y que dentro de esos planes de desarrollo y rotaciones futuras de puesto, ninguno de ellos requiera idioma. A mi modo de ver, la capacitación en idiomas, si uno pudiera sostenerla financieramente, tiene mucho más que ver con el desarrollo personal que con la utilidad práctica del mismo, que dicho sea de paso en estos días resulta cada vez más relevante. Aprender idiomas nos lleva a conocer otras culturas y por lo tanto nos amplía el horizonte cultural. Tener empleados que busquen ésta mejora personal, debería ser razón suficiente para, al menos, ayudarlos a mejorar, ya sea con el costo total de esa capacitación, o dándoles al menos el tiempo para hacerlo. Este es solo un ejemplo de lo que puede representar la formación o capacitación en el desarrollo de sus colaboradores.

Cuando hablamos de desarrollo nos referimos a la proyección que hacemos de esa persona en nuestra organización. Así por ejemplo, frente a un jefe que imaginamos gerente en los próximos dos años, buscaremos desarrollarlo en herramientas que le permitan en el futuro ejercer esa nueva posición de manera exitosa. Así entonces, cuando armemos el plan de capacitación, deberemos pensar en el desarrollo de cada una de las personas que trabajan en la empresa, y si el mismo requiere una capacitación específica. Esto nos lleva a una diferenciación que haremos mas adelante entre lo que llamo capacitación corporativa y aquella que es específica.

Estrategia del Negocio

Suponga que en su plan estratégico a cinco años tenga enunciada su intención de incursionar en un nuevo negocio y que el mismo requiere conocimientos o habilidades específicas. Esa es razón suficiente para que ese plan estratégico nutra el plan de capacitación anual.

Preparar a la organización en su conjunto o a individuos en particular para afrontar los desafíos estratégicos hará que su inversión en capacitación tenga sentido y coherencia.

Capacitación Corporativa vs. Específica

Suelo recomendar a mis clientes la elaboración de presupuestos y planes separados (o al menos distinguibles) en estos dos tópicos. La primera de ellas tiene que ver con aspectos que, en base a un relevamiento o aunque sea una decisión intuitiva de la dirección, resultan fundamentales transmitir a la empresa. Ya sea a todos los que la integran, o a niveles jerárquicos definidos, pero no por áreas. Un ejemplo de capacitación corporativa sería el armado de talleres inter área para desarrollar habilidades en la toma de decisiones, participando en ellos todos los supervisores o jefes. La capacitación en idiomas suele ser otro ejemplo de capacitación corporativa, si es entendida como desarrollo de personas y no como requerimiento para una función específica.

Por el contrario, el plan que arme para la capacitación específica, será persona por persona, o área por área, en función de sus planes de desarrollo, o de las habilidades o conocimientos que considere que esa persona o área requieren para cumplir mejor su función.


Resumiendo, el armado de un plan de capacitación es fundamental para que no gaste inconsistentemente recursos de manera espasmódica. Recuerde que la formación busca zanjar la diferencia entre las habilidades o conocimientos requeridos y los actuales.

Para ayudarlo de manera práctica, le sugiero los siguientes pasos:

1) Repase su estrategia e identifique si la misma requiere de habilidades o conocimientos específicos hoy ausentes.


2) Piense en el desarrollo futuro de cada uno de sus colaboradores, y trate de imaginar las carencias que esas personas pueden llegar a tener al momento de cambiar de posición dentro de la empresa.


3) Piense en el gap entre el desempeño deseado de un área específica, y el actual, y si una capacitación específica puede ayudarlos a lograrlo.


4) Si está intentando generar determinados cambios actitudinales, no deje de reflexionar sobre la alternativa de colaborar a través de un curso específico que cruce a toda la compañía.


5) Definidos los contenidos generales asesórese sobre las distintas alternativas para concretar esas capacitaciones, recordando que muchas veces internamente puede contar con buenos instructores (principalmente para las capacitaciones específicas).



6) Cumplidos los pasos previos, diseñe un plan anual tanto para la capacitación corporativa como para la específica, que incluya diseños, contenidos, fechas, participantes, presupuestos e instructores.


7) Comuníquelo.


Y tanto si sea el plan personal, como el que armó para su empresa:


8) Cúmplalo.

lunes, febrero 05, 2007

Sabernos Mediocres

“La mediocridad, posiblemente, consiste en estar delante de la grandeza y no darse cuenta.”
G. K. Chesterton

A veces, en los momentos más inesperados, en lugares impensados, surgen cuestiones que nos enaltecen. Como debatir entre amigos nuestra naturaleza mediocre.

En el ruido de un caluroso restaurant, colmado de, entre otros, hijos propios y ajenos, la voz de quien se preguntó severamente entre los diálogos olvidables, sobre su condición de mediocre - o no, quiso debatirlo y escuchar otras visiones -, generó un silencio embriagante entre quienes deambulábamos por los vaivenes repetidos de las salidas con amigos.

Alejadas ya las impresiones de aquella noche, y las opiniones que todos nos obligamos a verter, según nuestro mandato, quiero intentar hacer un ejercicio para descubrir cómo esa mediocridad se refleja, o en mí, o al menos en mi forma de escribir, la cual es una derivación deficiente de mi pensamiento. Tengo al menos esta excusa y este consuelo.

Según la R.A.E. el mediocre es de calidad media. De poco mérito, tirando a malo.

Mediocre es, a mi entender, el que se conforma. El que no busca. El que no empuja sus límites. Tal vez haga una interpretación antojadiza del término, pero es en esa acepción a la que quiero referirme.

Oscar Wilde dice, en palabras de Lord Henry, que las personas han olvidado el más alto de sus deberes, el deber para consigo mismas.

No me refiero a ser el mejor. En éste significado del vocablo es irrelevante la comparación con terceros. Lo relevante es la comparación con uno mismo. Es más, el éxito es irrelevante.

Alcanzar el éxito es un destino. Buscarlo es un camino. La búsqueda de ese camino nos aleja de la mediocridad, entendiendo el éxito como una faz superadora, en cualquier aspecto. Algunas religiones se centran en el destino final. La gran mayoría de ellas entiende que el camino es factor decisivo para alcanzar ese destino final. Y muchas personas entienden que la vida es un camino, aún cuando no necesariamente exista un destino final.

Podemos preguntarnos hacia donde dirigirnos, saber si acaso tenemos idea hacia donde nos llevan esos caminos. Sin embargo, lo mejor de muchos caminos es andarlos. Ese andar es el que nos acerca a nuestras mejores posibilidades.

La vida del mediocre muchas veces corre sobre rieles. Suave, sin movimientos bruscos, aunque demasiado previsible. Otros, los menos, toman el control de su vida, y aunque equivoquen la ruta en algún momento, siempre tendrán hasta la opción de ir paralelos a las vías del tren, pero por elección propia. Eligiendo.

Muchas veces recuerdo los comentarios de jóvenes que participaron de una charla - un auditorio de casi trescientos - a quienes procuré transmitirles la “fórmula de la felicidad”, y que consistía en intentar cada día, hacer lo mejor posible. Sea cual fuere el resultado o lo que tuvieran que hacer.

Desconocemos nuestra mediocridad, porque nos anestesia. Es invisible. Hacemos lo correcto como para ser de calidad media, o de poco mérito... Es fruto del conformismo y se manifiesta en la aparente felicidad y a veces puede ser medida según indicadores sociales acordados. El auto alemán, el cargo ejecutivo, la superación en el rostro o hasta la familia perfecta.


Deja de ser mediocre quien llega a sus límites. Quien se anima a sufrir la pérdida del status quo, a costa de intentar superarse, y ser más consistente consigo mismo.

El argumento del sentido común o la prudencia suelen ser utilizados para ocultar la mediocridad, o al menos, el miedo y la cobardía.

Deja de ser mediocre el que vive la vida prudente, pero apasionadamente. Mediocre es quién no arriesga. El que no fracasa. El que no se equivoca. El que no se permite. El que luego del error se arrepiente, en vez de aprender.

Mediocre es quien pisa sobre seguro, quien antes de entrar en el sopor del sueño visualiza nuevas posibilidades, y dice que no a ellas. Y se convence de su criteriosa elección. Mediocre es quien no tiene el control de su vida. El que deambula. El que decide por los otros y no por sí mismo.

“Debo enfrentar los límites y restregarme contra ellos. A menudo resulta doloroso. Pero también genera una tensión saludable entre la aceptación de los límites, y el superarlos y pasar por encima de ellos” dice el benedictino Anselm Grün.

Finalmente, el mediocre está llamado a la no plenitud. Ni siquiera a la infelicidad, que podría despertarlo.

Tal vez haya mediocres durante toda su vida, pero seguramente todos lo somos en alguna etapa de nuestra vida. O al menos tenemos esa sensación.

Tal vez ud. tenga hoy esa sensación de mediocridad. Al planteárselo en este momento. Tal vez cometa el error de creerse mediocre por no destacarse. Tal vez se sienta mediocre porque sí lo es. O tal vez registre su mediocridad al reconocer nunca habérselo preguntado.


El deporte que mejor hace es el tennis, pero no pasa de la primera rueda del torneo de su club. No consigue bajar de veinte de handicap a pesar de jugar más de cuatro horas seguidas al golf por semana y tener un driver de doscientos cincuenta dólares. No lo llaman nunca para jugar al fútbol salvo que muchos hayan faltado. No es el mejor profesional en lo suyo. Nunca será Gerente General. Nunca tendrá una casa de veraneo. Ni siquiera sabe como llegará a vivir con su jubilación. Ni siquiera exponen sus obras por más que haya pasado años formándose en un taller.

Estos limitados ejemplos muchas veces usamos como parámetros para sentirnos mediocres. Sin embargo, si en cada una de esas preguntas la respuesta es que no hay duda que hizo todo lo posible para superarse, o para alcanzar esas metas, y fue corriendo de a poco esos límites, mírese al espejo y sonría.

Y siempre que siga intentando hacer lo mejor posible cada vez, en cada cosa que emprenda, venciendo miedos y saliendo de su zona de confort, no solo se estará alejando de la mediocridad, independientemente de los resultados, sino que se estará acercando a la plenitud.

lunes, enero 01, 2007

Hasta el 5 de febrero!!

Siempre me pregunto si cuando hacemos un regalo, el verdadero valor del mismo está en lo que representa para el que lo hace, o para el que lo recibe.

En este fin de año mi regalo, hasta volver a encontrarnos en febrero, es este cuento que escribí en 1990, y que no me resulta fácil compartir. Ojalá quienes lo lean –imprimiéndolo para sus vacaciones - puedan darle el mismo valor y compensar así el enigma.


Muy Feliz 2007!!!

lunes, diciembre 25, 2006

Las Dos Cartas (Cuento)

Una de las tantas cosas que nunca tuve en claro es el sentimiento que me provocan los porteños. Tal vez nunca me defina, detesto generalizar. Pero sin embargo, en determinados ambientes de Buenos Aires, a veces creo encontrar ciertos rasgos característicos. Lo curioso es que en ambientes similares de París y New York me pareció encontrarlos también. Una de las diferencias sería que los porteños, de esto se enorgullecerían.

Tal vez sean, más que nada, formas de vivir del "hombre de la gran ciudad".

No me siento con autoridad para enumerar esas actitudes, pues pese a ser del Gran Buenos Aires y no sentirme porteño, en el interior así me consideran.

Juan Markus cumplía con algunos de éstos cánones, pero lo distinguía su enorme respeto por la vida en el campo, los pueblos y su gente.

Vivía en pleno centro, en uno de los barrios más elegantes de la ciudad; sobre una de esas calles que sin dejar de ser distinguidas son espantosamente ruidosas durante el día. Pero las personas que se pasean por ellas, sobretodo las mujeres, suelen estar arregladas y bien vestidas, y esto es tan agradable que lleva a que mucha gente se sienta realmente bien viviendo allí, pese a tener un departamento poco confortable, oscuro y con vista a una pared vecina. No era el caso del de Juan, que ocupaba todo un piso de un antiguo edificio.

Esa tarde se encontraba cansado, y luego de colgar su impermeable, tomar las cuentas y cartas que esperaban en la mesa del palier, caminó hasta el escritorio sobre la suave alfombra.

Al encender las luces se iluminaron al mismo tiempo el retrato de su padre, realizado por un tío lejano, y un cuadro que siempre llamó mi atención. Era una pintura europea del siglo XIX, anónima, y mostraba a un viejo borracho sentado en una mesa de un bar, con la mirada perdida y una expresión tan triste que era real y cruel. Las líneas de su rostro mostraban inconfundibles las penurias del anciano; sus ojos vidriosos, tal vez por el vino, tal vez por las lágrimas, vagaban infinitos en torno a un brusco abismo. Y dónde está un borracho sino en un abismo.

Se encontraba rodeado de valiosos libros, que parecían ignorarlo, herencia del abuelo de Juan, quien jamás pensó leerlos. Estos descansaban sobre estantes de roble oscuro, tono que predominaba en toda la casa.

El escritorio era muy antiguo mas bien conservado, y frente a él, sobre un sillón amplio se encontraba el cuadro anónimo.

Se sentó bajo el retrato de su padre, dejando a sus espaldas la otra biblioteca, que acunaba sus preciados libros de derecho. Algunas copas daban brillo y luz al cálido recinto.

Reconoció la letra al instante.

Su corazón dio un vuelco y su emoción impidió abrir el sobre sin romperlo.

Recuerdos tranquilos, tristes, fuertes cruzaron por su mente. Casi cinco años en que el destino había impedido cualquier contacto, aunque fuera el de unas simples líneas; cinco años que en modo alguno mellaron la profunda amistad que desde niños cultivaron.

“Querido Juan:
Los años parecen haber pasado.
Solo cuando pienso que Matías no te conoce me estremezco y avergüenzo. La soledad del campo debería empujarme a escribir con frecuencia. Sí me empuja a los recuerdos gratos de nuestra amistad.

Las distancias patagónicas atenúan mi culpa de dejarte sin noticias, como también lo hacen los apuros y vaivenes de la ciudad respecto de la tuya.

Hace cuatro días que llueve, aunque no lo creas, y no puedo salir del campo.

Las gotas repican fuertemente en el techo. La lluvia no deja de recordarme, y perdona que lo mencione, a la última vez que nos vimos, en el entierro de tu padre. Tal vez el verte por solo un día, ése día, me alejó de escribirte. No tuve valor para hacerlo. Todavía me siguen intrigando las reacciones que tenemos.

Fue un golpe duro para mí también, tú lo sabes.

Tantos recuerdos se agolpan al pensarlo...

Tu padre, pese a que yo era solo un niño, supo enseñarme las ventajas y desventajas de la ciudad. Entre las primeras, la cultura. Entre las segundas, la soledad acompañada.

Solo cuando estás tan apartado valoras éstas cosas. Por supuesto que es algo intrínseco en el hombre, por lo tanto inevitable. La perdida de valor de las cosas es inmediata a cuando se consiguen.
Puedes haber puesto tu vida en ello para darte cuenta que ahora, al obtenerlo, deberás ponerla en otra cosa.

Pero mucho más se valora algo que se tuvo, y se ha perdido. No quiero decir con esto que haya perdido mi cultura, pero se dificulta acrecentarla.

Aquí, pese a que en la mañana el sol despierta con sus suaves rayos entre los sauces y el infinito cantar de los pájaros parece no quebrar el impenetrable silencio, extrañamos lo que nos falta.

No me refiero a grandes viajes, como aquel en el cual tu padre nos llevó a los barrios más insospechados y típicos de Londres, o a las fondas napolitanas que hacían más valiosas aún las visitas al Jeu de Paume o a la misma Madeleine. Ni a las palabras previas a visitar cada palacio, que reconozco parecíanme interminables, pero que aún resuenan en mis recuerdos.

Me refiero a tu Buenos aires, a mi Buenos Aires.

Al Teatro Colón, que encierra silencioso tantas historias; que no empezaron en aquel recordado 25 de mayo de 1908 en que su rojo y dorado telón bordado se corrió, dejando a Aída deslumbrar por primera vez. Historias de su construcción, que tu padre nos refiriera en su escritorio, sentados bajo el increíble cuadro del viejo, antes de nuestra primera visita al Teatro.

Pese a que no fueron pocas las inolvidables veladas que compartimos en tu palco, mi memoria me acerca recuerdos confusos sobe aquellas noches; pero vividos en lo que atañe al teatro.

Sus pedantes pero cálidas alfombras sobre las que estrenaba mis zapatos negros; sus techos labrados; su araña increíble, solo opacada por el maravilloso decorado de Soldi; los jarrones del Salón Blanco; los vitreaux parisinos de la cúpula del hall central; el salón Dorado... Cómo decir con palabras lo que significa el Salón Dorado. Es emoción pura. Sus columnas, sus sillones y espejos, sus arañas, sus vitreaux y la inalcanzable obra de Jambom.

Me refiero al edificio de la Aduana; a la Boca; a la Avenida del Libertador, al Monumento de los Españoles; a la 9 de Julio. A la gente. Engreída, humilde, simpática, antipática, serena, histérica. A ese Buenos Aires tan loco, tan propio.

A nuestra Facultad de Derecho. Tantas veces me pregunto por que no me arrepiento de haber estudiado una carrera tan ajena al futuro que, obligado, me esperaba.

Si no me arrepiento es porque viví años increíbles. Sabes lo difícil que fue adaptarme a una ciudad temible, que solo conocía por mis cortos viajes, cuando dormía en tu casa y leíamos juntos a Stevenson, a Bradbury y mirábamos televisión, que a mi lograba hipnotizar.

El vencer el desafío de vivir en la gran ciudad, no sin tu invalorable apoyo, me convenció que independientemente de lo que estudiara el objetivo había sido alcanzado.

Los años de universitario forjaron mi carácter, e hicieron de mí un hombre.

Aquí me esperan años duros.

Poco a poco Clara entiende que vino a vivir a un pueblo, casada con un hombre de campo. Al principio todo le parecía fascinante, pero el fervor se extingue. Jamás hizo cuestionamiento alguno, pero pude verlo en su mirada.

Mucho sufrí aquellos días. El viaje en que visitó a su familia produjo nuestro reencuentro, y ahora su mirada ha vuelto a ser serena y melancólica; alegre y luminosa.

El trabajo es áspero. Silencioso.

Pero ese silencio, pese a que a veces entristece hasta las lágrimas, es tan valioso que armoniza nuestras vidas.

Querido Juan, recuerdo con alegría nuestros días compartidos, los amigo, los teatros, los exámenes, tu departamento de Avenida Alvear, el escritorio de tu padre, donde me estarás leyendo, tus miradas, nuestras frustraciones, nuestras risas, nuestros llantos.

Pero el mundo mágico del sur me ha atrapado. Y me ha hecho feliz.

Benjamín.”


Juan guardó la carta en el sobre destrozado, no sin antes releerla.

Buscó con suaves y firmes manos, una antigua lapicera con la cual escribió en blanquísimas hojas con membrete.

“Querido Benja:

Alegría, emoción, tristeza y melancolía soportó mi cansado espíritu al leer tus líneas.

La vorágine de Buenos Aires impide siquiera pensar en las cosas a las que refieres. El tiempo se agota fácilmente.

Tu amor por la literatura se nota sigue intacto, ya que nadie diría que tu carta fue escrita por un hombre de campo, lo que sin duda eres.

Si tus recuerdos te acercan a mi ciudad, los míos lo hacen a tu campo.

Siempre sentiré un poco de frustración al ver mi vida aniquilada por el vértigo. Ésta se acentúa al tener noticias tuyas.


No puedo negar que soy feliz en lo que hago; pero el inconformismo que mencionas en tu carta no hace una excepción conmigo.

Recuerdo cuando pusimos como meta jamás ser como el protagonista del poema “El Remordimiento” de Borges.

Creo que nunca nos hubiera ocurrido por saber encontrar en pequeñas cosas enormes alegrías. Supimos vivir con simpleza, las cosas simples.

Como aquella vez en que recién recibidos, hace ya seis años, salimos a cazar, bastante borrachos por cierto, hasta las cinco de la mañana, muertos de frío sobre la caja de la camioneta.

Imposible olvidar los corderos al asador, bajo las estrellas, comiendo las costillas con las manos, como debe hacerse según decía tu padre.

Tu padre. Si el mío te develó París, La Boca o San Telmo, el tuyo sí hizo de mis visitas experiencias increíbles.

Fue allí y con él donde aprendí a diferenciar un capón de un carnero; a doblar de costado en el ripio y rozar los postes de los guardaganados con la camioneta. Aprendí, luego de infinitos fracasos, a cazar perdices.

Aprendí a correr liebres a campo traviesa (sabes que mi padre me hubiera linchado si lo hacía en nuestro campo); a limpiar el fusil enseguida de usarlo.

Y, a pesar de enseñarme a cazar, aprendí de él el respeto hacia los animales. Jamás desperdiciamos una presa.

Aprendí, pero solo mirando pues nunca me dejaste, a hacer un capón al asador, a hacer salmuera.

Aprendí a escuchar el silencio.

Aprendí los nombres de las estrellas.

Aprendí y comprendí el amor a la tierra.

Sin embargo, no hubiera tenido el coraje de vivir allí.

Tengo ante mis ojos una foto nuestra, y te extraño.

Quisiera que vuelvas.

La magia de la ciudad me ha atrapado..

Tu amigo que te quiere y extraña.

Juan.”


Cerró el sobre.

Sería el primero en despacharse en la mañana.


San Isidro, marzo de 1990.

lunes, diciembre 18, 2006

Navidad, Blog, INTERIM

Estamos próximos a Navidad.

Blog

Este año nació también este blog.

“Every book is, in an intimate sense, a circular letter to the friends of him who writes it. They alone take his meaning; they find private messages, assurances of love, and expressions of gratitude dropped for them in every corner. The public is but a generous patron who defrays the postage. Yet though the letter is directed to all, we have an old and kindly custom of addressing it on the outside to one. Of what shall a man be proud, if he is not proud of his friends?.” Robert Louis Stevenson

El genial prólogo de “Travels with a Donkey” permite confirmar la intuición de aquellos que se sospecharon sutilmente mencionados este año, en el blog. O se sospechan en éste párrafo.

Estoy empezando a entender finalmente, cual es la motivación de la escritura. Tal vez no sea trascender. Tal vez no sea comunicar. No es conquistar con palabras. Adicionalmente a las razones de Stevenson, es un ejercicio de aprendizaje. Es un ejercicio de conocimiento. Revelador. Escribimos para comprender. Y ser comprendidos. Para reafirmar. Tal vez para convencernos y seguramente para liberarnos. Buscamos liberar la mente de confusiones.

Como decía Oscar Wilde: “No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo”. Escribir tiene enormes riesgos. “Más le vale a un hombre tener la boca cerrada, y que los demás le crean tonto, que abrirla y que los demás se convenzan de que lo es” dijo alguna vez Pitágoras. Aún así el riesgo vale la pena.

Desde la primera semana de enero de este año, semanalmente abrí la boca, por lo tanto cualquier juicio tendrá acabadas pruebas.

Cuando escribo canto lo que no puedo cantar.


INTERIM

Este año nació también INTERIM.

Mi anhelado proyecto de poder contribuir y aportar valor a distintas empresas tomó forma. Y color. Naranja.

¿Y por qué cuento algo que tal vez no sea significativo para aquellos que están leyendo?
Por que quiero escribirlo. No para trascender. No para comunicar. No para conquistar. Sino para entender. Quiero comprender su significado. Quiero reafirmarlo y convencer. Y liberar mi mente… Y sí, también compartirlo con mis amigos.

Porque amigos invisibles fueron quienes estuvieron compartiendo todo este año conmigo cada lunes. En muchos rincones de nuestro país, Islas Canarias, Sherbrooke, Madrid, Barcelona, La Paz, Melbourne, pasando por Santiago, Lima, Ciudad de México, New York, Miami, Los Angeles, Londres, Budapest, Montevideo, París o Moscú. No me olvido de quienes leen desde Venezuela, persistentemente, ni de aquellos en Río y Sao Paulo que estimo argentinos. O desde Estocolmo, Manila, Bogotá o alguna imposible ciudad Albana.

No hay, Mr. Stevenson, en este caso ningún “patrón que pague el franqueo…”, sino que todos quienes pudieron compartir este año, adivinando mis estados de ánimo, mis preocupaciones, mis dictados de cátedra y mis enojos semanales, son amigos invisibles.

A todos ellos, que durante estas semanas de este fecundo 2006, de manera constante o esporádica me acompañaron, gracias por dejarme entrar a sus tiempos, a sus ideas.

Feliz Navidad.





lunes, diciembre 11, 2006

Diciembre

Este post llega tarde.

Como todo en diciembre. Este post tendría que haber sido publicado a fines de octubre.

En la latitud sur, diciembre es un mes en extremo complicado. Desde Ushuaia hasta Melbourne, pasando por Cape Town, sin olvidar Lima, La Paz, Santiago, Montevideo o Rio de Janeiro. Diciembre es el mes en que la agenda se encuentra abarrotada de eventos y el calor empieza a impedir disfrutarlos.

En diciembre las empresas organizan sus reuniones de fin de año, salvo inteligentes excepciones, como un reconocido estudio jurídico de Buenos Aires que elige noviembre.

En diciembre muchas empresas pagan los bonus, organizan las canastas navideñas, preparan y firman millones de tarjetas. Existe la imperiosa necesidad de cerrar los temas abiertos.

En diciembre nos acordamos del vencimiento de documentos o de los poderes que se requieren para salir de un país. En diciembre nos acordamos de los pasajes del viaje que imaginamos hace tres meses, o de la reserva en el hotel en la ruta donde pasaremos la noche rumbo a nuestras vacaciones.

Recién en diciembre revisamos las cubiertas del auto o pretendemos hacer el service.

Entrado diciembre recordamos que en Navidad es costumbre regalar y cargamos con bolsas y paquetes bajo el sol abrasador.

Todas estas cosas, como este post, podríamos hacerlas durante octubre y noviembre.

Diciembre podría aprovecharse para hacer un balance objetivo del año. Diciembre podría aprovecharse para evaluar el cumplimiento de los objetivos que nos planteamos un año atrás.

Sin embargo, aún cuando todo indique nuestra ineficiencia, diciembre es un mes que la mayor parte de sus detractores adora.


Porque fin de año es sinónimo de etapa cumplida.

Buena o mala.

Y esto ya es reconfortante.

Más organizados, diciembre sería mejor aún. Agéndese para octubre lo que pueda adelantar.

Ya agendé recordárselo con un post.

lunes, diciembre 04, 2006

Hijos

Todavía recuerdo el momento, en esa mañana de noviembre. Estábamos cruzando la Av. Patricios, saliendo del moderno Edificio de Alpargatas cuando Néstor Piquero me dijo: “Eso que empezó ayer es para siempre. Hagas lo que hagas, pase lo que pase, siempre va a ser tu hijo y siempre vas a ser su padre.”

No pretendo ni remotamente acercarme a la profundidad de lo que implica tener un hijo, sino delinear algunas cosas que de hecho cambian para siempre.

Fue inevitable, al momento del nacimiento de cada uno de mis hijos, pensar que si las personas actuaran en sus decisiones diarias, recordando el desapego y el amor de los días siguientes al nacimiento de un hijo, los celos y envidias, las bajezas o los odios, no tendrían cabida. Esos días no podemos comprender las guerras, los chicos semidormidos en brazos de quien pide limosna y el resto de las estupideces humanas.

Con el nacimiento de los hijos todo cambia de cristal. Todo empieza a mirarse desde otro ángulo. Todo adopta un sentido diferente.

Algunas cosas empiezan, como los miedos. Volvemos a tener miedos. Empieza también a pesar la mente y las decisiones siempre los tendrán como factor relevante de peso. Empiezan a virar el eje de las miradas. Y juegan un rol fundamental en la pareja.


Otras cosas suelen terminar. Como el deseo de ganar siempre. Empezamos a ceder, hasta con orgullo. En juegos o discusiones. Termina para siempre nuestra objetividad, si ellos están involucrados.

Con los primeros hijos nos ponemos insoportables y monotemáticos. Solo comprendidos por aquellos que tienen vívido el nacimiento de su primer hijo.

Y cuando pienso que la gran mayoría de los chicos, sea cual fuere su raza, o el siglo o continente en que hayan nacido, son o fueron adorados, cuidados y queridos por sus padres, se ilumina mi esperanza. Y cuando pienso en los casos en que no lo fue, se enturbia mi mirada y me invade la tristeza.

Nuestros hijos a veces nos hacen sentir enamorados como adolescentes, y sus besos y abrazos nos atontan y nos dejan saborear el placer de la vulnerabilidad.

Miramos para atrás, y nos parece incomprensible haberle encontrado sentido a tantas cosas que ahora, parecen no tenerlo. Y a partir de ese día todas nuestras prioridades cambiarán para siempre. Ese indefenso y minúsculo ser, ha cambiado nuestra vida por completo.

Porque dependen de nosotros. No son nuestros, aunque así los llamemos. Tienen su propia vida, pero increíblemente están en nuestras manos. Nos creen. Nos siguen. Nos copian. Confían en que no les haremos daño. Se suben al auto sin conocer el destino. De alguna manera intuyen la realidad: desde que ellos existen nuestra vida vale menos. Vale menos que la de ellos.

Y los hijos son imperfectos, pero nada importa. Es difícil entender como se puede querer tan parejo. Tanto y tan igualmente. Como sean. Lindos o no. Inteligentes o no. Sanos o no. Conocemos así, por fin, una nueva manera de querer.

Enseñamos a nuestros hijos con el ejemplo, y nuestros hijos nos enseñan, solo por existir, a ser mejores personas. Por eso, y por todo lo que nos hacen vivir, es que les decimos gracias sin decirlo. Les decimos gracias sin que escuchen.

lunes, noviembre 27, 2006

Ud. es...?

- “Ud. es Julián Irigoin?” Me dijo una voz desconocida a través del teléfono a principios de este mes.
- “Sí”, pregunté, algo sorprendido por el abordaje.
- “Lo llamo porque quería agradecerle.”
- “Bueno, no es nada. Ayudo a tanta gente…” dije con humildad.
- “Es en serio,” me dijo seriamente.

Pago en impuestos, como todos, no solo mucho más de lo que me gustaría pagar, sino de lo que creo que me correspondería pagar. Pago lo que debo pagar.

Pero el mes pasado, al pagar un impuesto determinado, lo hice en efectivo. Antes de hacer el depósito, pinté con amarillo flúo los bordes de cada uno de los billetes, y escribí: “Este billete sale del bolsillo de Julian Irigoin para pagar un impuesto.”

- “Me está cargando?”, atiné a responder cuando el desconocido me contó que en el sobre que le dan todos los meses, la totalidad de los billetes tenían mi nombre escrito.
- “De cuantos pesos estamos hablando?”, pregunté sin todavía distinguir la seriedad del asunto.
- “De varios. Varios billetes de $100. Más de veinte.”
- “Bueno, me alegro”, mentí, mientras pensaba adonde habrían ido a parar el resto de los billetes. “Y dígame, desde donde me llama?”
- “Desde mi casa, estoy por salir a trabajar, aunque hace tanto calor a esta hora que no sé si ir”, me dijo con voz de exceso de peso.
- “Bueno, a veces no queda otra, no?”, dije vulgarmente, “pero por lo menos tiene trabajo”.
- “Bueno, si se considera trabajo tocar el bombo, tengo trabajo, pero no me siento valorado. No reconocen el esfuerzo que implica ir al sindicato y a cada manifestación. Y mi motivación está cada vez más baja. Sé que merezco más. Estos planes no son suficientes. Me estoy quedando dormido, disculpe, me voy a tirar un ratito, pero antes quería agradecerle su esfuerzo”.

lunes, noviembre 20, 2006

Misma Sangre

Es una enorme satisfacción ver que la empresa que uno fundó, hace cuarenta años, siga su marcha, con esfuerzo, en manos de integrantes de la familia.

Es con enorme dolor que se vive la frustración de ver derrumbarse lo que se ha construido, en manos de integrantes de su familia.

Los problemas recurrentes en empresas familiares serán parte de este blog en el futuro, pero hoy solo quiero mencionar la importancia de las consecuencias de la incorporación de personas que portan como único diploma su apellido. Particularmente este punto también será profundizado más adelante por ser crítico en el futuro de las empresas familiares.

Un exitoso empresario, que optó por vender sus empresas más importantes al ver que estaba dejando un legado inmanejable, sufría doblemente por el fracaso de las empresas que aún conservaba, y que estaban bajo el mando de sus hijos. En la intimidad, confesaba que la perdida de valor en las empresas era incomparable con la realidad de ver a sus hijos fracasando. Por supuesto, se atribuía gran parte de la culpa.

Una de las características de las empresas familiares que aún son manejadas por sus fundadores radica en la diferencia entre las aptitudes necesarias para iniciar un negocio y aquellas que requiere la gestión posterior. Las habilidades de los sucesores, o de quienes ingresen a la cía. en funcionamiento, requerirán probablemente un cada vez mayor grado de profesionalismo.

El ingreso de familiares a las empresas tiene un alto impacto en el resto de los empleados. Estos ven diluirse parte de sus sueños de crecimiento, y toman contacto con el tope de su proyección de carrera. Si el ingreso tiene como destino una responsabilidad alta, el impacto es mayor. Y, por supuesto, es a la vez negativo si las credenciales del familiar ingresado no son un aval visible del talento.

Por otro lado, créame. Usted no es objetivo respecto a las capacidades y habilidades de sus hijos. Ni objetivo cuando analiza las necesidades de su yerno.

No propongo ahorrarse el placer de trabajar en familia y que sus sucesores en el negocio que tanto le costó armar lleven su sangre. Sino que el ingreso sea realizado en el momento adecuado, con la comunicación adecuada, a las funciones y responsabilidades adecuadas y cumpliendo lo que podríamos dar en llamar “pactos preexistentes”.

Estos temas suelen no enfrentarse a tiempo. Cuando su ahijado se queda sin trabajo, o su hijo quiere independizarse, y usted todavía no fijó los parámetros o condiciones para que un familiar ingrese a su empresa (por pequeña que esta sea), ya es tarde.

Enfrente este tema que tanto daño ocasiona si es mal manejado cuando el tema no es aún prioritario en la agenda. Anticípese. Si, por otro lado, tiene socios – amigos, tíos, hermanos, primos, sobrinos - , háblelo a tiempo. No lo dilate. Pero más importante aún, déjelo por escrito.

Establezca los requisitos profesionales y la experiencia laboral mínima. Establezca la cantidad máxima de familiares por rama. Tenga bien definidos los premios y sueldos en relación a la responsabilidad que ocupan. Cuide no favorecer, más que en haberle dado trabajo, a los familiares que colaboran con ud. en comparación con aquellos que no lo hacen. Deje en claro los procedimientos de desvinculación de un familiar, si es que se anima a tomar esa decisión en algún momento. La experiencia indica que una vez ingresado un familiar, su salida rara vez es por decisión de la Cía. Esto demuestra la importancia de la decisión al momento del ingreso, ya que esta persona es probable que se quede mucho tiempo, aunque el desempeño no sea el deseado. En definitiva, siéntese a establecer y acordar con sus socios los ingresos futuros de miembros de sus familias, y hágalo antes de tener el tema en puerta. Si sigue siendo el único dueño, no crea que debe obviar estos deberes. Serán de gran utilidad para mantener armonía en sus descendientes.

Este es uno más de los capítulos que debería contener su protocolo familiar, el de los "pactos preexistentes", que no solo lo ayudará a tener mayor probabilidad de éxito en la continuidad de su empresa, sino que le evitará un daño mucho mayor: el de un conflicto familiar o con sus socios.

lunes, noviembre 13, 2006

Diseñe. Luego hable, escuche, encauce.

Las comunicaciones forman parte fundamental de su vida como ejecutivo. Las comunicaciones forman parte fundamental de su vida.

Muchas empresas grandes tienen detallados procesos, responsables que saben lo que hacen y un firme compromiso de hacer de las comunicaciones un instrumento de motivación interna. Muchas empresas grandes, y paradójicamente, casi todas las medianas o pequeñas, tienen falencias graves en la comunicación interna.

Más adelante ahondaremos en el por qué de la necesidad de la comunicación efectiva y eficiente, pero a modo de introducción diremos que tiene una necesaria relación con las motivaciones humanas (ver post).

Las herramientas con las que cuenta una empresa para mejorar la comunicación son variadas, pero más importante es la proactividad. La velocidad de las comunicaciones actuales proponen un desafío aún mayor a la dirección de las empresas, cualquiera sea su tamaño. El tráfico de la información es constante e instantáneo, y las tecnologías móviles permiten que lo que pasa en casa matriz u oficinas centrales, casi en el mismo momento se conocerá en las sucursales, las plantas, las delegaciones en otras provincias o en otros países. Esto nos enfrenta al primer item a tener en cuenta al enfrentar proactivamente la comunicación interna: la velocidad.

Cuando empiece a diagramar sus procesos de comunicación interna deberá considerar dos clases de información: frecuente o aislada. En ambos casos la velocidad es un factor crítico de éxito. En el primero, lo que puede hacer es, en conjunto con su equipo directivo, reflexionar sobre los hechos repetitivos que considera necesarios comunicar. Esto puede ser el lanzamiento de un producto, la apertura de una sucursal, nuevos modelos, una nueva campaña publicitaria, el ingreso de nuevas personas, cambios en el equipo directivo, una nueva cosecha, el precio de su principal insumo, el cierre mensual, semestral o anual. En definitiva, aquello que sepa que sucederá, y de lo que los empleados hablarán indefectiblemente en los pasillos. Una vez identificados estos hechos repetitivos, piense en lo que busca al comunicar. Este debe ser su concepto rector. Por ejemplo, el concepto rector al comunicar una nueva campaña publicitaria, será involucrar a sus empleados en la campaña, y hacerlos volver a tomar conciencia de ser parte de la empresa. Luego, en función de ello, elegirá el momento oportuno, siempre antes que trascienda…El método, o la herramienta, también deberán elegirse teniendo en cuenta el objetivo. Recuerde elegir herramientas que lleguen al público que quiere comunicar. ¿Una obviedad?. Conocí una empresa que enviaba por mail los resultados del mes por mail, porque querían involucrar con los resultados a todos los empleados. Lo único es que el 60% de los empleados en planta no tenían mail, ni tenían implementado un sistema de carteleras…

Elegida la herramienta, piense en los responsables de la comunicación. Como estamos hablando de hechos que se repetirán, probablemente sea una buena decisión que ese tipo de novedades fueran comunicadas siempre por la misma persona/área. En el ejemplo que vimos, la herramienta puede ser que RRHH vía mail convoque a todos los empleados – a través de sus jefes si fuera necesario -, y al mismo tiempo en cada lugar de trabajo un responsable del área comercial muestre las gráficas que saldrán publicadas al día siguiente en los principales diarios. Una empresa que conocí bien reunía al personal cada vez que un aviso televisivo estaba por salir al aire para mostrarles la primicia. ¿Esto es importante? Muy. Un gerente de compras me comentó una vez que había tenido una espantosa sensación el día en que unos amigos le preguntaron en una comida acerca de un nuevo y provocador aviso en una revista, y que él desconocía. Me contaba que aún entendiendo que esa no era su área, esa sí era su empresa, a la cual dedicaba muchísimo esfuerzo. Pero se sintió avergonzado de no sentirse parte en ese momento cuando le preguntaron burlones ¿pero vos no trabajás ahí?

Sépalo, aquella trillada frase “todo comunica” es cierta. Su inacción comunicará.

Un camino diferente debe seguir frente a las informaciones aisladas. Estas se diferenciarán a su vez en repentinas o en programadas. Éstas últimas, pueden manejarse con un proceso similar al de las comunicaciones de hechos frecuentes. Por ejemplo, el cierre de una planta, o una división, o la venta de un negocio.

Para el caso de los hechos repentinos, solo puedo sugerirle que piense en un plan flexible, pero con un responsable. Alguien que fuera del fragor de lo que deba resolverse en ese momento, pueda estar diseñando la mejor manera de comunicar internamente el imprevisto.

Su responsabilidad será encausar la información, a través de procesos razonables, contenidos relevantes, medios idóneos, tiempos adecuados, idioma comprensible y responsables creíbles.

Si su empresa es una Pyme, con mayor razón estará expuesto a que la mala comunicación impacte drásticamente. En las empresas más personales, se perdonan menos las falencias burocráticas del flujo de la información, y aún así, suelen ser un problema no resuelto en la gran mayoría de ellas.

Como se puede apreciar, hoy solo nos referimos a la comunicaron descendente, un aspecto no menor pero sin duda solo un capítulo, que debe completarse con el análisis de los flujos de la información en cada uno de los sentidos.

Por último, independientemente de los poco atractivos pero diferenciales procesos que hoy planteo, nunca olvide que el principal factor de éxito en su comunicación será su credibilidad, y esta no se consigue con palabras, sino con la coherencia de su accionar diario.

lunes, noviembre 06, 2006

Generar recuerdos. Hacer historia.

Cuando ayer a las 6 de la mañana, dejaba a mi hijo de menos de diez años en Ezeiza, junto a sus compañeros de equipo de fútbol, impecablemente vestidos para representar a su colegio en Chile, supe que estaba haciendo historia. No tanto por ser la primera delegación que sale del país de ese colegio, pero sí porque para Eugenio será inolvidable.

Generar recuerdos. Hacer historia.

Con éste título grandilocuente quiero reflejar el tema de esta semana, que no es otro que el generar, tanto en una organización como en una familia, recuerdos a través de hechos que perduren en la memoria y que impacten en la identidad.

En una empresa donde dirigía Recursos Humanos, propuse un día especial: todas las áreas que no tenían contacto con el cliente (administración, marketing, producción, planta, logística, legales, sistemas, etc.) ese día estarían en las sucursales atendiendo directamente al público. Mientras tanto, todos los empleados de atención al cliente podrían disfrutar de una comida todos juntos, algo imposible de realizar de otra manera. La idea inicialmente tuvo, por supuesto, muchos enemigos, especialmente los burócratas de turno. Sin embargo a medida que la gente empezaba a entusiasmarse con ese día distinto, las posiciones se empezaban a alinear. No importaba, se haría de cualquier manera, porque era positivo para todos, en todo sentido. El conocimiento que dio a las áreas la vivencia de la operación, y el agradecimiento por parte de los empleados de atención al público por poder tener su comida anual, no se olvidarían. Las dificultades logísticas se fueron solucionando por la enfervorizada buena voluntad de todos los empleados. La capacitación para poder atender al público como se debe – a quien por supuesto se le explicaba que estaba siendo atendido por, por ejemplo, el Gerente de Sistemas – fue tan motivadora como el día mismo en el que se intercambiaron los roles.

Ese día, ya fijo en el calendario, forma parte de la cultura y de la identidad de esa empresa.

Todas las tardes, al entrar a casa, silbo de la misma manera. Siempre. Y me fuerzo a ello. Quiero que siempre mis hijos recuerden ese detalle cuando no esté, o cuando ya no estén en casa. En mi auto tengo caramelos. Siempre. Siempre los mismos. Sugus confitados. Tal vez el recuerdo de llegar a casa de mis abuelos, y subir a su cuarto para hurgar en el cajón y encontrar siempre las pastillas DRF – que increíblemente han vuelto al ruedo – me marcó de forma tal de querer repetir lo mismo con mis hijos.

Las clases de gimnasia tempranísimo o al mediodía, coordinadas por Nacho Fernandez Madero - actual preparador físico de Los Pumas – son un recuerdo que estoy seguro perdura en todos los empleados de Alpargatas de esos años. No nos capacitaban, pero generaban un sentido de pertenencia que sin dudas fue decisivo para que la gente pudiera afrontar las dificultades por las que pasaba la Cía. a fines de los ’90.

Los viajes suelen ser extraordinarios generadores de historia. De recuerdos. Al volver de cada viaje suelo hacer un video compaginado de fotos y filmaciones breves – que se hacen con la misma simple cámara digital – de menos de diez minutos, para guardar ese recuerdo.

Cada familia. Cada empresa. Van encontrando sus códigos. Esos códigos que, aunque ridículos, aunque solo comprendidos por sus miembros, aunque solo a ellos les provoquen una sonrisa melancólica y cómplice, ayudan a forjar la identidad. Su sentido de pertenencia. Como familia. Como empresa.

Aunque la gran mayoría de los elementos que conforman la cultura de su organización, o la identidad de su familia, serán espontáneas, intentar concientemente generar recuerdos puede ayudarlo a fortificar ese lazo que impacta drásticamente en el orgullo y la motivación.

lunes, octubre 30, 2006

Atraer Personas

“Que a nadie se le ocurra entrar a esa empresa. La acaban de comprar y sus nuevos dueños son realmente de terror. Sé lo que te digo. De afuera parece impresionante, ya lo sé. No quise arriesgar mi prestigio personal y esa fue una de las razones que me llevaron a optar por el cambio. Se lo diré a cada uno que me pregunte”, me dijo esta semana un destacado profesional de Recursos Humanos.

Ese mismo día, a través de una persona en común se puso en contacto conmigo el director de una compañía a quien una conocida empresa le había ofrecido realizar un cambio. Le resultaba interesante. Quería conocer mi opinión porque sabía que tenía datos de esa empresa. Mi recomendación fue que profundizara el análisis, que no se dejara llevar por las primeras impresiones, que averiguara acerca de la estabilidad en el puesto en los últimos años y le conté que ya una de las principales y más prestigiosas oficinas de head hunters había decidido no realizar para ellos búsqueda directiva alguna en el futuro.

Estos dos eventos en la semana me hicieron reflexionar sobre la importancia de tener buena imagen de empleador. Muchas empresas tienen en las primeras líneas de su misión el compromiso de atraer a los mejores profesionales, sin embargo son los hechos, las experiencias, quienes hablan por la empresa. Esos hechos, cada uno de los empleados y cada uno de los ex empleados podrán ser quienes colaboren u obstaculicen su objetivo de atraer personas destacadas.

Cuide su estilo directivo. Esté atento a la información de base. Hable con su gente. Si no está seguro que le dirán toda la verdad, contrate a alguien para que lo haga. Diseñe encuestas de clima. Recuerde que los objetivos no tienen que cumplirse de cualquier manera y a cualquier costo, y tenga visión de largo plazo.

Si por el contrario, es Ud. quien está pensando un cambio, no deje de hablar con varias personas que conozcan la empresa internamente, con proveedores y clientes. Parece una obviedad, pero muchos se sorprenden, ya tarde, de cosas que no tendrían que sorprenderlos.

Aquellas empresas que carecen de políticas de recursos humanos – no en el papel sino en la práctica – en el mejor de los casos pagarán un sobre costo para conseguir personal idóneo.

Otras, jamás podrán hacerlo.

La música y la emoción

Los anteojos negros me hacían sentir más valiente. Ocultaban mis ojos vidriosos plenos de emoción. Uno de los bajos, se quedó disfrutando, sentado, su sensibilidad por la música, abrazado cálidamente por su madre. Una de las talentosas contra-altos, tal vez la más sensible, luchaba por demostrar que no lo era, y miraba con sonrisa nerviosa hacia la colorida plaza rodeada por cerros multicolores.

El brillante Director del coro, no sin emoción nos dijo mientras bajábamos los pocos escalones de piedra, que habíamos sido un instrumento supremo, qué no habíamos sido nosotros quienes cantamos. Ya nadie disimulaba su emoción. Ni siquiera aquellos turistas de distintos rincones del planeta que se acercaban sin ocultar sus lágrimas para agradecer lo que habíamos regalado, sin que lo esperaran. Sin que lo esperáramos.

Al cantar juntos el Gloria de Athos Palma y el Ave María de J. Arcadet, de manera improvisada, espontánea, sentida, en la indescriptible capilla de Purmamarca, Jujuy, tuve conciencia de estar viviendo algo que nunca olvidaría.

Dos obras. Seis minutos. Inolvidables.


Una vez más la música y el canto me acercaron al optimismo y la esperanza.

martes, octubre 24, 2006

Miedo y Doble Moral

Mafalda: “Hoy en el diario sale una noticia deprimente...”
Susanita: “Y? tenemos nosotros la culpa? No! Podemos nosotras solucionar al problema? No! Lo único que podemos hacer es indignarnos y decir qué barbaridad!! Qué barbaridad!!! Listo, decí vos también tu "qué barbaridad", así nos despreocupamos de ese asunto y podemos ir a jugar en paz.”

Sr. Presidente, es verdad, le tenemos miedo.

Ud. es impredecible. Si leo sus discursos de la década infame, cuando iba sonriente de la mano de Menem, y aplaudía públicamente la venta de YPF, leo cosas distintas a las que leo hoy.

Si pienso que ofrecerá reglas claras, porque le creo cuando fue a Wall Street - con su extensa comitiva digna de un emperador, en uno de los hoteles mas caros del mundo, alquilando un Jumbo especialmente para la ocasión para no hacer escalas - me equivoco, porque apenas llegado a su tierra manda a uno de sus matones a apretar a una empresa petrolera (a la que Ud. ya boicoteó públicamente), y saca una resolución con carácter retroactivo. No resiste el menor análisis jurídico, si es que confiamos en que la Corte la declararía improcedente. Muchos miembros de esa Corte le deben a Ud. su estadía en ese Tribunal.

Encuesta: Qué dato le parece que es más relevante para un inversor que analiza hacerlo en Argentina:

a) Ud., su mujer, su hija y sus amigotes aduladores sonriendo, saliendo del Waldorf Astoria hacia Wall Street y sus palabras.

b) La resolución retroactiva contra Shell.

Le tenemos miedo porque Ud. es de temer.

Es verdad que manda a sus matones a intimidarnos. Matones como su Secretario de Comercio Interior que suele empezar sus reuniones con empresarios haciendo gala del tamaño de su miembro viril.

Los empresarios no saben, pero se imaginan, lo que les puede pasar si osan no acatar sus órdenes que manipulan la economía.

¿Los empresarios son cobardes? Saben que su responsabilidad es con sus accionistas, con sus clientes, sus proveedores y sus empleados. Sino, solo piense en lo que le ha sucedido a los empresarios de la carne – y a sus clientes, proveedores, accionistas y empleados - cuando quisieron endurecer su postura. Saben que si le dicen lo que deberían decirle, o hacen lo que deberían hacer, la empresa pierde a sus clientes, proveedores, accionistas y empleados.

¿O no?

Es el dilema. Si la cadena productiva se frenara. Si pusiera un tope. Un hasta acá llegamos, los recursos del Estado no serían los mismos. De donde piensa recaudar, Sr. Presidente, para poder pagar el combustible del jet en el que suele trasladarse su hija? Sabemos que tiene suficiente fortuna personal para costear personalmente cirugías, compras en las principales ciudades del mundo u hoteles de primer nivel. Sabemos que ya se ha enriquecido y que podría hacer esos gastos sin los fondos del estado. Pero sabemos que no lo está haciendo. Y sabe que no podría gobernar si la balanza se inclinara para el lado equivocado.

Sin esos pesos, ¿cómo piensa mantener a sus seguidores? Porque si se le acaba el efectivo, se le acaban sus seguidores. ¿Lo sabía? ¿O piensa que les gustan su estilo y sus ideas. La soledad del poder es cruel.

Alguien que me recomendó leer La Rebelión de Atlas comentó que en esa novela fue precisamente un empresario argentino el que decidió cerrar su empresa ante las decisiones autoritarias del gobierno, en vez de tratar de salvarse hipócritamente. Y que una vez hecho, y confirmándose la debilidad que suele haber en las meras palabras de los gobiernos populistas, otros tomaron la posta. Sin gente que generara riqueza, el gobierno rápidamente se vio en apuros.

Lamento y me disculpo por la falta de rigor intelectual al citar de esta manera un libro que no he leído, pero aún imprecisas, esas palabras ilustran una situación posible en Argentina.

Uno cosecha lo que siembra. No es gratuito haber vuelto a enfrentar a todos los argentinos. No es gratuito haberse peleado con Chile, Brasil, EEUU, Inglaterra, Holanda y otros países irrelevantes comparados al nuestro. No es menos terrible el vergonzoso e injustificable boicot ilegal a Uruguay.

La violencia desatada en estos días es parte del costo. Exageraciones? Complots?

Las archi-repetidas excusas de las conspiraciones sirven para no hacerse cargo de nada y poner la culpa en otros. Y en eso los argentinos somos especialistas.

Nunca nos hacemos cargo.

No se puede hacer lo que uno quiere. No se puede cortar una ruta para reclamar por otro derecho, no se puede poner al rector de la UBA que se quiera. Y si no elijen a mi candidato, nadie vota. No se puede sacarle el DNI a los policías de Misiones porque muchos votarían en contra de su apadrinado Gobernador Rovira. No se puede porque uno tenga ganas de estatizar hacer una reyerta en el Hospital Francés.
El desorden se ha apoderado de la sociedad. Las normas están. Hay miles de ellas, pero no se aplican. No hay premios ni castigos, y desde el poder los ejemplos que se dan, crispan. Nos preguntamos a qué sociedad queremos parecernos. A la de Perón en San Vicente, Arafat en Palestina o Juan Pablo II en el Vaticano.

Una de las mejores definiciones que he escuchado de Ud. provino de alguien que lo conoce en lo más íntimo, desde sus primeros días como gobernador:

- “Él es tribal", me dijo.
- “Trivial?” Pregunté azorado,”Pensé que esa era su mujer”.
- “No querido, tribal, de tribu”, me contestó con algo de suficiencia. “Solo sabe manejarse por instinto y en busca de la supervivencia. Jamás lo verás hacer algo más allá del día a día. No lo sabe hacer, pero sí sabe llevarle comida a sus cachorros.”

La doble moral

Qué barbaridad!!

Los argentinos tenemos doble moral.

Y estamos encandilados.

Una liebre, intenta cruzar la ruta. Luces altas. Se inmoviliza. El encandilamiento puede provocarle la muerte. Y se la provoca.

Los argentinos estamos encandilados por el dinero. Por las ventas. Por los manipulados indicadores.

Estamos desde hace muchos años en manos de una corporación política que tiene niveles de corrupción inimaginables para el común de la gente. No hay salida. Estamos en sus manos. Y ellos lo saben. De alguna manera se irán alternando para que los nuevos intenten, con un matiz levemente distinto, entronarse, salvarse.

Qué barbaridad!!

Alguien piensa que hemos descubierto una nueva manera exitosa de manejar la economía y el orden en un país? Mandar matones, intervenir la economía, inocular aftosa como represalia, prohibir la exportación de carne, boicotear a las empresas, sacar resoluciones directas y retroactivas en contra de una en especial, mantener dólar fijo y retenciones, controles de precios que solo tapan la presión de la inflación, estatizaciones. Alguien piensa que hemos encontrado un nuevo modelo exitoso?

Tiene suerte Señor Presidente. Si lo piensan no lo dirán.

Nuestra doble moral nos permite dormir tranquilos sabiendo que desde el Ministerio de Planificación se cobran cifras siderales apartadas de la ley.

Qué barbaridad!!

Nos permite estar tranquilos frente a una senadora – su mujer - que un día representa a una provincia y al día siguiente a otra. Y que no vota por no tener domicilio en la provincia a la cual se postulaba. O ante la prohibición de asumir a un diputado electo, o el cambio súbito de partido de intendentes, diputados, senadores. Nos permite mirar para otro lado cuando funcionarios delincuentes son cooptados por Uds. porque de esa manera los silencian. Nos permite hacer vista gorda a que pague cifras siderales a un corrupto gremio y su prepotente y poderoso representante.

Pero los números dan bien. El encandilamiento es severo.

Decimos “Que barbaridad!!”, nadie sabe que pasó con los millones de dólares expatriados por Ud. desde Santa Cruz”, pero no nos importa realmente. En el kiosco las ventas andan bien.

Es más entendible en los diputados, senadores, intendentes y gobernadores que se sabe pertenecen a una clase política que se mueve por esos valores, y que si mañana tienen que cambiar de opinión lo harán sin remordimientos, con palabras ampulosas, haciéndose los indignados y defenestrando a las autoridades actuales.

Pero el encandilamiento severo se ve en algunos amantes de la libertad. Y es la que mayor tristeza me provoca. Defensores de las libertades individuales, de los derechos humanos, de la libre empresa, del derecho de propiedad. Descubrieron que sus estudios fueron innecesarios. Que solo había que dirigir la economía como un dictador, poner precios máximos, y una cotización de dólar alto para que nos transformemos en una potencia envidiable. Los números dan, dicen mientras sus pupilas se achican ante los faros.
La justificación del silencio y del apoyo implícito es consistente con nuestra dualidad respecto del cumplimiento de las normas.
Los argentinos creemos que las normas son personales, solo para nosotros, creemos que está en nosotros la interpretación de la norma, y el decir si se aplica o no se aplica Eso es lo que creemos los argentinos, que ellas se tienen que aplicar para los demas. Siempre uso - los lectores de mi blog lo saben - el ejemplo de cómo manejamos en cualquier clase social. Cuando una Toyota Prado cruzando en colorado pisa a tu hija de 3 años y le aplasta la cabeza contra el pavimento, o cuando la pisa un Ford Falcon sin luces, todo oxidado, sin frenos, va a ser lo mismo. Va a ser un argentino. y se justificará de alguna manera. Un fiel representante. Y la víctima se indignará, aunque cometa reiteradamente la misma infracción.

Algunos queremos una sociedad donde el orden impere y la ley proteja nuestros derechos.
Algún cliente me llamará para decir que prefiere no trabajar más conmigo. Es posible. Y es un costo que asumo en honor a mi coherencia.

La estrategia del miedo viene siendo exitosa. Son Uds. los que con éxito llaman a las empresas para avisarles que se hagan cargo si auspician al periodista Joaquín Morales Solá.

Qué barbaridad!!

A Menem le perdonábamos sus desfalcos porque los indicadores andaban bien. Ahora, estamos haciendo lo mismo con Ud.. “Estamos edificando una torre impresionante, y como nadie ve los cimientos, hacemos como que no son necesarios”, me dijo un talentoso abogado amigo.

La doble moral y el miedo ganarán. Y quédese tranquilo, tendrá reelección por muchos años.

O me parece ver un casi imperceptible rictus distinto en el rostro de su mujer?

lunes, octubre 16, 2006

La Vida al Timón

Tener objetivos es fundamental en el camino del éxito. Tener objetivos permite priorizar y dejar de lado las decisiones que no colaboran para el cumplimiento de esos objetivos. Tener objetivos escritos ayuda además a evitar los malos entendidos, deambular sin rumbo y a tener una visión más clara de los mismos.

En reiteradas oportunidades me referí a la importancia de contar con sistemas de Evaluación de Desempeño y lo esencial que resulta para las personas que trabajan en su empresa el conocer sus objetivos, y saber que sobre el cumplimiento de ellos se basará la evaluación que estará relacionada con los premios por desempeño.

Quiero presentarles una herramienta extremadamente sencilla para escribir sus objetivos personales, profesionales y laborales, y que espero que lo ayude a tomar el timón de su vida, con plena conciencia de las limitaciones que la realidad se encargará de relativizar. Fue Horacio Bolaños quien hace muchos años me ayudó con una herramienta de este estilo a reflexionar acerca de mis objetivos.

En una hoja, de papel o de calculo, como prefiera, trace cuatro filas y cinco columnas . Las filas indicarán: laboral, profesional y personal; mientras que las columnas indicarán períodos de tiempo de uno, cinco, diez y veinte años. Si la lógica indica que no alcanzará ese número, gradúe la escala de forma tal que represente proporcionalmente sus próximos años. Si los representa con los años 2008, 2012, 2017 y 2027 le será mas atractivo aún su viaje imaginario y su formulación de objetivos.

Escribirá simplemente donde - no como preposición de lugar - quiere estar en esos años, en el ámbito correspondiente. Piense el cargo, posición, empresa, estilo, responsabilidad, localización geográfica, etc., deseados para ese ámbito, en esa etapa de su vida.

A principio de este mes, en el proceso de coaching a un cliente, noté que le costaba diferenciar entre el ámbito laboral y el profesional. Para este ámbito, piense en Ud. como profesional, no como trabajador. Piense en su evolución intelectual respecto de su profesión. Si quiere ser un referente, si profundizará en su especialización, si escribirá un libro, si será profesor universitario o si estudiará una nueva carrera.


No deje de pensar en su familia, sus hobbies, su mejora en la practica de algun deporte, sus vacaciones o su lugar de residencia, cuando planifique sus objetivos personales.

Complete la grilla. Sea ambicioso. Sea realista. Sea sincero con sus objetivos más profundos. Y téngala presente como guía en el diseño de sus próximos años. Si Dios quiere, caminará firmemente hacia lo que ha soñado.

lunes, octubre 09, 2006

Detalles Diferenciales y Relevantes

Fue de los labios de Dwight Eisenhower - cierta o no - donde escuché una cita jerarquizando los detalles en el ejercicio del poder, que básicamente pregonaba: "Las grandes decisiones no suelen ser tan difíciles. Es en los detalles donde se manifiesta el talento de las personas que administran poder ". Personalmente agregaría que es donde el mismo se valida.

Tiendo a creer que la centena de frases hechas respecto a que los detalles hacen las diferencias y sus variantes, son ciertas. Tal vez por mi estilo personal de management y liderazgo me incline a pensar que siempre es así, sin embargo no me resulta sencillo imaginar un estilo que no requiera de ese cuidado por las pequeñas decisiones. Las que hacen la diferencia en nuestros equipos de trabajo, nuestras organizaciones a cargo o en nuestros clientes, proveedores y accionistas.

Suelo sorprenderme por los detalles. Suelo ser permeable a los detalles. Cualquiera sea el rol que una determinada situación me exija. Reflexionar sobre las acciones que me han llevado a respetar los liderazgos que he conocido, tanto en superiores, pares, empleados, o clientes con su gente, me conduce inevitablemente a reconocer que esos conceptos se han forjado al verlos tomar decisiones del día a día, y no las grandes decisiones estratégicas. No por ello - todos saben la relevancia que siempre he dado a la visión estratégica - ésta pierde importancia. Sin embargo, al momento de evaluar la capacidad de administrar el poder, la vara de medición más precisa me sigue resultando el manejo de pequeños conflictos o decisiones, y sus detalles.

Voy a referirme a la relevancia de los detalles desde dos ángulos diversos pero complementarios.

El primero será acerca del cuidado que debe darse a los detalles, por la implicancia que tiene en otras personas, y a los que llamaremos "diferenciales".

El segundo no se refiere a la minuciosidad en las decisiones, sino a aquellas decisiones que por su envergadura podrían parecer insignificantes u obviables, y que pese a ello es donde el verdadero líder muestra su habilidad y coherencia en el manejo del poder, y los llamaremos, no inocentemente, "relevantes".

A fin de enfatizar el concepto me extenderé en un ejemplo para cada caso.

Los detalles como cliente (Detalles Diferenciales)

En un taller reciente donde cada uno de los participantes - nivel gerencial - contaba su mejor experiencia como cliente, no resultó sorprendente que más del 75% hubieran citado ejemplos en que el prestador del servicio había reaccionado favorablemente a un defecto en la provisión inicial del mismo. Este porcentaje - o mayor - se repite una y otra vez en cada taller. Saber reaccionar ante el error es una de las experiencias que más perduran en la memoria de los clientes. Tanto positiva como negativamente. Es por ello que insisto siempre en la preparación y capacitación de la "primera línea", a quien debe darse la responsabilidad y libertad de tomar la decisión que considere adecuada en ese momento. Y para esto debe estar debidamente formado por la empresa.

Reflexione acerca de sus satisfacciones como cliente y verá que primordialmente estarán dadas por esos detalles. Sepa que detrás de esa satisfacción es muy probable que haya un trabajo profesional donde se priorizó el cuidado de lo que puede resultarle a Ud. importante como cliente. Esos detalles que suelen exceder nuestras expectativas son los que generan una corriente de simpatía con el producto y la empresa, y ayudan a fidelizarnos como clientes.

Los detalles como empleado (Detalles Relevantes)

He conocido directivos que no tenían la menor idea de las cosas que podían resultarle importantes a cada uno de sus empleados. Y por ello, decisiones que afectaban a éstos habían sido tomadas sin darle la relevancia que en realidad tenían. Hay veces donde esas pequeñas decisiones tomadas casi sin análisis previo impactan drásticamente en la credibilidad y el liderazgo.

Recuerdo vívidamente cuando tuve que contarle a un Gerente General que su persona de confianza pasaba gastos personales como si fueran de representación. El no asumir el hecho como relevante tuvo en mí un efecto directo en la credibilidad de su discurso. El tema era menor, pero su decisión de hacer oídos sordos fue un excelente parámetro para evaluar su coherencia en el manejo del poder.

Las posiciones de alta responsabilidad están acompañadas de la visibilidad. Esa visibilidad está dada por los hechos y por las decisiones. Los empleados estarán orgullosos de tener directivos que hayan hecho una buena lectura del mercado y las necesidades de sus clientes. Pero escudriñarán implacablemente las decisiones de todos los días, máxime si los afecta, o a alguno de sus compañeros.

El mal manejo de problemas aparentemente menores puede implicar pérdida de autoridad. Aquellos que suelen hacer mal uso del poder, suelen no dedicar a estos detalles ni tiempo ni energía, o cuando deben enfrentarlos equivocan las decisiones.

Qué hacer

Revise los procesos, arme programas de mistery shoping, recorra los puntos de venta con frecuencia, encueste a los clientes y capacite a su personal para que entienda que la decisión de compra de un cliente puede estar dada simplemente por haberle reconocido y recordar su nombre. Y confíe en ellos dándoles libertad para que decidan lo que crean mejor para su empresa en los momentos críticos con un cliente.

Si Ud. es de aquellos que tienen poder y no sabe tomar decisiones acertadas cuando éstas son aparentemente menores, probablemente su liderazgo sea solo formal, y endeble. Si suele tomar decisiones acertadas, pero le cuesta darle la importancia que en realidad tienen, por estar demasiado focalizado en las grandes decisiones, lo incentivaría a reflexionar sobre el impacto que tiene el descuidar los detalles. No solo estará resolviendo un tema menor. Lo estarán mirando. Y tenga la certeza que esas decisiones para otros pueden ser la diferencia entre seguirlo fielmente o no en el futuro.

Los detalles diferenciales y relevantes son, ambos, importantes tanto para clientes y empleados como para accionistas, proveedores y stake holders en general.

Cuando esta semana tenga que decidir sobre ese pedido especial que uno de sus gerentes le ha hecho, casi como al pasar, piense en las diferencias entre lo visible e invisible de sus decisiones.

lunes, octubre 02, 2006

Desvinculando a un Empleado

"La pasé muy mal. Me costó mucho despedirlo porque realmente es buen profesional y buen tipo, pero la estructura estaba enorme y tuvimos que sacarlo. Qué mal momento pasé!!!"

Este comentario que parece inverosímil es real y corresponde a uno de mis clientes - quien me autorizó a publicarlo - en la primer reunión que tuvimos luego de un proceso de reestructuración que le resultó tan desastroso que derivó en su decisión de profesionalizar el área de Recursos Humanos. Poner el foco en uno mismo en una entrevista de desvinculación suele ser uno de los principales y mas graves errores al momento de hacerlo.

Sin duda es un mal momento, pero lo es peor si uno no se ha preparado o no considera algunos puntos que, a mi entender, son relevantes a la hora de realizar la entrevista de salida.

No vamos a referirnos a los pasos previos a la decisión, que son sin duda los más importantes. Sin embargo no quiero dejar de mencionar la importancia de contar con algunas definiciones incluidas en lo que podríamos llamar Política de Desvinculaciones por parte de esa empresa en particular. Nos referiremos exclusivamente a desvinculaciones sin causa.

En cuanto al paraguas que debería impregnar el resto de las decisiones incluidas en esta política, mi consejo personal, que aprendí hace muchos años de José María Fernández Alara, es "Al que se va, puente de oro", lo cual no necesariamente tiene que relacionarse con el aspecto económico.

La "Política de Desvinculaciones" debería incluir definiciones tales como la interpretación que se hará de las leyes indemnizatorias, plazos en que se deberá abandonar el puesto de trabajo, topes máximos, bonus proporcionales, responsable de la comunicación, programas de outplacement y otros. Los empleados deberían conocer estas políticas para no desilusionarse ni preocuparse en exceso respecto a las condiciones de salida.

Pero hoy quiero referirme específicamente a la entrevista de salida. Pero antes de eso quiero recalcar lo que es para mí lo mas importante. La decisión ya está tomada. Probablemente le cambie la vida para siempre a esa persona y durante toda su vida se acordará de ese momento. Sea cálido. Cuídelo. Entiéndalo. Respételo y ayúdelo. Si la empatía es necesaria en un líder, es en este momento que debe aflorar en plenitud.

Preparación

Una vez tomada la decisión tiene que seguir algunos pasos previos. Dependerá de las políticas que haya fijado si la reunión será de negociación o de comunicación. Obviamente me refiero a las condiciones y no a la decisión. Aún así siempre sea flexible ya que tal vez desconozca alguna situación particular de su empleado que lo puede hacer ponderar de distinta manera los beneficios que ud. con la mejor voluntad había pensado.
Trate de familiarizarse con la situación personal y familiar de su empleado para poder comprender sus necesidades.

Realice con la persona adecuada los cálculos correspondientes a la indemnización. No necesariamente los hablará en la reunión, pero deberá tenerlos a mano. Vaya solicitando asimismo, por ejemplo, el comprobante de retención del impuesta a las ganancias, certificados, etc., y tenga escritas todas las decisiones en relación a los beneficios o condiciones de salida.

Fije una hora, sin comunicarla, preferentemente al final del día. A veces es recomendable que también sea hacia finales de la semana, para que la persona pueda ir pensándolo y asumiéndolo durante el fin de semana.

Asegúrese que el lugar de la reunión se encuentre disponible, y que sea un lugar donde nadie pueda interrumpirlo y que sus paredes contengan las voces y, por supuesto, sea privado.

La entrevista

No lo llame por teléfono. Búsquelo personalmente y pregúntele si puede juntarse con ud.. Sé que esa caminata hasta el lugar elegido puede ser eterna. Cuídese de no hacer bromas en el camino si se cruza con alguien, ni atender el teléfono. La entrevista ya empezó.

Muchas veces - dependiendo de la Política de Desvinculación adoptada - en la reunión se encontrarán presentes el jefe directo y alguien de Recursos Humanos. Es el jefe directo quien tiene que hacer la comunicación. Recursos Humanos será una señal de que esta es una decisión de la Cía y no personal, y por supuesto, deberá colaborar con su experiencia para garantizar que la comunicación sea exitosa.

Otras, son reuniones cara a cara. Decenas de veces, y por diversas razones, he tenido entrevistas de salida a solas con la persona y debo decir que han resultado más eficaces para lograr el objetivo de comunicar claramente y poder contener a la otra persona.

Están sentados, frente a frente. Tiene ud. ya preparada agua, y - aunque le parezca ridículo no lo es - en su cajón tiene pañuelos descartables. Es en ese momento donde debe recordar que la persona merece más que nunca ser tratada como adulta. Sea directo aunque parezca crudo. No dé lugar a dudas respecto a la decisión. Y que la comunicación de la decisión abra la charla.

Una frase podría ser: "No tengo buenas noticias. Hemos decidido desvincularte a partir del último día hábil de este mes. Es una decisión tomada y que no tiene vueltas atrás. A partir de ahora, contá conmigo porque intentaremos, en la medida que podamos, que tu proceso de salida resulte lo menos dañino para vos".

Los porqué será un tema ineludible y casi con seguridad inmediatamente posterior. Si hizo las cosas bien, la sorpresa no debería ser muy grande. Si fue por desempeño, con mayor razón, ya que un esquema no demasiado sofisticado de evaluación debería haber alertado al empleado del incumplimiento de sus objetivos. Si el motivo es una reestructuración, los empleados deberían también haber contado con información de que las cosas no estaban marchando de la forma esperada. Sí en este momento surgirá el pedido de explicación de las razones por las cuales es él el escogido.

Varios profesionales me han contado que sus experiencias resultaron negativas precisamente porque empezaron hablando de la situación de la empresa, del área, de lo bien que trabajaba, y que ya tarde se daban cuenta que la decisión - lo más importante para comunicar - quedó diluida y entremezclada con las razones. Recuerde en todo momento que la reunión precisamente no se trata de ud., ni de su área, ni de su empresa. Sino de la persona que se está enterando que pierde su trabajo, que luego de las palabras iniciales entrará en una nebulosa donde todo lo que le diga le parecerá lejano, mientras se imagina la cara de su cónyuge al contarle, o cómo enfrentará a sus hijos, o sus deudas.

Recuerdo una entrevista, en una de las empresa en que trabajé, en que acompañé a un mediocre y egocéntrico gerente administrativo - que increíblemente sigue en su puesto - y el eje de la reunión era lo poco que había podido dormir como consecuencia de esta decisión y lo mucho que le costaba comunicarla. Volver a poner el eje en la persona fue mi tarea.

Cuando surja esta etapa de la entrevista nunca olvide que jamás, repito, jamás, deberá entrar en discusiones sobre las razones que llevaron a la decisión. Y mucho menos dar cátedra de las cosas que la otra persona debería haber hecho. Recuerde que ya se tomó la decisión más drástica. Escoja bien las palabras para que no resulten en temas discutibles. Busque variables comprobables, las cuales en definitiva deberían haber sido las que derivaron en la toma de la decisión. Tenga presente que una discusión podría arruinar su objetivo de tender un puente de oro. Si le ocurre, es preferible cambiar el tema, deslizar un "puede ser, pero esto es lo que hemos decidido", pero debe mantener la calma y la frialdad para hacer bien lo que su empresa espera de ud. en ese momento.

Es muy importante también hacerse cargo de la decisión. Si ud. no está de acuerdo, no es la persona mas recomendable para hacer la comunicación, aunque en algunos casos es inevitable. Si es el caso, no lo diga. Ud. representa en ese momento a su organización. Es muy frecuente que para aliviar la carga de esa comunicación muchos jefes o gerentes eludan su responsabilidad y hablen como si no hubieran sido parte de la decisión. Esto es un grave error que se paga con pérdida de liderazgo y de autoridad frente al resto de los empleados, además de ser una falta de respeto a la persona involucrada.

La etapa siguiente es charlar sobre las condiciones de salida, y es en este momento donde debe evaluar - o darle la opción a la persona - si prefiere hablar de ello en ese momento. Si el paquete de beneficios es acorde a la ley o superior, tenga la tranquilidad de darle el número final, para que él mismo pueda constatar por su cuenta esos beneficios. Si por el contrario su empresa es de aquellas que buscan atajos, sepa que lo primero que hará la persona luego de llamar a su casa, será consultar a un abogado.

Dependerá de la forma en que en su empresa decidan materializar la salida - telegrama, renuncia, acuerdo ante escribano - para definir los pasos posteriores. En el final de la reunión no olvide mencionar cómo serán esos próximos pasos y qué espera en relación a su comportamiento posterior - como se despedirá de la gente, si podrá mandar un mail a todos, si puede o tiene que seguir viniendo hasta la fecha fijada, etc. En cuanto al traspaso de los temas, aunque para ud. sea relevante, no lo demuestre en este momento.

Como cierre, pregúntele si tiene alguna duda, fije la próxima reunión si correspondiera, agradézcale todo este tiempo y quede - realmente - a su disposición.


Pese a todo lo mencionado recuerde que es ud. quien conoce a la persona y quien puede adivinar el momento adecuado, la forma, las condiciones y el tono, para que estén orientados a lograr su principal objetivo: tomada la decisión, hacer que el proceso resulte lo menos duro posible para la otra persona. Ella y toda la empresa lo valorarán.


lunes, septiembre 25, 2006

Reforzando la Identidad

"Lo que nos une es el colegio", dijo alguien en uno de los varios brindis que esta inolvidable semana hicimos veinticinco ex alumnos del Colegio San Juan el Precursor, en un centenario hotel de Yacanto, Córdoba, para festejar los veinticinco años de egresados.

Este viaje de cinco días tuvo como convocante nuestra historia común y nuestra identidad signada por el colegio.

Este colegio de San Isidro del cual me siento orgulloso inauguró reciente y exitosamente el Centro de Ex - Alumnos en un emotivo encuentro festejando los 50 años de su fundación, donde se mezclaron edades, historias, recuerdos, profesiones y destinos, lanzando así las actividades que permitirán retomar y afianzar el vínculo con el colegio y entre los ex alumnos. Distintas camadas diluyeron ese día sus fronteras.

El IAE, a su vez, y tal como lo hemos comentado, tiene un impecable esquema de retención de sus Antiguos Alumnos.

En definitiva, la necesidad de tener esos factores comunes que nos otorgan identidad, y que permiten enorgullecernos por pertenecer, tiene un altísimo valor agregado y retorno para esas entidades que logran hacerlo con éxito.

Anteriormente nos hemos referido a la importancia del trato a quienes han pasado por una determinada institución, y a la fuente de información que ese trato representa para los que aún no han partido.

Hoy quiero insistir en la importancia que, desde la empresa o institución que fuere, puede tener el armado de un inteligente plan de ex integrantes. No me refiero a planes de fidelización de clientes. Sí a generar sentido de pertenencia entre los miembros de alguna comunidad determinada, una vez que su paso activo por esa institución ha finalizado.

Es cierto que en estos días son muy pocas o ninguna las empresas que comprenden el valor que puede tener para su organización. Sin embargo, es una ecuación donde todos ganan.


Hoy, los esquemas de fidelización de miembros internos, está reservado principalmente para entidades educativas y deportivas. En el futuro, las empresas que manejen de manera diferencial esta oportunidad, tendrán una ventaja competitiva relevante.

Son muchas las variantes que esos programas pueden incluir, pero no deberían dejar de contemplar algunas premisas esenciales tales como generar acontecimientos que impliquen la vuelta al lugar físico, comunicación no abusiva pero constante, datos actualizados, mantener descuentos en productos, valor agregado a través de conferencias o cursos, la eliminación de las barreras internas - generaciones, años en esa empresa, cargos - de forma tal de permitir el aprovechamiento de la red de contactos y, aunque parezca una obviedad o nimiedad, buen merchandising. Ud. se sorprendería de las conductas que genera el merchandising, en especial si es gratuito.

Cuando uno se siente parte, cuando uno se siente orgulloso por ser o haber sido, puede transformarse en uno de los mejores agentes de marketing que esa empresa o institución puede tener. Un verdadero embajador que tendrá impacto en futuros clientes, empleados actuales o futuros, proveedores y competidores. Ese pertenecer le puede dar sentido a muchas acciones que de otra manera no se realizarían. Pero la confianza que genera el saberse del mismo equipo potencia las oportunidades, ya sea de negocios, benéficas, deportivas, lúdicas o culturales.

Mantener el contacto con los anteriores miembros de esa pequeña comunidad a través de un profesional y programado esquema de relacionamiento es posible en las empresas. Recursos Humanos podría generar así un valor diferencial que permitirá un mayor orgullo a todos quienes de alguna manera estuvieren relacionados con esa empresa.

Piense, hoy, en el impacto que tendría en su empresa tener planes que garanticen mantener el contacto con aquellos quienes han dedicado horas, días y años a su empresa, y que ya no lo hacen, independientemente de la razón de ello. Piense en como podría fortalecerse ese orgullo por haber pertenecido. El mismo orgullo que se fortalecería cuando ud. se aleje.



lunes, septiembre 18, 2006

La Clemenza di Tito

"Ah, se fosse intorno al trono
Ogni cor cosi sincero,
non tormento un vasto impero,
Ma saria felicita."

En boca del emperador Tito, puestas por Mozart, cantadas por un deslumbrante tenor en la versión de La Clemenza di Tito que estos días la maravillosa Buenos Aires Lírica está ofreciendo en el Teatro Avenida, en la capital Argentina, esas palabras parecen delinear uno de los temas mas relevantes del management.

Rodearse de personas confiables es imprescindible.

Sé de la opinión de muchos expertos con los cuales he mantenido interesantes y enriquecedores debates. Sigo sin embargo sosteniendo que los controles suelen ser insuficientes, caros, con efectos no deseados y a veces desconocidos. Nadie debería leer en estas líneas una oposición a los controles. Pero sí mi énfasis en la necesidad de contar en los equipos directivos con gente que comparta valores similares.

Valores son las cosas a las cuales les otorgamos valor. Lo que cada uno considera valioso. Las personas asignamos distinto valor a distintas cosas. En aquellas vinculadas a la manera en que los objetivos propios de una organización deben cumplirse, el grupo directivo debe tener afinidad. La Gerencia General no sé si entonces sería felicidad, como la que Tito nos propone, pero esa afinidad facilita el foco en temas que generen mayor valor agregado a su empresa.

Hace unas semanas un cliente me planteaba su duda ante la pérdida de confianza hacia un muy eficiente Gerente de su empresa. Las razones de ello eran justificadas. En estas cosas se puede dudar, pero hay que hacer lo que corresponde rápidamente, y es por eso que parte del trabajo consistió en efectivizar su salida y su adecuado reemplazo. Personas eficientes, a quienes les hemos perdido la confianza, pueden hacer de nuestra gestión un tormento.

"Se all'impero, amici Dei,
Necessario e un cor severo;
O togliete a me l'impero,
O a me date un altro cor.
Se la fe de' regni miei
Coll'amor non assicuro:
D'una fede non mi curo,
Che sia frutto del timor."

El miedo funciona. El liderazgo por temor que Tito rechaza puede interpretarse como blando. Nadie debe olvidarse que puede manejarse una empresa infundiendo miedos y temores a los empleados. Funciona, creame. Creame tambien, que el plazo siempre será corto en un entorno razonablemente competitivo.

Las empresas pueden necesitar este estilo de liderazgo en momentos determinados. Pero se debe tener plena conciencia de su escasa sustentabilidad a largo plazo. Tito no podría haber gerenciado exitosamente en esos casos, o al menos sin sufrir. Los líderes tienen que adecuarse a los momentos que sus organizaciones reclaman. O las organizaciones sino deberán cambiar sus líderes.

Una vez superada esa necesidad que temporariamente pueda tener su empresa, aleje de su estilo, como el magnánimo emperador, su liderazgo por temor.

"Tardi s'avede
D'un tradimento
Chi mai di fede
Mancar non sa.
Un cor verace
Pieno d'onore
Non e portento
Se ogn'altro core
Crede incapace
D'infedelta."

Por último, es Plubio quien en un recitativo alerta a Tito sobre los peligros de las personas confiadas. Es difícil entender que cosas tan disímiles puedan mover a los seres humanos. El conocimiento de los respectivos equipos en todo sentido facilitan la comprensión de las conductas. Ud. debería conocer a su gente. Hablar con ellos sobre sus ambiciones, sus valores, sus ideales. Acercarse no para generar empatía , sino para comprender mejor sus motivaciones, sus necesidades, sus frustraciones y sus dudas. Así conociendolos, alejará sorpresas. No espere la forzosas reuniones anuales de Evaluacion de Desempeño para conversar sobre estas cosas. Agéndese reuniones personales para conocerlos más. Aléjelos de la vorágine diaria. Empiece hoy. Ahora.

Es cierto que a los bondadosos les cuesta comprender la maldad, o a los fieles comprender la traición. No cambie su bondad o su fidelidad por ello. Solo sea conciente que parte de sus responsabilidades consiste en no sorprenderse ante la falta de aquellas.

Mozart, docientos cincuenta años después, nos ayuda a ser mejores managers.


lunes, septiembre 11, 2006

9/11

Ud. se considera de izquierda? De centro, de derecha? Es ateo, católico, agnóstico o musulmán, ? Ud. es cerrado, abierto, liberal? Gordo, flaco, alto? Es comunista, conservador, racista? Considera importantes los derechos humanos? La libertad? La propiedad privada? Ud. es resentido? Amigable? Culto? Apasionado? Informado, blanco, mestizo? Mujer? Varón? Ha viajado? Es ecologista? Feminista? Tiene hijos, hermanos?

Hace cinco años una serie de atentados enmudecieron al mundo. Con razón.

Hace cinco años, 3.030 personas inocentes murieron y 2.337 resultaron heridas. Solo en WTC 343 bomberos y 75 policías murieron. Fueron 124 los muertos en el Pentágono, estando en tierra, más los 64 que estaban a bordo del vuelo 77 de AA.

Sea quien fuere.

Sea lo que sea, lo que piense sobre la nefasta política exterior de los EE.UU..

Cualquiera sea su ideología.

Jamás. Jamás debería ser indiferente a ese terrible asesinato en masa de civiles, del que nos tocó ser contemporáneos. Jamás debería justificarlo. Relativizarlo. Olvidarlo.

Hoy mi homenaje a todos aquellos que despertaron ese día pensando tal vez que sería un buen día. Que se pusieron el traje para ir a trabajar, o que salieron rápidamente a ponerse el casco y entre sirenas llegaron a la base de las Torres. A los que no soportaron y se adelantaron en un salto interminable.



A todos aquellos que tal vez ni siquiera hayan podido desayunar con sus hijos por última vez, pensando que podrían hacerlo otro día cualquiera, como les habrá pasado a quienes en mi querida Buenos Aires volaron en la Embajada de Israel o la Amia. A todos aquellos, que no estaban preparados para la guerra, porque no eran soldados ni militares. A todos aquellos que, aún cuando fuera su trabajo, subieron las escaleras para ayudar a los demás, pero quedaron sepultados en el cemento. A los que habrán temblado y llorado de miedo a bordo de cada uno de los aviones. A sus familias destrozadas.

Nada justifica tanta maldad. A veces no merecemos llamarnos seres humanos.


Blog Art

Qué es Blog Art? Por unas horas estuve eufórico ante mi creación. Blog Art. Y creé una Galería Virtual de Bolg Art. Lo llamé Blog Art Corner. Una galería abierta no solo a poder publicar lo que desvirtuaría este blog si en él lo hiciera. Sino abierta también a cualquiera que considere que su expresión artística puede considerarse Blog Art. Blog Art: expresión artística que pueda ser expuesta en un blog. Pensé hasta en patentar la idea.

La realidad suele ser muy directa conmigo. Ya en agosto de 2003, en Brooklyn, Christina Rey acuñó el concepto.

Aún así, sin originalidad, siento que puede contribuir a poder expresarnos. En mi rincón podré publicar cuentos, poesías, ensayos, fotos, pinturas, mp3, videos o aquellas expresiones que el soporte blog permita. Y será una galería en la que todos aquellos que quieran podrán contribuir, haciendo llegar su obra amateur.

Blog Art. No es original. Tal vez le resulte interesante.

http://blogartcorner.blogspot.com

lunes, septiembre 04, 2006

Fluir


Muchas veces me han preguntado sobre la motivación en el trabajo. Nos hemos referido al tema varias veces, analizando las motivaciones extrínsecas, intrínsecas o trascendentes. Sin embargo, hay un factor decisivo en la motivación, que si bien puede incluirse entre las intrínsecas, tiene que ver con la conexión que la persona tiene con su trabajo.

Muchas vocaciones son detectadas en forma temprana. Suelen ser aquellas que tienen necesariamente un alto componente de talento distintivo necesario. En esos casos, el contacto con lo que posteriormente será una profesión se da en los primeros años de vida. Dentro de este campo se encuentran el arte en general y los deportes. Es en estos casos donde los talentos innatos requieren de una férrea disciplina posterior para destacarse, pero aún así, esas personas fluyen cuando se están dedicando a ese menester.

Katherine Benziger ha demostrado que cuando las funciones que nos tocan ejercer en nuestro trabajo diario no coinciden con lo que naturalmente nuestra personalidad está diseñada para hacer, el consumo de oxígeno es mayor, por lo tanto las tareas se nos vuelven más difíciles y en definitiva se transforman en una carga adicional, que puede llegar a impactar en el desempeño. En efecto, podemos forzar estas conductas que naturalmente no son coincidentes con nuestra personalidad, pero esos logros requerirán un esfuerzo extra.

Por el contrario, aquellas personas que logran hacer coincidir sus habilidades naturales, es decir aquellas cuya personalidad natural favorece, consumen una menor cantidad de oxígeno lo que puede colaborar con el mejor desempeño.

En la vida de negocios, las vocaciones suelen ser mucho menos marcadas y por ende más difusas y difíciles de identificar. No conozco casos en los que un niño de seis años demuestre, luego en el tiempo, que sus habilidades naturales de líder lo llevarían a ser un exitoso Gerente General. Por el contrario, chicos que sin un esfuerzo adicional de sus padres, tienen una asombrosa y natural facilidad para, por ejemplo, tocar un instrumento, es probable que mantengan esa habilidad en el futuro. Sin embargo solo la dedicación posterior los acercará a dominar ese arte.

Resulta en consecuencia más difícil en el mundo de los negocios identificar aquellas áreas o funciones que naturalmente nos llevarán a requerir menos oxígeno, que nos van a resultar naturalmente sencillas y, por ello, nos lleven a lograr resultados exitosos.

Por lo tanto, un paso decisivo para identificar aquellas habilidades es conocernos. Mirarnos en el espejo. Son incontables los tests de personalidad que mágicamente aseguran acertar sus cualidades y defectos. Sin embargo, no por eso deja de haber tests que realmente pueden ayudarlo. Tanto el Myers Briggs Type Indicator (free on line) como el Benziger son tests de autoconocimiento muy recomendables.

De esta forma, o de otra, pero siempre intentando conocerse más, identificando aquellas funciones o tareas en las que naturalmente “fluye”, podrá orientarse mejor, o al menos, entender por qué algunas tareas que inevitablemente tendrá que afrontar, le consumirán energía adicional.

lunes, agosto 28, 2006

La Risa de los Aduladores


Salvo que sus íntimos lo corroboren diciéndole que Ud. es muy gracioso, es probable que, aunque las personas de su equipo se rían a carcajadas de sus ocurrencias, no lo sea.
Uno de los mejores indicios de que una persona está rodeada de aduladores es ver sus risas ante los comentarios de su jefe.


Es una clara señal de alarma para el líder. Una de las peores consecuencias de un liderazgo demasiado firme, o de colaboradores obsecuentes, es que el líder tenga razón siempre. Un interesante artículo de Harvard Business Review acerca de los grandes intimidadores se refería al riesgo de los líderes sin oposición, ya que ganan discusiones que deberían perder.


Es un método que rara vez falla: mire a los Directores o Gerentes en una reunión de Directorio o de Comité Ejecutivo o mire a un grupo de Ministros o Secretarios cuando su Presidente o Gerente General hace un chiste, y podrá detectar rápidamente a los aduladores. Su risa es exagerada en relación a la comicidad del comentario. Dependerá de la inteligencia y preparación del líder rodearse de gente que esté dispuesta a mostrarle opciones distintas a las que él identificó.


Los aduladores, por su parte, jamás lo reconocerán. Intuyen que es una buena manera de preservarse, pero se auto engañan pensando que lo que hacen es respetar. Esas personas suelen estar convencidas que tienen libertad y que se animan a decir las cosas. Estos argumentos se le dicen incluso al líder, para convencerlo que está contando con un equipo profesional y que agrega valor.

Las risas obsecuentes son, a su vez, muy frecuentes.

La próxima vez que vaya a hacer un comentario gracioso a su equipo - puede antes chequearlo en casa para comparar - esté atento a las risas falsas. Y dude.

Si por el contrario Ud. nota que se ha reído un poco forzado de la última gracia de su jefe, no se excuse. Piense si realmente está ayudándolo a tomar mejores decisiones.

lunes, agosto 21, 2006

Estamos Equivocados

Pensar que la religión verdadera es justo la que nos tocó recibir en educación sin reconocer que esa probabilidad es extremadamente baja, es infantil o al menos no parece tener alto rigor intelectual. El mapa actual de las religiones indica que una enorme mayoría, sea cual fuere la religión verdadera, ha equivocado sus creencias. Sea esto relevante o no y relativizando el concepto de religión equivocada. Para algunas religiones no lo es en absoluto, y aún cuando la verdad sea una, será para ellas irrelevante la religión abrazada en la tierra.

Hoy en día, en que esta ha sido una de las principales razones que han generado que los seres humanos nos aniquilemos entre sí, es menester identificar la enorme posibilidad de, aparte de la barbaridad per se, estar matándonos por conceptos errados.

El futuro de la humanidad está jaqueado por los fanáticos religiosos.

Uno de los mayores errores de éstos es creer que abrir la posibilidad a haber optado por una religión que no resulte al final de los días la verdadera, no debería ser un concepto propio de alguien de fe, sino del relativismo. Suelen vivirlo con una certeza inquebrantable a cualquier embate y con respuestas estudiadas que brotan instantáneas, manifestando una obstinada cerrazón. Basta ver algunos líderes religiosos que se erigen como dueños absolutos de la verdad y en algunos casos irradian amenazas y odios. Esta inseguridad teñida de soberbia les permite encumbrarse en su verdad y, llegado el caso, denostar a los desdichados que no han recibido la bendición divina de la iluminación. En algunos casos a través del peor disfraz de la soberbia, la lástima. En otros juzgando implacablemente y hasta a través de la toma de armas o explotarse en medio de una multitud inocente, por considerar enemigos a quienes osen elegir otro Dios.


El respeto verdadero por el otro es un mandato incluido en casi todas las religiones, sin embargo son sus mayores defensores quienes suelen tener una incapacidad absoluta para interpretar estos mandatos. Los fanáticos no son exclusivos de algunas religiones.

El mundo sería decididamente distinto si los seres humanos aceptáramos la posibilidad de estar equivocados, lo cual, en este tema y como vimos inicialmente, es así en la mayor parte de los casos.


lunes, agosto 14, 2006

Mi Blog

Cuando estaba empezando la década del 90 y trabajaba en Alpargatas, una enorme empresa textil argentina, no encontraba demasiados argumentos para justificar ante el Gerente de Sistemas que me instalaran Windows. En ese momento ninguna pc de la empresa lo tenía, pero había leído en una nota de una revista americana que ese sería el sistema operativo del futuro y no quería perder el tren. Debo haber sido convincente. Las obviedades de hoy no lo eran en el pasado y solemos olvidarlas.

Cuando en enero de este año publiqué mi primer post en este Blog, tuve que explicar cientos de veces lo que era. Hoy hasta un programa de televisión lleva ese nombre y todas los sites de los diarios dedican a este fenómeno lugares destacados. Ahora me preguntan por qué escribo el Blog. La mayoría de las preguntas tienen respuestas múltiples. O la mayoría de las decisiones que tomamos tienen variados factores o razones. En este caso, entre ellas se encuentra lógicamente el placer de escribir, aclarar mis ideas a medida que escribo, estar en contacto, pero sobre todo, el sueño de ayudar a pensar. Siempre he intentado dar mi punto de vista, que aún cuando resuene terminante, solo es una opinión. Ese sueño es que aunque sea uno solo de los que se toman el trabajo de leer cada o alguna semana estas líneas, pueda pensar: tal cual, nada que ver o, se olvidó de mirarlo de este u otro lado, y eso haya servido para enriquecerlo de alguna manera. Saber que salvo en Africa, semanalmente por lo menos una persona de cada continente lo lee, me motiva aún más.

Soy consciente que a muchos aburre cuando escribo de mi especialidad, Recursos Humanos. Mirando hacia abajo veo que pudimos abordar temas como estilos de liderazgo (
La Libertad Motivadora, Motivando en Varios Planos, Jefe Estoy Desmotivado) en los que traté de reflexionar sobre las ventajas de conocerse uno, conocer y entender a la gente, lo que motiva y la productividad de dar libertad de acción.

Intentando reflejar mi visión sobre algunos factores relevantes en las empresas busqué ayudar a quienes trabajan en ellas a entender mejor la realidad de todos los días, como cuando hablamos de la conveniencia de
las vacaciones, como usar el mail en esos días, o prepararse para un mundial, mirar como tratan a los que se van para saber como nos tratarán a nosotros, no mirar al monitor y mirar a quien nos habla, si trabajamos en servicios tratar de mirar siempre con ojos nuevos, descreer de muchas Misiones/Visiones si los hechos no las corroboran y adelantarnos para los nuevos entornos de trabajo a distancia. La selección de personas tiene también impactos impensados y suelen repetirse los errores y es por eso que varias semanas ocupó espacios.

Pero también vivo en los mismos días y en el mismo mundo que quienes leen este Blog. Por eso me pregunté por qué hace
calor en verano, si los genios se dan cuenta que lo son, si los deportistas saben cuánto representan a un país, porqué algunos intelectuales son mas snobs que el snobismo que critican, qué podíamos aprender del mundial o qué comemos cuando comemos carne. Me indigné frente a la abierta violación a mi derecho de andar por algunas rutas de mi país, por ver la indiferencia y resignación frente a la ignorancia en tantos estratos del poder, por las atrocidades sin límites de las que es capaz el ser humano y ante la guerra como intento de solución.

Forma parte de mis mayores placeres reflexionar y escribir sobre las cosas cotidianas, como el placer de
reconocernos padres, hacer balance de la inmensidad que poseemos, los vericuetos de la venganza, mi viaje al NOA ( video incluido), intentar cambiar nuestras conductas simplesde todos los días, dejar las cosas siempre en el mismo lugar, organizarse y pensar anticipadamente, guardar las fotos para nosotros o elegir bien los amigos. La posibilidad de hacerle un reportaje a mi padre es algo que siempre agradeceré y una experiencia que aconsejo de todo corazón a quienes tengan, como yo, la suerte de poder hacerlo.

Escribir en este Blog es gratificante. Y sueño aún con el día en que mis hoy pequeños hijos puedan, cuando ya no esté y a través de estas líneas, recordar como pensaba su padre.

lunes, agosto 07, 2006

Alquiler No Se Busca

No me extrañaría que en el futuro las empresas no consigan que sus empleados se levanten temprano cada mañana, tomen el tren, el colectivo y/o el subte, saluden al guardia, pasen su tarjeta electrónica, suban al ascensor abarrotado de rostros semidormidos, se sienten frente a su escritorio, y prendan la pc para empezar el día laboral chequeando mails.

No va a tener sentido salvo para las áreas vinculadas directamente a la producción.

La tendencia será cada vez mayor a la tercerización, y la presencia física en una oficina, si bien tendrá fuerte resistencia, dejará de ser algo competitivo.
Las actuales tecnologías, incipientes en relación a lo que se espera para los próximos veinte años, ya nos permiten vislumbrar las posibilidades de trabajar a distancia. No me imagino que sea defendible frente a los accionistas asumir los costos de alquiler de un enorme edificio institucional.

Probablemente no esté para corroborarlo, y no estoy diciendo que sea ideal, ya que muchas cosas se perderán por la falta del cara a cara, pero la ínter conectividad, el trabajo por resultados y la gratuidad de Internet serán factores que tendrán un impacto en las formas de relacionarse con las empresas que muchos ni siquiera imaginan.

De hecho, los empleados (o contratados) podrán estar en cualquier lugar del mundo. ¿Por qué restringirse a tener gente que se encuentre cerca? Las empresas tendrán personas que agreguen valor desde distintos lugares del planeta. El factor diferencial será el conocimiento, y este puede aprovecharse a miles de kilómetros. Recientemente, desde Interim, elaboramos en conjunto con un destacado Profesor de la Universidad de Montevideo, a quien nunca ví personalmente, una interesantísima propuesta de trabajo para una empresa de Centroamérica con la que solo tuvimos contacto via videoconferencia.

¿Será el fin de la relación de dependencia? Esto que a muchos les parecerá una locura no lo parece si pensamos en la posibilidad de estar trabajando para distintas empresas a la vez, optimizando tiempos y priorizando resultados. En efecto, en muchos casos las empresas, o sus empleados, ganarán por lo menos dos horas diarias de productividad al eliminar los tiempos de viaje, sin hablar de los tiempos muertos de salir a almorzar, reuniones inútiles y distracciones.

El paso será gradual. Se empezará liberando uno o dos días a la semana y terminará fijándose un día único semanal para aprovechar la presencia física en reuniones que deberán ser productivas de lo contrario se generarán conflictos.


Si alguien piensa que esta nueva forma de vincularse con las empresas será de menor carga laboral, lamento decirles que mi pronóstico no los acompaña. La misma ínter conectividad no respetará horarios y será difícil manejar las prioridades. Los profesionales estarán trabajando para varias empresas al mismo tiempo, por resultados, y la presión será tal vez mayor que la actual, donde encontramos sistemas que a veces premian a los hábiles inútiles que saben escabullirse en la burocracia de las grandes empresas.

El activo, insisto, será el conocimiento, no la información. Ésta ya es pública. Y ese conocimiento, los profesionales no lo brindarán a un solo cliente. Y menos levantándose al alba para viajar en un ascensor, mirando hacia el suelo o al infinito, ilusionándose con la invisibilidad de las personas cuyos rostros se encuentran a centímetros. No lo harán si pueden agregar similar valor desde su notebook, en su casa, bar cercano, biblioteca, u oficina particular.

Esto implica mucho más que el trabajo a distancia.

¿En su empresa se están preparando? ¿Ud. se está preparando?

¿Cree que falta mucho? Tal vez, pero siempre insisto en que los que saben interpretar la realidad logran ventajas decisivas.

lunes, julio 31, 2006

Aquellas Viejas Fotos, solo para nosotros.

Es una certeza. La gran mayoría de los padres creemos que nuestros hijos están bastante bien educados, aunque reconozcamos cometer errores.
Tendemos a opinar sobre los hijos de otros pero no nos gusta que opinen sobre los nuestros.
Tendemos a creer que somos firmes, que ponemos límites y que solo cedemos cuando estaba justificado hacerlo, pero de ninguna manera como una respuesta a un capricho. Y que si era un capricho, habíamos actuado en consecuencia.
Lo cierto es que es imposible ser objetivos.
Por eso, aunque uno esté convencido que sus hijos son los más educados del colegio, barrio o club, por las dudas no lo diga. Permítase dudar que sea así. Porque seguramente la gran mayoría de los padres de ese colegio, barrio o club, están pensando lo mismo, y salvo uno, el resto se equivoca. Nadie lo dice expresamente. Nadie va a estar diciendo que sus hijos son educados, pero en cambio es muy frecuente que contemos lo que hacemos en tal o cual circunstancia y que el éxito en nuestra educación se deduzca.
Y es insoportable.
En mi caso, pocas cosas me aburren tanto como escuchar las experiencias exitosas paternas o maternas con sus hijos, pero a veces parece ser una adicción incontrolable. Irrefrenable. Contar las gracias y progresos de sus hijos parece ser el elixir de la vida para muchas personas. La conversación empieza a tomar envión, el disertante no para de hablar, y los demás mueren por empezar a contar cómo es en cambio en su casa, condimentando la historia con alguna experiencia con sus hijos.
Haga el ejercicio, fíjese lo que le pasa a Ud. y a los demás cuando los hijos empiezan a ser tema de conversación. La gran mayoría nos transformamos en seres totalmente aburridos, subjetivos y que abundamos en detalles que a nadie interesan.
Por otra parte, son pocas las personas que están capacitadas para hablar objetivamente de esa educación. Son aquellas que, aparte de haberse formado para hacerlo, ya pudieron dilucidar con el tiempo los distintos factores que pudieron haber estado influyendo en que la educación haya sido de esa manera determinada.
Por eso, deberíamos obviar hablar, aún indirectamente, de nuestras experiencias exitosas como padres, y tener mucho cuidado si vamos a juzgar las conductas ajenas.
Saber que al resto suelen aburrirle esos cuentos que son tan importantes para nosotros es entender que muchas cuestiones deben reservarse a nuestro ámbito privado. Como las fotos.
Es que la importancia de las cosas es siempre subjetiva.
Siempre me acuerdo de un Director de Recursos Humanos con quien estaba trabajando para el armado del House Organ de la empresa, que me dijo:”Pongamos muchas fotos de la gente, a todos nos encanta vernos. Si no se ven, la revista no les va a parecer importante”.
Por eso intento cuanto puedo no atosigar a mis amigos con fotos familiares después de un viaje de vacaciones. Tal vez sea el único a quien le pase, pero cuando no me encuentro en una foto, ni a mi mujer ni mis hijos, la paso rápido. Si los encuentro, solo pensaré que es buena en tanto y en cuanto ellos y yo hayamos salido sonrientes, con los ojos abiertos y no colorados por el flash.
Es en nuestra familia donde esas fotos son importantes y donde es relevante cómo estamos educando.
Nuestra familia es única. Nuestro mundo único. Nuestro refugio. Con sus defectos, con sus peleas, con sus sueños, con sus esfuerzos, con sus lágrimas, con sus logros, con sus momentos felices y sus momentos difíciles. Es un mundo por el que todo vale la pena.
En ese mundo uno intenta hacer lo mejor. Lo mejor que puede. Aún cuando nuestros hijos no sean los más educados ni a los otros les interesen nuestras fotos.
Reservemos para la intimidad ese enorme placer.

jueves, julio 27, 2006

Amigos

Mucho se ha escrito en estos días acerca de la amistad pero no sobre la gran diferencia entre los Amigos y los compañeros de programas divertidos. Suele haber momentos en la vida en que la diferencia surge claramente, aunque ambos son fundamentales en nuestra vida.

Con los segundos diversión, viajes, anécdotas, restaurants, asados, comidas formales, vino tinto, champagne, lemoncello y cerveza, chistes y cargadas. Mate, café y medialunas. Frivolidades, risas, discusiones, bailes y vacaciones. Con los primeros, además, el hombro, la confidencia, la consulta, el apoyo y las lágrimas. Y nos permitimos ser así, simplemente así.

Es cierto que en la tormenta los segundos desaparecen. Aquellos que alcanzaron la fama lo han experimentado. Los primeros en cambio aparecen, o están al acecho, atentos, en las sombras. Los segundos vuelven a aparecer con mejores vientos o aguas calmas. Los primeros siempre se comprometen.

Un Amigo me envió las estadísticas de un trabajo reciente acerca del Día del Amigo en Argentina, en el cual para más del 60% la amistad es Muy Importante. Festeja más esta creación criolla el segmento de 18 a 24 años, y para todas las edades el programa más elegido es reunirse en una casa. Son las mujeres quienes más creen en la amistad entre el hombre y la mujer, siendo los mas jóvenes muy escépticos.

Lo más sorprendente contradictorio es la importancia y conveniencia de la escasez.

Tomamos conciencia de la amistad cuando algo bueno les pasa y nos alegramos más que si nos hubiera pasado a nosotros. Y no lo decimos.

lunes, julio 17, 2006

Estupidez Lejana y Previsible

Siempre pienso que las razones que llevan a las guerras suelen ser excusas tontas, simples, anheladas y buscadas. En Argentina lo sabemos.

La estupidez humana no tiene fronteras.

El odio irracional que está llevando en estos días a iluminar el cielo de Medio Oriente con misiles encontró a ambas partes deseosas de concretar el coqueteo de los últimos tiempos. Bombardear Beirut y manifestar que se encuentra en los planes de Israel la invasión a el Líbano, como respuesta al secuestro de dos soldados en la frontera, parece ser una reacción al menos desproporcionada. La acción por parte del grupo terrorista Hezbollah, que nunca pudo ser contenido ni controlado por las autoridades de el Líbano, sin duda coordinada con otros países de la región que no tiemblan en entrenar a sus fanáticos para volar en pedazos en lugares públicos, no se hizo sin medir consecuencias.

Los dos lograron lo que deseaban. Una excusa para matarse mutuamente. Asesinatos selectivos, tortura legitimizada por ley, atentados suicidas contra civiles y ahora, guerra.

La estupidez humana no tiene fronteras.

La Extraña Soñadora (cuento corto)

Fue por palabras de Borges que decidí contar esta historia. No descuidaré detalles, aunque omitiré los innecesarios. Llegó a mi conocimiento por mi buen amigo Roger Firpp quien, entre otros libros científicos, escribió "La Fuerza Lunar".

De no ser por su trabajo temporal en el Centro Computarizado de Proyectos de la N.A.S.A., no me hubiera enterado, pues aún hoy es secreto de estado. Aún cuando sé que violo ese secreto, la forma displicente con que Roger me refirió la historia, atenúa mi culpa.

Trataré de no guiarme por la imaginación, transcribiendo lo más fielmente posible las palabras que dijera en mi biblioteca, el año último.

Tenía a su cargo infinitas responsabilidades, entre las cuales la más fascinante es motivo de este relato. Operaba con una enorme computadora, la cual irónicamente era japonesa, estableciendo cronogramas coordinados para todas las actividades de la N.A.S.A..

Roger trató tanto con Axis, que terminó por ser quien mas la entendía.
Axis no era una computadora normal, no sólo por su impresionante envergadura, sino por su forma de resolver las cuestiones que le planteaban.

Roger pudo notar que Axis pensaba.

Procesaba las informaciones de tal manera que parecía preguntarse: ¿por qué? Tal vez lo notó cuando se tomó excesivo tiempo en resolver una simple suma de dos dígitos. Por un lado daba instantáneamente la respuesta correcta; pero quedaba prendida con sus luces titilando, intranquilas, hasta que emergía una segunda respuesta con una clara elaboración propia, la cual muchas veces no era coincidente con la primera.

Roger lo averiguó a los dos meses de trabajar con ella, y superando el pánico inicial, pasó sus días con Axis, dándole toda la información posible.

Incluso poemas.

Mi entrañable amigo, fiel a su estático romanticismo, hizo prevalecer en Axis innumerables sonetos de Bécquer y Wilde. Por cada poesía que introducía en la máquina ésta quedaba horas y horas encendida, y cuando Roger, inquieto, corría a buscar la respuesta, hallaba solo tiras de papel en blanco.

Roger pensó durante largas e interminables noches sobre las calladas actividades de Axis. No comprendía el proceso interno de su computadora, pero si su frustración.

Desde esos días, Axis desobedecía las órdenes dadas desde las teclas, respondiendo con estrofas cuyos versos se intercalaban en inglés y castellano. Probablemente con palabras de aquellos autores.

Su confusión era evidentemente terrible, y sus poemas inexistentes.

Cuando un día Roger entró en la gran sala donde revisaban a Axis, comprendió tristemente que sus principales circuitos se hallaban para siempre averiados por el límpido líquido disperso en la alfombra, bajo los monitores.

Es obvio que nadie había pensado que su llanto fuera mortal.


San Isidro. 1987.

lunes, julio 10, 2006

Harry Potter y el snobismo intelectual

El artículo salió publicado en La Nación, hace tiempo, en los días posteriores al lanzamiento del último libro de la saga publicado: “Harry Potter and the Half Blood Prince”. Reunía a varios de los principales escritores del país para recabar comentarios acerca del fenómeno Harry Potter.

Dos aspectos de ese artículo aún perduran vívidos en mi memoria.

- Ninguno habló bien de J.K. Rowling y su producción.

- Todos se encargaron de aclarar que no habían leído libro alguno del joven hechicero.
El snobismo intelectual es propio de muchas expresiones artísticas.

A mi modo de ver, Harry Potter es mucho más que una historia entretenida para niños. Desconozco la calidad de las traducciones al castellano, pero sus originales tienen una pluma exquisita, divertida, fantasiosa y creativa. Una pena que los intelectuales consultados tuvieran vergüenza de disfrutarla.

J.K. Rowling tiene un ciclópeo desafío: acompañar las aventuras de su personaje con el atractivo de los problemas de su edad. Uno de los factores clave del éxito de Harry Potter está dado por la simultaneidad que muchos de sus lectores tienen con el personaje. Su núcleo principal de seguidores tiene la edad del mago y sus amigos. A medida que van creciendo, los gustos literarios de los adolescentes cambian vertiginosamente y podrían llevarlos al rechazo del personaje. Este resulta uno de los factores decisivos para que la escritora decidiera