A fin de cada año, o al empezar uno nuevo, las personas suelen planificar su formación o capacitación anual. Las metas u objetivos fijados muchas veces requieren prepararse formalmente. De esta manera, al menos, enuncian su intención de tomar un curso de idiomas, repasar conceptos de marketing, empezar o terminar un post grado, o seguir con su taller literario, curso de buceo o retomar las clases de guitarra abandonadas en la adolescencia.
Las empresas también lo hacen. O deberían.
Los pasos para la planificación de la formación personal y la de una empresa pueden no distar demasiado, es por ello que si bien me referiré a la capacitación en las empresas, bien vale para los planes de desarrollo personal.
El armado de un plan de capacitación anual que incluya a la totalidad de las personas le será extremadamente útil. Tanto si su empresa es grande, mediana, chica o muy chica, armar un plan de manera organizada, lo ayudará a darle sentido a los recursos que invierta en capacitación. De lo contrario, la misma se transforma en reactiva, y terminará el año indignado por la falta de resultados como producto de lo invertido en ese rubro.
La capacitación puede tener muchas y variadas razones que justifiquen esa inversión. Aún así, a mi modo de ver, hay dos de ellas que son primordiales. La primera tiene que ver con el desarrollo de las personas. La segunda con la estrategia del negocio.
Desarrollo de PersonasLa capacitación en idiomas suele ser un factor de discusión conceptual en muchas empresas. Calificar o no para acceder a ese beneficio suele estar relacionado a la utilización de ese idioma en el puesto específico de trabajo. Tiene una lógica irrefutable. Siempre que se tenga razonablemente planificada la carrera de esa persona, y que dentro de esos planes de desarrollo y rotaciones futuras de puesto, ninguno de ellos requiera idioma. A mi modo de ver, la capacitación en idiomas, si uno pudiera sostenerla financieramente, tiene mucho más que ver con el desarrollo personal que con la utilidad práctica del mismo, que dicho sea de paso en estos días resulta cada vez más relevante. Aprender idiomas nos lleva a conocer otras culturas y por lo tanto nos amplía el horizonte cultural. Tener empleados que busquen ésta mejora personal, debería ser razón suficiente para, al menos, ayudarlos a mejorar, ya sea con el costo total de esa capacitación, o dándoles al menos el tiempo para hacerlo. Este es solo un ejemplo de lo que puede representar la formación o capacitación en el desarrollo de sus colaboradores.
Cuando hablamos de desarrollo nos referimos a la proyección que hacemos de esa persona en nuestra organización. Así por ejemplo, frente a un jefe que imaginamos gerente en los próximos dos años, buscaremos desarrollarlo en herramientas que le permitan en el futuro ejercer esa nueva posición de manera exitosa. Así entonces, cuando armemos el plan de capacitación, deberemos pensar en el desarrollo de cada una de las personas que trabajan en la empresa, y si el mismo requiere una capacitación específica. Esto nos lleva a una diferenciación que haremos mas adelante entre lo que llamo capacitación corporativa y aquella que es específica.
Estrategia del NegocioSuponga que en su plan estratégico a cinco años tenga enunciada su intención de incursionar en un nuevo negocio y que el mismo requiere conocimientos o habilidades específicas. Esa es razón suficiente para que ese plan estratégico nutra el plan de capacitación anual.
Preparar a la organización en su conjunto o a individuos en particular para afrontar los desafíos estratégicos hará que su inversión en capacitación tenga sentido y coherencia.
Capacitación Corporativa vs. EspecíficaSuelo recomendar a mis clientes la elaboración de presupuestos y planes separados (o al menos distinguibles) en estos dos tópicos. La primera de ellas tiene que ver con aspectos que, en base a un relevamiento o aunque sea una decisión intuitiva de la dirección, resultan fundamentales transmitir a la empresa. Ya sea a todos los que la integran, o a niveles jerárquicos definidos, pero no por áreas. Un ejemplo de capacitación corporativa sería el armado de talleres inter área para desarrollar habilidades en la toma de decisiones, participando en ellos todos los supervisores o jefes. La capacitación en idiomas suele ser otro ejemplo de capacitación corporativa, si es entendida como desarrollo de personas y no como requerimiento para una función específica.
Por el contrario, el plan que arme para la capacitación específica, será persona por persona, o área por área, en función de sus planes de desarrollo, o de las habilidades o conocimientos que considere que esa persona o área requieren para cumplir mejor su función.
Resumiendo, el armado de un plan de capacitación es fundamental para que no gaste inconsistentemente recursos de manera espasmódica. Recuerde que la formación busca zanjar la diferencia entre las habilidades o conocimientos requeridos y los actuales.
Para ayudarlo de manera práctica, le sugiero los siguientes pasos:
1) Repase su estrategia e identifique si la misma requiere de habilidades o conocimientos específicos hoy ausentes. 2) Piense en el desarrollo futuro de cada uno de sus colaboradores, y trate de imaginar las carencias que esas personas pueden llegar a tener al momento de cambiar de posición dentro de la empresa. 3) Piense en el gap entre el desempeño deseado de un área específica, y el actual, y si una capacitación específica puede ayudarlos a lograrlo. 4) Si está intentando generar determinados cambios actitudinales, no deje de reflexionar sobre la alternativa de colaborar a través de un curso específico que cruce a toda la compañía.
5) Definidos los contenidos generales asesórese sobre las distintas alternativas para concretar esas capacitaciones, recordando que muchas veces internamente puede contar con buenos instructores (principalmente para las capacitaciones específicas). 6) Cumplidos los pasos previos, diseñe un plan anual tanto para la capacitación corporativa como para la específica, que incluya diseños, contenidos, fechas, participantes, presupuestos e instructores.
7) Comuníquelo.Y tanto si sea el plan personal, como el que armó para su empresa:
8) Cúmplalo.